AMLO y Morena entre la CNTE y las oposiciones

Disyuntiva marca horas previas a la sesión del periodo extraordinario de la Cámara de Diputados

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Ya está decidido que las plazas y la nómina magisteriales no son negociables, pero, aun así, el Presidente López Obrador y Morena están ante una disyuntiva histórica para la Cuarta Transformación: Conseguir que la oposición priísta vote, en el Congreso, a favor de la “bien llamada” Reforma Educativa o dar gusto a la CNTE en cuanto a desaparecer cualquier legislación que sea interpretada como evaluación “punitiva”.
En las horas previas a la sesión del periodo extraordinario de la Cámara de Diputados, que, se antoja, será maratónica, el coordinador de los diputados morenos, Mario Delgado, se la ha pasado prometiendo a las oposiciones que su bancada aprobará algunas de las 57 reservas que los senadores hicieron a la minuta de la Cámara Baja, incluidas varias del PAN, que, pese a estas zanahorias, sufragará en contra de cualquier cesión ante la CNTE.
Sin embargo, la fracción de René Juárez Cisneros ha dejado en claro que los tricolores están porque se mantenga la evaluación a los profesores, si bien aceptan que no sea vinculatoria a la relación laboral.
No está fácil para los coordinadores del Congreso en Morena, Mario Delgado y Ricardo Monreal, garantizar al Presidente que por fin tendrá la reforma educativa que prometió, pues dependen de muchas variables.
Para no ser exhaustivos, que, a causa de la multiplicación de los Salomón Jara en ambas cámaras, no consigan las dos terceras partes de los votos.
Desde luego, está la operación “convencimiento”, es decir, el pago de votos o ausencias de legisladores de Movimiento Ciudadano y del PRD, pero de lo que no hay duda es que los priístas y panistas asistirán a las sesiones y se mantendrán en sus posiciones ya conocidas.
Los panistas en contra, pero los priístas pueden votar a favor en caso de que el Estado mantenga el control de plazas y nóminas, y que a cambio del Instituto Nacional de Evaluación Educativa sea creada otra entidad autónoma, con independencia y patrimonio propio, que evalúe al profesorado sin que esto tenga que ver con el ingreso, crecimiento y permanencia.
El problema está en que la CNTE mantiene su posición intransigente en estos 3 puntos torales de la reforma.
Por ejemplo, la Sección 22 quiere que el gobierno de Alejandro Murat le regrese el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, que, de salida, le obsequió el gobernador Heladio Ramírez y a través del cual durante décadas controló plazas, nómina y puestos administrativos.
Podríamos usar espacio y tiempo hablando de los acontecimientos recientes protagonizados por las versiones de la CNTE de Guerrero y Michoacán, así como la amenaza de la movilización nacional en caso que los legisladores no cedan a sus exigencias.
De esta suerte, el gobierno y Morena están entre la CNTE, que está en pie de guerra, y las oposiciones en el Congreso, que no suman muchos legisladores, pero tienen los suficientes votos como para no dar paso a una nueva reforma educativa al gusto del magisterio disidente.

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