AMLO ya entendió que no basta con que lo cuide el pueblo

La estabilidad nacional depende, en buena medida, de la salud física y mental del Presidente no sólo en México, sino en cualquier otro país del mundo

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Convengamos que se trata de una nota provocadora, convenientemente escondida, en donde casi ya ni ningún lector llega, la página 7 del periódico Reforma, pero, si las fuentes informativas no identificadas existen o no mienten, sería una de las rectificaciones más saludables y señal de que la Cuarta Transformación empieza a entrar en razón.

Dice Érika Hernández que la Secretaría de la Defensa Nacional perfila la creación de un cuerpo de élite, conformado con oficiales altamente entrenados, que se encargue de la seguridad del Presidente López Obrador.

Digamos que antiguos miembros del extinto Estado Mayor Presidencial serían responsables del cuidado del mandatario, de sus familiares y, con seguridad, de funcionarios del primer nivel.

Desde luego que de tener fundamento la información, que no mereció la primera página del diario, servirá a los críticos, adversarios y enemigos de López Obrador para decir que ya no confía en que el pueblo sabio lo cuide y que prefiere, como sus antecesores neoliberales, contar con la protección del Estado Mayor Presidencial.

Sandeces. Cualquiera sabe, aunque no lo diga, que si algo ocurriera a López Obrador, el país entraría en una etapa de inestabilidad de consecuencias impredecibles porque el partido gobernante es todo, menos un partido político, y la oposición, simplemente, no existe. Lo único organizado que hay en el país es el Ejército.

La estabilidad nacional depende, en buena medida, de la salud física y mental del Presidente no sólo en México, sino en cualquier otro país del mundo. López Obrador lo sabe, pero, como en muchas cosas, quedó atrapado por sus discursos de campaña para sacar al PRI de Los Pinos y evitar el regreso del PAN.

Si las fuentes de Érika Hernández no mienten, es una gran noticia que Andrés Manuel tenga capacidad de rectificar, al menos sobre su seguridad personal, la de su familia y sus cercanos.

Y todo gracias a “El Marro”, el líder huachicol del grupo criminal de Santa Rosa de Lima que, según se dice, amenazó con enviar un explosivo al domicilio del Presidente.

Por lo pronto, es evidente que la seguridad de López Obrador ya no se reduce a los 20 ayudantes que, conforme a la información oficial, serían los únicos responsables de las tareas que antes realizaban centenares de oficiales del Estado Mayor y tropas de Guardias Presidenciales. En sus giras se observa a soldados, marinos y policías federales estar atentos a sus movimientos.

Buena noticia si tiene fundamento y no la desmiente, indignado, el Presidente, acusando a la prensa fifí de quererlo desprestigiar.

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