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Realidad Urbana

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Se les ubica, principalmente, en el cinturón de los puntos de la prostitución en la vía pública o en locales cerrados disfrazados de bares o cantinas aledaños

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A propósito de los recientes cierres de hoteles de los llamados coloquialmente "de paso", ocurridos en las colonias Tabacalera, Buenavista, Guerrero, Centro Histórico y otras localidades de las delegaciones de la Ciudad de México, ubicados principalmente en el cinturón de los puntos de la prostitución en la vía pública o en locales cerrados disfrazados de bares o cantinas aledaños.

Estos giros mercantiles frecuentados durante el día y la noche por hombres y mujeres dedicados a este oficio, sirven de ocasión a veces hasta ilícitamente para con sus huéspedes, en un régimen de tolerancia por parte de servidores públicos.

Es de destacarse que si bien la medida administrativa ejercitada por las diversas autoridades delegacionales del Gobierno del Distrito Federal, que toman la determinación temporal de la clausura de estos hoteles, es por una serie de quejas reiteradas y explicadas de las familias afectadas, de vecinos domiciliados muy cerca de esos puntos de encuentro entre mujeres y hombres dedicados a la prostitución. Actividad esta última, desde luego el sin reconocimiento laboral como una fuente de trabajo legitima y bien vista por la colectividad.

Del sexoservicio en la vía publica o en locales cerrados llamados antros o giros negros se han escrito ríos de tinta en un sentido u otro. Apenas hace algunos años se le consideró un "mal necesario" y así se argumentaba ante las autoridades delegacionales para subsistir tolerada y prácticamente en la clandestinidad. Como apelativo de "mal necesario" no se salvaba de la policía del Distrito Federal que tuvo manga ancha para acometer en la vía pública con desalojos violentos la retirada de las y los sexoservidores.

Sin embargo, ante las quejas reiteradas de las meretrices y los escándalos por la brutalidad policiaca contra las mujeres, dejaron de operarse los operativos de retiro por el de reubicarlas, de los puntos conflictivos donde ofrecen sus servicios, la mayoría de las veces vestidas o mejor dicho desvestidas provocativamente, sin ningún recato. Hoy las cosas han cambiado de los argumentos lastimosos del "mal necesario", para que los hombres no cometan violaciones.

Se argumentó que con la prostitución se les daba la oportunidad del sexo fuera del matrimonio. Tácitamente se ha pasado a considerar derechos omitidos de hombres y mujeres dedicados a estas actividades y optar por su tolerancia.

Por su parte las mujeres en la vía pública han logrado cambios sustanciales en sus derechos y en la actualidad han logrado un status legal que les permite tener derechos sociales para ellas en materia de salud y también para sus hijos sin menoscabo de la actividad que realizan sus madres en la opacidad.

La prostitución en la vía pública, en los antros, en casas de citas, hoy en día empieza a perderle el miedo a las autoridades represoras, con mujeres dedicadas abiertamente a ella y poco les importa que la gente las llame perdidas, rameras, zorras, ‘mariposas’ u otros abundantes calificativos que dejo en el teclado, pero que significan que ya el sexoservicio cambió el concepto de mal necesario para incursionar en mejores calificativos, y sobre todo contar con los derechos sociales que tienen todos los habitantes de México. Todo sea por el marco de libertades y derechos de los que disfrutan los habitantes del Distrito Federal.

sergiomarioromero@yahoo.com.mx

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