¿Amnistía? ¿Y los proveedores cárteles colombianos, y los consumidores de EU?

El problema de AMLO no son sus supuestos 'alumbramientos', sino que entre tanta fingida formalidad y apariencia de dominio del escenario político a veces se le mueven los 'balines'

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¿Ellos cómo reaccionarían ante el “perdón” de Andrés Manuel López Obrador a quienes operan la mafia de la droga?

Seguramente el líder de Morena hablaría también de una “indemnización” para la parte complementaria del negocio mexicano de los estupefacientes, responsable de tanta muerte en el país, los cárteles de Medellín, Cali y Norte del Valle, colombianos, pero, además, si llegase a ganar la Presidencia de la República tendría también que pagar las consultas al psiquiatra a millones de gringos que sufrirían por no poder “tronárselas” ante la escasez del producto, pues los “amnistiados” ya no laborarían (bueno, al menos en teoría).

¿Se quedarían, entonces, chiflando en la loma los proveedores colombianos y los consumidores estadounidenses? ¿O en lugar de “amnistía” de lo que habla “en plata limpia” Andrés Manuel es de un “pacto” de libre y mutua conveniencia?

Según un informe de la ONU dado a conocer en 2015, los estadounidenses consumen, anualmente, entre 150 y 160 toneladas de cocaína.

De esa cantidad, el 90 por ciento llega a Estados Unidos, tras recorrer territorio mexicano (tierra o mar), procedente de Centro o Sudamérica, principalmente Colombia.

Sobre la ocurrencia de Andrés Manuel sólo se ha comentado lo ordinario. Aquello con repercusión sólo en México.

Como si deshacer un negocio de miles de millones de dólares (cueste las vidas que cueste) esparcido por el mundo se pudiera tumbar de un salivazo.

Eso es parte de lo extraordinario.

Como si la gran idea surgida del fondo del corazón, místico y bondadoso, del líder de Morena fueran las palabras mágicas o sanadoras para que los grandes “capitanes” del emporio del narcotráfico cayeran, redonditos, ante su sabiduría y respondieran con un “sí, señor, lo que usted diga. Ahí está el gran negocio; ahí están nuestros millones y millones de dólares”.

¿Sabe Andrés Manuel lo que es un cártel; su significado? Es un emporio. Una empresa transnacional. De ella viven y sobreviven miles de personas. De ella visten, calzan, comen, se divierten, en diferentes niveles, quienes han hecho de esa actividad su “modus vivendi” y su “modus operandi”. Es un negocio ilegal, sí, pero es un negocio. Y, por ilegal, debe ser perseguido, eliminado, pero, ¿con una amnistía?

Además de los miles de mexicanos repatriados por Trump tendríamos miles de “desempleados” de los “consorcios” amnistiados.

Estamos seguros de que, como en otras ocasiones, López Obrador no administra sus declaraciones. Cree tender trampas y el primero que cae es él.

La expansión del narcotráfico y sus consecuencias de terror es un asunto mucho más serio. Acabarlo requiere tiempo e inteligencia.

Después de su ilustrada propuesta de perdonar a los autores de una década y media de sangre en México (con todo y la ineficiencia, falta de preparación y estrategias eficaces de los gobiernos) le ha llovido de todo. ¿Recuerda cuando en pleno conflicto entre la Secretaría de Educación y la Coordinadora Nacional de Trabajadores del Estado dijo que si ganaba la Presidencia sería la CNTE quien decidiría al próximo titular de la SEP?

¿O cuando metiéndose al conflicto de los 43 normalistas desaparecidos (con mucha incumbencia de gobiernos de izquierda) ofreció a los familiares de los jóvenes, nuevamente a condición de ganar la Presidencia, participar en la elección del Fiscal General de la Nación?

¿En manos de quién, entonces, pondría la seguridad pública?

El problema no son sus supuestos “alumbramientos”, sino que entre tanta fingida formalidad y apariencia de dominio del escenario político a veces se le mueven los “balines”.

 

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