Apoyo a AMLO si, pero con realismo

Problemas como el que está enfrentando no tiene parecido alguno a las conferencias mañaneras con que domina la agenda nacional día a día con un catálogo de temas, conceptos, dicharachos y ocurrencias que necesita renovar porque el respetable se empieza a aburrir.

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En la guerra comercial declarada por Donald Trump contra México, el Presidente López Obrador no debe tener duda, cuenta con el apoyo de la mayoría de los mexicanos (no de todos, porque muchos quieren verlo fracasar de la manera que sea), pero también debe ser realista.

Problemas como el que está enfrentando no tiene parecido alguno a las conferencias mañaneras con que domina la agenda nacional día a día con un catálogo de temas, conceptos, dicharachos y ocurrencias que necesita renovar porque el respetable se empieza a aburrir.

En su carta respuesta a la amenaza del mandatario norteamericano sobre el incremento gradual de aranceles, del 5 al 25 por ciento, a todos nuestros productos, se permitió algunas gracejadas propias de la mañanera, como restregarle que, como sabe, es una especie de personaje de corrido mexicano: “recuerde que no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato sino que actúo por principios.”

La verdad y con respeto, sonó más a bravata de barrio que a diálogo entre hombres de Estado o de Nación.

Aún más, en la epístola enviada a su homólogo del norte creyó que contestaba a uno de sus bienquerientes de las mañaneras. Refiriéndose a la Ley del Talión, afirmó: “No creo … en el ‘diente por diente’ ni en el ‘ojo por ojo’ porque, si a ésas vamos, todos nos quedaríamos chimuelos o tuertos”.

En Palacio Nacional a las siete de la mañana todo mundo habría reído, pero ningún hombre de Estado, acudiría a este tipo de lenguaje, no al menos en correspondencia oficial, con excepción, claro, de Trump, y de algunos con quien sus malquerientes suelen compararlo.

Es evidente que la carta fue redactada por la misma mano que exigió al rey español Felipe VI disculparse porque Hernán Cortés nos convirtió en la Nueva España.

Este sábado, López Obrador abordó de nueva cuenta el tema.

En Veracruz dijo confiar en que Ebrard tendrá éxito en su misión y conseguirá que Trump le baje a sus pretensiones.

Intentando no traicionar el espíritu del mensaje presidencial, supongo que López Obrador espera que la sangre no llegará al río porque Trump comprenderá que el flujo de centroamericanos hacia su país se podrá parar en los próximos siglos, una vez que rindan fruto los planes cuartotransformadores sobre el desarrollo de esa región del continente.

¿Cómo espera López Obrador que Trump acepte su estrategia a largo plazo en materia de inmigración?

Y ¿cómo podría Marcelo convencer al presidente de Estados Unidos que una vez que los narcos mexicanos asimilen la prédica de López Obrador y abandonen su mortal negocio, dejarán de inundar con droga a su país?

Si el canciller lo consigue será héroe patrio, pero es un hecho que su jefe lo envío a una misión imposible… si esas son sus únicas armas.

El segundo punto de la estrategia de López Obrador anunciada en Veracruz es en el sentido de que, en caso de que Trump no entre en razón, acudirá a los tribunales internacionales.

Si en esto confía nuestro Presidente, que la suerte lo acompañe para obtener un fallo favorable antes de que la economía mexicana colapse.

Pero que nadie se asuste si fallan los planes A y B porque aún queda el C: impulsar la economía para poder enfrentar cualquier circunstancia.

Imagino, sólo imagino que la economía será empujada para soportar el impacto de los aranceles de 25 por ciento, con los beneficios que traerán el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.

Si, la mayoría estamos con el Presidente ante Trump, pero no siendo un asunto menor, ni campaña electoral, debe imponerse el realismo y no precisamente el mágico, el de la madre tierra o el de los señores del norte, del sur, del este y el oeste.

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