AMLO no necesita ministra ni notaria

Responsable de la política interna debe entender que al país interesa su pensamiento como tal y no de versada en Derecho

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Olga Sánchez Cordero se debe convencer de que es secretaria de Gobernación y que mientras el Presidente López Obrador persista en mantenerla en Bucareli, no obstante que no le funciona, sólo puede emitir opiniones como lo que es, la responsable de la política interior.
Es importante que como ministra en retiro piense que es inconstitucional el obsequio que el Congreso de Baja California dio al gobernador electo, Jaime Bonilla, de extender su mandato de 2 a 5 años, pero lo que interesa es conocer la opinión de la Secretaria de Gobernación porque, en teoría, reflejaría la del Presidente de la República, que insiste en no opinar.
La ex ministra se atrevió a abrir la boca sólo después de que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exigió dar marcha atrás en el abuso antidemocrático de Bonilla.
El pretexto del Presidente y de su secretaria de Gobernación para no manifestarse tiene que ver con no ser acusados de intromisión en los asuntos estatales. Parece válido, pero ¿quién podría creer que los senadores y diputados de Morena que están en la Permanente no recibieron línea para votar unidas, con las oposiciones, contra la pretensión de Bonilla, que se puede convertir en ominoso presagio?
Doña Olga debe entender que al país interesa su pensamiento como secretaria de Gobernación y no de versada en Derecho (por cierto, nada dijo, como ministra en retiro, cuando le ordenaron, vía memorando, violar la ley en materia educativa), como tampoco importa su opinión como notaria, que ya no ejerce, en temas como el aeropuerto, el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas.
Por sus bien reconocidos conocimientos en Derecho fue que López Obrador le confío Gobernación y, con el debido respeto, es la titular del ramo hasta cuando duerme. Todo lo que dice o hace, o deja de decir o hacer, a lo largo del día es en esta condición, a menos que el Presidente le conceda la facultad de desdoblarse y, entonces, a veces opine como su subalterna, como ministra en retiro o como notaria.
La realidad es que la señora Sánchez Cordero ni las manos metió para evitar que despojaran a su dependencia de los brazos y piernas que un secretario de Gobernación necesita para ejercer con eficacia; a partir de los tropezones con Donald Trump abdicó el ejercicio de algunas de las funciones que le dejaron y ahora, cuando debe opinar como responsable de la política interior, lo hace como ministra en retiro. Por fortuna no se pronunció como la notaria que fue.

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