AMLO y el riesgo de una recesión

Constante en la historia económica del México moderno que en el primer año de una nueva administración federal se produzca una contracción más o menos severa de la actividad económica nacional

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Es casi una constante en la historia económica del México moderno que en el primer año de una nueva administración federal se produzca una contracción más o menos severa de la actividad económica nacional, medida de manera convencional por la expansión o reducción del Producto Interno Bruto (PIB). Todo parece indicar que el arranque del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no será la excepción. Mientras nuestro presidente afirma y reitera, sólo él sabe a partir de qué datos, cifras o evidencias tangibles, que, en el año en curso, la economía mexicana alcanzará una tasa real de crecimiento superior al 2.0%, los expertos, incluyendo al propio secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos M. Urzúa Macías, que mucho sabe de esos asuntos, han anunciado, públicamente, que se reducen las expectativas de crecimiento económico de México para el año en curso. Cito, al respecto, lo publicado por la revista Expansión: “El gobierno mexicano recortó sus expectativas de expansión económica y de ingresos presupuestarios para este año debido al bajo nivel de crecimiento en los últimos meses y a los menores ingresos petroleros. La Secretaría de Hacienda recortó de entre 2.5%-1.5% a 2.1%-1.1% su pronóstico de expansión del Producto Interno Bruto para 2019, señalan los Pre-Criterios 2020 entregados al Congreso de la Unión”.
“Para las estimaciones de finanzas públicas se utiliza una estimación puntual de un crecimiento real anual del PIB de 1.6% para 2019”, detalló la dependencia. La previsión anterior era de 2%. Hacienda estima que los ingresos presupuestarios de 2019 sean inferiores en 121,200 millones de pesos, equivalentes a 0.5% del PIB, a los previstos en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) 2019.
“Esto se explica por menores ingresos petroleros, como resultado de una menor producción de crudo y gas natural; un menor proceso de crudo en el Sistema Nacional de Refinación, que impacta, directamente, sobre los ingresos propios de Pemex al dejar de capturar el margen de refinación, así como por un tipo de cambio más apreciado respecto a lo previsto en la LIF 2019, que se compensó, parcialmente, con un precio del petróleo mayor al esperado”, explicó la dependencia.
Sin embargo, ahora, el escenario se vuelve aún más sombrío, pues diversos expertos y medios especializados ya no sólo hablan de bajo crecimiento, sino que han comenzado a hablar, abiertamente, de recesión. Me permito citar las opiniones vertidas por Daniel Chiquiar, director de Investigación Económica del Banco de México: “La debilidad de la economía se acentuó por variables transitorias. La encuesta del banco central se realizó previo a la amenaza de imposición de aranceles por parte de EU; también quedaron fuera las modificaciones a las notas de Pemex y al soberano. La debilidad observada en la actividad económica desde fines del 2018 se vio ‘amplificada’ por factores de carácter transitorio, como el desabasto de gasolina, obstrucciones a vías de transporte y, más recientemente, por la interrupción en el tránsito de bienes en la frontera norte”.
Derivado de ello se presentó una contracción generalizada del PIB, en el primer trimestre, en tres de las cuatro regiones que conforman el país, a excepción de la del norte, que, sin embargo, registró una importante desaceleración. Durante la presentación del Reporte sobre las Economías Regionales, Chiquiar descartó que la migración de centroamericanos hacia Estados Unidos sea un factor de riesgo generalizado para el país, pero al hacer un acercamiento a las respuestas de los empresarios del norte entrevistados para la elaboración del reporte destaca que ellos perciben “conflictos relacionados con la migración centroamericana en la zona fronteriza. Las fuentes consultadas en el norte destacaron una disminución en el turismo médico, en parte, debido a un deterioro en la percepción de seguridad, asociado a algunos eventos relacionados con la presencia de las caravanas de migrantes centroamericanos en la zona fronteriza”. El Banxico divide al país en cuatro regiones para el levantamiento de su encuesta, y las que integran la zona norte incluyen Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas.
Durante la presentación del Reporte sobre las Economías Regionales, Chiquiar enfatizó que la corrupción, debilidad en el Estado de derecho e inseguridad son los principales factores de riesgo para el desempeño de las economías locales, de acuerdo con los empresarios regionales entrevistados por el banco central. Precisó que el levantamiento de respuestas se realizó antes de la reciente amenaza de imposición de aranceles que condujo el presidente de Estados Unidos previo a la respuesta y al acuerdo alcanzado al respecto. Destacó que también quedaron fuera del contexto las modificaciones de calificación de Fitch y Moody’s a Pemex y al soberano. En la presentación del reporte, que es relevante para la toma de decisiones de la Junta de Gobierno de Banco de México, dijo que se ha presentado un incremento en la percepción de inseguridad como un factor de riesgo para el desempeño de las empresas en todas las regiones.
