Si algo quedó demostrado al arrancar las campañas electorales de los cuatro candidatos del PAN, PRD, PRI y Panal, es la frescura y lozanía de unos, frente al anquilosamiento y vejez, de otros.
Miguel Ángel Mancera, el candidato perredista, puede ganar sin despeinarse. Se juntó en su postulación carisma, operación política y habilidad para manejar corrientes y grupos, además de conciliar la opinión de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard.
Su campaña se inició sobre seda, en camino pavimentado y, sobre todo, con estrategia que se caracteriza por la prudencia y la discreción.
Muy diferente de la campaña priísta, en la que la candidata Beatriz Paredes Rangel, política tlaxcalteca, por segunda ocasión busca ser jefe de Gobierno del DF, con la plena conciencia de que perderá, pero que su derrota le permitirá comportarse como damnificada y obtener una posición el siguiente sexenio.
El arranque de la campaña priísta, sirvió más para que el candidato presidencial Enrique Peña Nieto, atrajera reflectores en el DF, plaza que el PRI abandonó hace varios lustros y que, por lo que se ve, no hay la intención de disputar.
La apuesta es atraer los más votos posibles para Peña Nieto.
Por otra parte, el arranque albiazul, con la luchadora social habilitada panista, Isabel Miranda de Wallace, recuerda las estrategias y acciones del viejo panismo: hacer presencia en el Paseo de la Reforma, pasar por la glorieta del emblemático Ángel de la Independencia para hacer proclamas en favor de la libertad y no sólo perder, sino tampoco trabajar, el resto de la ciudad.
El Panal mostró frescura. Su candidata Rosario Guerra, se arriesgó a montar bicicleta y demostrar que no se cae, ni le da miedo. Con el candidato presidencial, Gabriel Quadri y los dirigentes del partido recorrió el sector de la ciudad más urbanizado.
Éste es el primer domingo de campaña y fue de contrastes. Las diferencias y coincidencias de los cuatro aspirantes se profundizaron y dieron el preámbulo de cómo serán los próximos 60 días.
Se mostraron tal como son: Los tricolores, con las matracas de unidad; el sol azteca, con la promesa de continuidad, pero con la ausencia de AMLO; los albiazules, con una divina misa dominical; y el cerúleo panalista, con el desparpajo y promesa de diversión, aunque como se dice, "sólo sea para mantener el registro”.
En el arranque de Paredes Rangel, el priísmo capitalino tuvo la oportunidad de mostrar “músculo”, pero de Peña Nieto, no de la tlaxcalteca, cuya debilidad es palpable.
Mancera, por su parte, contó con el apoyo del guía moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, así como del jefe de Gobierno -al que busca sustituir-, Marcelo Ebrard.
Luego de un mitin “medianochero”, en el que estuvo acompañada de la aspirante presidencial de su partido, Josefina Vázquez Mota, Isabel Miranda de Wallace realizó un recorrido desde el Ángel de la Independencia, a ritmo de batucada, hacia la Catedral Metropolitana, en el Zócalo, para escuchar la misa del mediodía.
A diferencia de sus contrapartes del PRI y del PRD, Rosario Guerra, del Panal, aseguró que su campaña será de acercamiento a la sociedad, “jamás con acarreados, mítines multitudinarios y las promesas de siempre”.
Antes de abordar su bicicleta, convencida y con una amplia sonrisa, dijo: Esta campaña será totalmente divertida y muy ciudadana, estén seguros.
Según datos del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), con corte al 14 de abril de este año, el padrón electoral en esta capital lo integran 7 millones 684 mil 550 ciudadanos y la lista nominal es de 7 millones 221 mil 411.
Se inició así lo que muchos consideran la segunda gran elección, donde el resultado es tan claro como el que dan a conocer las encuestas.
El candidato perredista no se dará el lujo de creer que ya ganó, aunque muy pocos apuestan por las otras candidatas. Va solo contra ellas.
