Arturo Herrera y los límites al crecimiento de México

En juego presente y porvenir de varias generaciones de mexicanos

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Los límites al crecimiento (en inglés The Limits to Growth) es un informe encargado por el Club de Roma al MIT, publicado en 1972, poco antes de la primera crisis del petróleo.
La autora principal del reporte, en el que colaboraron 17 profesionales, fue Donella Meadows, biofísica y científica ambiental especializada en dinámica de sistemas.
La conclusión del informe de 1972 fue la siguiente: Si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantienen sin variación, alcanzarán los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos 100 años.
La tesis principal del libro es que “en un planeta limitado, las dinámicas de crecimiento exponencial (población y producto per cápita) no son sostenibles”. Así, el planeta pone límites al crecimiento, como los recursos naturales no renovables, la tierra cultivable finita y la capacidad del ecosistema para absorber la polución producto del quehacer humano, entre otros.
Por desgracia, muchas de las previsiones de este informe han resultado acertadas, e incluso conservadoras, a la vista de los agudos problemas con que hoy nos confrontan las consecuencias del cambio climático global.
Hoy hago una reflexión acerca de cuáles son los límites visibles y previsibles al crecimiento de la economía mexicana en los próximos años tras la renuncia de Urzúa Macías a la SHCP y la llegada de su reemplazo, Arturo Herrera Gutiérrez.
El primer efecto previsible es un bajo crecimiento económico para el segundo trimestre del año; expertos consultados por el diario virtual Vanguardia consideran que ello podría limitar a la Secretaría de Hacienda a cumplir con sus metas fiscales para el cierre de este año.
Explicaron que si la actividad económica se desacelera un poco más de lo que se espera, habría dificultades en temas de recaudación al gobierno federal y, si se sigue cayendo la producción de crudo, se tendrán menores ingresos petroleros, lo que complicaría aún más cumplir las metas fiscales.
De acuerdo con los Precriterios Generales de Política Económica 2020, las metas fiscales que estableció la SHCP para el cierre del 2019 son un superávit primario de 1% del Producto Interno Bruto (PIB) y Requerimientos Financieros del Sector Público de 2.5% del PIB. Con ello, se estima que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público -la medida más amplia de la deuda- se ubique en 45.1% del PIB.
Ernesto O’Farril, presidente de Bursamétrica, indicó que para el cierre de junio prevén que el Indicador Global de la Actividad Económica registre una variación de -1.2% anual. De ser cierta esa estimación, el PIB del país tendría un avance de 0.5% anual en el segundo trimestre y, con ello, el PIB para todo 2019 se ubicaría entre 0.8 y 1.3% anual.
Expertos coinciden en que el nuevo titular de Hacienda debe cumplir con las metas fiscales y que sus decisiones deberán enfocarse a mantener la estabilidad de las finanzas públicas.
“Lo que se dejó ver con la renuncia de Urzúa es que hay dos formas de pensar en el gabinete económico. Algunos tienen fundamentalismos de izquierda y otros entienden los efectos de las decisiones, pero no hay acuerdo y al final impera la voluntad del Presidente”, lamentó O’Farril.
En este inquietante contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía del país crezca a un menor ritmo en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador que lo logrado con Enrique Peña Nieto.
Según datos del World Economic Outlook (Panorama Económico Mundial), en el primer año de AMLO se crecería 1.6%, pero en los dos últimos años de su mandato se haría a 2.7%. No obstante, el FMI no prevé que en algún año de AMLO se logre crecer, siquiera, a una tasa de 3%. La última vez que se registró un crecimiento igual o mayor al 3% fue en 2015, cuando avanzó 3.3%. Ahora, el FMI prevé que México no alcanzará el 2% este año ni el otro.
Sobre los retos que el gobierno tiene para mantener la deuda estatal baja, consideraron que se debe mantener el plan de consolidación fiscal a mediano plazo y que, posiblemente, una reducción aún mayor en el déficit estabilizaría la deuda pública, elevaría la confianza y crearía espacio tanto para responder a los choques como para satisfacer las necesidades de gasto relacionadas con el envejecimiento.
La OCDE calcula que el PIB de la zona euro sólo crecerá un 1 por ciento en 2019 (tras el 1.8 por ciento de 2018), lo que significa ocho décimas menos de lo que había anticipado en noviembre. Las cosas apenas mejorarán en 2020, con un alza del 1.2 por ciento en la eurozona, lo que de nuevo significa cuatro décimas menos de lo que se había estimado hace cuatro meses y medio.
El gran reto de AMLO es admitir que la economía creció apenas 2% en 2018, la tasa más baja desde 2013, y, sin demora, convencer a los mercados y a los inversionistas de que bajo su guía esto puede mejorar.
En unos meses, las instituciones financieras volverán a revisar sus previsiones y podría haber nuevos ajustes.
Ya estamos a mitad de julio y el panorama sigue siendo incierto. Y sólo el Presidente AMLO puede despejar la bruma, pero deberá cambiar su discurso de campaña por uno adecuado a su actual investidura. De lo contrario arruinará el presente y el porvenir de varias generaciones de mexicanos. Recapacite ya, señor Presidente.

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