AMLO, la nueva estrella de Televisa

Convertir a López Obrador en una estrella más del Canal de las Estrellas, es solamente una muestra de pragmatismo empresarial, pero también de colmillo político del candidato de Morena que muy pronto olvidó el pasado

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Hace mucho comentaba con un aspirante a candidato presidencial que tenía seguro el futuro pues, además de todos los apoyos con que contaba, tenía el de Televisa; con seriedad, sin la traición de un solo músculo del rostro, me dijo que me equivocaba, que bien sabía cómo se conducen los televisos, entiéndase por estos a Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez, por lo menos.

La manera como se conducen es secreto a voces en el medio político (se trate de priístas, panistas, morenistas, perredistas, etcétera), pero seamos justos, no sólo son los televisos, sino la mayoría de los propietarios de televisoras, con honrosas excepciones, como la familia Vargas.


No se necesitan muchas palabras para definirlos: no tienen amigos, sólo clientes.

Lo sabe la mayoría de quienes les llenaron las cuentas hasta el hartazgo. Para no ir muy atrás en la historia, porque con “El Tigre” Azcárraga la tónica era otra, los sufrieron Carlos Salinas, Vicente Fox, Felipe Calderón y, sin duda los está sufriendo ya, Enrique Peña Nieto.

Pero no sólo los presidentes se han desengañado con el trato cuando la vida los convierte en ex, sino otros políticos cuya generosidad fue manifiesta. Arturo Montiel, Elba Esther Gordillo y Marta Sahagún, por ejemplo.

Es muy simple: la gratitud no es su mejor virtud.

El cuento del periodismo libre les ha permitido romper sus lazos con sus clientes cuando empiezan a perder el presente y no les ven futuro. En realidad, no son los únicos; es una práctica extendida en nuestro medio, electrónico o escrito.

Es probable que todo esto nada tenga que ver con la facilidad con que Andrés Manuel López Obrador consiguió el Estadio Azteca para mostrar su gran músculo después que el Gobierno de la Ciudad de México le negó la Plaza de la Constitución.

La renta, préstamo o lo que sea del Coloso de Santa Úrsula, no es un hecho aislado en el coqueteo de Televisa con  Andrés Manuel; hace tiempo que el suegro de Azcárraga, Marcos Flasticht, está de tiempo completo con el candidato de Morena; de hecho, sus buenos oficios convencieron a María Elena Morera de olvidar que es una “pirrurris” y asistir a uno de los eventos de López Obrador.

Y desde luego, la alfombra roja que el programa ‘Tercer Grado’ tendió a López Obrador, que contrastó con el trato al resto de candidatos presidenciales.

En realidad, convertir a AMLO en una estrella más del Canal de las Estrellas, es solamente una muestra de pragmatismo empresarial, pero también de colmillo político del candidato de Morena que muy pronto olvidó el pasado.

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