AMLO y Masiosare ¿confrontación o acuerdo?

Imponer un arancel a las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, nueva ocurrencia de inquilino de la Casa Blanca

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Donald Trump. Impredecible

En el SEXTANTE del 8 de abril del pasado 2018 escribí lo siguiente: “¡¡Ay, nanita!! Otra vez se nos apareció el mismísimo Masiosare, y ahora no sólo nos amenaza con construir, sin más demora, su dichoso muro, sino con “militarizar” nuestra frontera norte. Me explico: Por la fonética de la música del Himno Nacional Mexicano pareciera como si las tres  palabras (mas si osare, es decir, si se atreviera) fueran una sola palabra que se lee “masiosare”; este juego de palabras ha sido motivo de confusión, chistes y parodias entre los mexicanos, pues en este contexto pareciera como si el Himno Nacional estuviera haciendo referencia a un “extraño enemigo” de nombre Masiosare. Pues ahora resulta que ese extraño enemigo sobre el que nos advierte nuestro Himno Nacional usa peluquín rubio y grandes dientes postizos.

Dice llamarse Donald Trump y ahora despacha, alternativamente, en la Casa Blanca de la avenida Pensilvania, en Washington D. C., y en su mansión, con campo de golf, en Mar-a-Lago, en la Florida. Lo alarmante es que entre sus periplos en el Air Force One, nuestro Masiosare se da tiempo para cultivar un odio tan intenso como infantil, y mal informado, contra los migrantes mexicanos, legales o ilegales, que, en su estrecha visión, son los culpables de la subocupación y el abierto desempleo que, según él, sufren los trabajadores de su país, que son, por cierto, los mejor remunerados del planeta”.

Pero ahora, nuestro impredecible Masiosare Trump nos ha salido con una nueva ocurrencia. Como todos bien sabemos, su dichoso muro fronterizo sigue sin construirse. Y en los tramos en que se ha ido levantando, los mexicanos pobres que habitan en la zona fronteriza se roban, en la noche, la lámina metálica y el alambre de púas que los gringos colocan durante el día. Los aprovechan para techar y resguardar sus míseras e improvisadas viviendas, refugio efímero de quienes sólo están en espera de la ocasión propicia para cruzar hacia “el otro lado”.  Su respuesta, sorprendente y errática, a la frustración que esto debe producirle es, ahora, la amenaza de imponer un arancel a las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.

Ante tal postura de Masiosare Trump, el Presidente Andrés Manuel López obrador envió su respuesta el jueves 30 de mayo por la noche, en la que le hace ver, mediante una misiva, que no quiere la confrontación.

Las posturas están claras. Evitar la confrontación y remontar la crisis es indispensable, mientras  no prevalezca la furibunda xenofobia racista de Masiosare Trump. ¿Habrá tenido nuestro Masiosare, en su opulenta infancia neoyorquina, alguna nana migrante y mexicana? ¿El deforme inconsciente del atribulado dueño temporal del botón nuclear atribuirá a esa hipotética infeliz nodriza el horror de la figura obesa, calva y desdentada que cada mañana le recuerda, desde el espejo del baño de su recámara, la insignificancia de su persona, ignorante y racista?  Si alguna deidad aria le hiciera el milagro de aprender a escuchar, algún asesor de mayores luces que las suyas, y mejor corazón, quizá, incluso, su propio yerno, Jared Kushner, pudiera explicarle que no son los mexicanos, sino las máquinas industriales avanzadas y el software, quienes reemplazan a sus imaginarios gringos de overall en ocupaciones industriales que ya desaparecieron para siempre y que jamás volverán.

Y pese a todo, el asunto va lento, a paso de ganso, diría algún bromista, pues el presidente López Obrador despachó a Washington D. C., al canciller Marcelo Ebrard Casaubón, pero Masiosare y sus secuaces están jugando gastadas tretas diplomáticas al hacerlo esperar por una audiencia con el secretario de Estado, Mike Pompeo. Se reportó que el secretario de Relaciones Exteriores no pudo reunirse, en Washington, con su homólogo estadounidense, Pompeo, a quien tenía planeado entregar personalmente el Plan de Desarrollo Integral de México y Centroamérica.

El documento, elaborado por el gobierno mexicano en colaboración con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), busca activar la actividad productiva en El Salvador, Guatemala y Honduras para reducir el flujo de personas que se trasladan hacia la frontera sur de Estados Unidos en busca de asilo.

Pompeo se disculpó con Ebrard argumentando que tenía una reunión de urgencia con el presidente Trump que le impedía recibirlo, por lo que fue el subsecretario John Sullivan quien lo despachó. Sin embargo, en declaraciones recogidas por el diario La Jornada, Ebrard Casaubón destacó los puntos positivos de su visita a la capital estadounidense: “Tuvimos una reunión, creo yo, muy útil e interesante. Y hemos presentado, en esencia, lo que sería la estrategia mexicana respecto al Triángulo Norte”. Además, minimizó los constantes embates de Trump contra México por cuestiones migratorias y comerciales al resaltar que “la realidad nos va a llevar a que tengamos una buena relación, o cada vez mejor relación, entre ambos países”.

En el caso específico de la llegada de migrantes, consideró que cualquier posible conflicto entre México y Estados Unidos que desemboque en un freno al flujo de personas “va a ser carísimo para los dos países, pero también para Estados Unidos; no sólo para México”.

Para concluir, creo que lo más importante  es apelar a la sensatez y a la prudencia de los actores políticos relevantes del lado mexicano de la dichosa frontera, en especial al Presidente de la República y al canciller Ebrard, para que, en medio del fragor de la lucha electoral que se avecina en Estados Unidos, ambas partes eviten expresiones y actitudes que puedan contribuir a justificar los excesos retóricos de Masiosare. Y ruego a la Guadalupana y a ese Dios que con su dedo escribió en el cielo “el eterno destino” de nuestra atribulada patria que sólo sean eso: Excesos retóricos. Más nos vale.

 

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