En el mismo sentido se pronunció Manuel Sánchez González, ex subgobernador del Banco de México (Banxico): “México ya presenta señales de recesión o, por lo menos, se encuentra muy cerca de ella”, fruito de un bajo desempeño tanto en la parte del consumo como en la de la inversión de los últimos meses. Durante su conferencia magistral “Economía mexicana: Desafíos en un entorno global”, organizada por el Banco Inmobiliario Mexicano, Sánchez González explicó que técnicamente se habla de recesión cuando se contrae por dos trimestres consecutivos la actividad económica del país. “Los indicadores más o menos oportunos del segundo trimestre sugieren que la tendencia de desaceleración no parece haberse corregido, de manera que yo me atrevería a especular que durante el primer semestre ya México presentó una situación de recesión, y si no es una recesión estamos muy cerca de ella”.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el Producto Interno Bruto del primer trimestre del año cayó 0.2% respecto a los últimos tres meses del 2018. En este contexto, Sánchez González explica que los datos que se vislumbran del segundo trimestre del año arrojan que la situación parece no haberse corregido, por lo que ya se estaría en una recesión. “Es muy elevada la posibilidad; está muy cerca el riesgo de una recesión y parece que lo que más está influyendo es la incertidumbre en general”, abundó al ser inquirido al respecto. Sánchez González, quien fue subgobernador del banco central del 2009 al 2016, añadió que en la incertidumbre que impide un mayor dinamismo económico del país hay riesgos internos relacionados con los primeros meses de la actual administración. “Tenemos riesgos internos que tienen que ver con la incertidumbre respecto a las nuevas reglas del juego del nuevo gobierno”, declaró.
“Esto significa —añadió— que esta administración debe poner de su parte grandes esfuerzos para enfocarse en recuperar la confianza del consumidor y del inversionista, que ahorita parecen estar relativamente dañadas”. El ex subgobernador recordó que la desaceleración económica viene desde el 2015, cuando comenzó la incertidumbre por las elecciones de Estados Unidos, sin embargo, se ha acentuado en estos primeros seis meses del año, por lo que el principal reto para el actual gobierno es recuperar la confianza del consumidor y generar mayor inversión. “La principal tarea del actual gobierno sería hacer un macroesfuerzo para recuperar la confianza del consumidor y traer la mayor cantidad de nuevos proyectos”, abundó. Sánchez González destacó que el gobierno debe apostar por la inversión privada, pues ésta es factor clave para darle sostenibilidad a la economía: “Debe priorizar lo más importante, lo que le da más kilometraje a la economía, no que le dé un empujón de seis meses, sino una mayor capacidad para un crecimiento sostenido, y eso es la inversión privada”. Comentó que la inversión privada puede detonarse siempre y cuando se dé certidumbre a los inversionistas de que las reglas no cambiarán en un futuro. El economista expuso que si bien se puede hablar de una recesión, no se está en un contexto de una grave crisis, tal y como sucedió en 1995 o en 2008, pues, en la actualidad, México cuenta con fortalezas como la solidez del sistema financiero y su política fiscal y monetaria. “Los fundamentos hay que cuidarlos, es decir, el sistema financiero, la política fiscal y la política monetaria están ahí para evitar una crisis, una estampida”, concluyó.
Asimismo, Enrique Quintana, columnista económico, advierte sobre el riesgo, tangible, de una recesión: “Por si algo nos faltara en el complejo panorama económico que enfrentamos, hay un creciente riesgo de recesión. Y no, no estamos hablando de México nada más, sino, sobre todo, de Estados Unidos. El Banco de la Reserva Federal de Nueva York produce un indicador que es observado, con atención, por economistas de todo el mundo. Este indicador está calculado por el diferencial de las tasas de los bonos del Tesoro de 10 años y de 3 meses. En los últimos 60 años no ha existido ninguna ocasión en la que este índice llegue a 30 por ciento y que no se haya presentado una recesión en el curso de los siguientes 12 meses. El indicador de mayo se ubicó en 29.62 por ciento, y con tendencia alcista, apenas a una rayita de la cifra fatídica. No es la única luz amarilla (en realidad casi roja) que se encuentra prendida en este momento. La National Association for Business Economics (NABE), una de las más influyentes asociaciones de economistas de Estados Unidos, presentó su pronóstico de junio basado en las opiniones de 53 expertos de banca, consultoría, universidades y otros centros. En los cuestionarios que son enviados a esos expertos se inquiere respecto a las probabilidades de recesión. Apenas un 15 por ciento ve como probable una recesión en 2019. Sin embargo, ese porcentaje se eleva a 35 por ciento al comienzo de 2020 y a 60 por ciento para finales del próximo año”.
PIMCO es el fondo más grande del mundo en activos de renta fija. A marzo de este año manejaba recursos por 1.7 billones (trillions) de dólares. Joachim Fels, economista global de la firma, señaló que en un lapso de 3 a 5 años incorpora una recesión global como parte de su escenario base, es decir, el más probable. Si sirve de consuelo, PIMCO considera que la recesión será relativamente suave y de corta duración. Sin embargo, en los siguientes cinco años visualiza un escenario con un crecimiento económico débil. Los factores que motivan este cuadro son: Incertidumbre respecto al futuro, debilidad económica, parálisis comercial y caída de la confianza de los inversionistas. Si usted piensa que la caída de 11 por ciento en la venta de autos que se presentó en México es una mala noticia, pues imagine cómo están los chinos, que vieron un descenso de 16.4 por ciento en las ventas de coches en ese mismo mes. Otro indicador relevante es la importación de petróleo realizada por China, que retrocedió en 8 por ciento en abril. Y hay otros indicadores que hablan de un freno en la actividad económica de China. Los precios internacionales del petróleo vienen para abajo. El precio del WTI pasó de un nivel de 66.24 dólares, el pasado 23 de abril, a 51.21. Es decir, hay una caída de 22.7 por ciento. Una caída tan rápida en el precio del petróleo, aunque pueda tener tras de sí factores coyunturales, no es buena señal. Y si a todo este cuadro le suman los riesgos de que escale una guerra de aranceles entre Estados Unidos y China, o Estados Unidos y México, entonces, los riesgos crecen exponencialmente. Más vale que los veamos y que vayamos tomando nuestras providencias para que luego no vayamos a decir que nos tomaron por sorpresa. Los nubarrones están allí y vienen hacia nosotros. No nos espantemos si próximamente tenemos una tormenta.

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