AMLO descansa, y nosotros también, de la mañanera

Vacaciones de Semana Santa le servirán, necesariamente, para reflexionar en la trampa que él mismo se tendió en campaña

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Es la tercera ocasión consecutiva que escribo sobre el jefe de prensa del Presidente López Obrador, Jesús Ramírez Cuevas (espero no hacerlo de nueva cuenta porque no es mi fuerte ni es saludable hablar sobre estos funcionarios de cualquier gobierno); hoy lo hago obligado por Federico Arreola, un periodista de todos mis respetos que, con Ramón Alberto Garza, vino de Monterrey, cada quien por su lado, a modernizar el periodismo capitalino.
Federico tiene, además, el mérito, con su SPDNoticias, antes Sendero del Peje, de habernos mostrado a los dinosaurios de la prensa escrita, a quienes nacimos, crecimos y envejecimos pensando en el periódico del día siguiente, las bondades del camino a la meca del periodismo digital.
Ahora aprovechó, como ayer yo, el espectáculo protagonizado por la representante de “Oro Sólido”, Nancy Rodríguez (la velocidad con que se produjo el episodio me condujo al error, de novato, de equivocar el nombre; la llamé Alejandra Acuña y todavía ignoro por qué), con el relato, al Presidente, sobre un colega con cáncer terminal que murió sin cumplir su deseo de hacerle una pregunta en la conferencia de prensa mañanera. Culpa fue, explicó, del equipo de comunicación social de la Presidencia, que siempre le cerró el paso.
Ya relaté que Andrés Manuel López Obrador se disculpó “post mortem”, pero que defendió a sus mozos de estoques en prensa, Jesús Rodríguez Cuevas y Jesús Cantú. Al primero no lo conozco y con el segundo compartimos alimentos hace muchos años, cuando fue consejero del IFE.
Pero no es de ellos de quienes quiero hablar, sino de la afirmación de Federico en el sentido de que “Andrés Manuel y Jesús Ramírez (se van de vacaciones) hartos ya de estar hartos”.
No lo pongo en duda; Juan Manuel Serrat lo dijo poéticamente y a él pidió Federico prestada la frase; yo sólo quiero agregar que, en realidad, muchos estamos hartos de las conferencias mañaneras, mucho por lo insulso de las preguntas y la repetición del mismo discurso a la mayoría de las preguntas, pero más por las desveladas.
Tan hartos que después del anuncio de la medida extrema con que el Presidente pretende dar muerte a la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, el polémico memorándum a Esteban Moctezuma, Olga Sánchez Cordero y Carlos Urzúa, la mejor noticia fue que nos dejará descansar jueves y viernes a quienes tenemos la obligación de estar atentos a sus anuncios preconcebidos, a las amenazas, nada veladas, del Savonarola de la Cuarta Transformación, Santiago Nieto, a lo que se le ocurra a Andrés Manuel para dar vuelta a preguntas de difícil respuesta o al show que en ocasiones protagonizan ilustres colegas nuestros y el cotidiano culpar a fifís, neoliberales, porfiristas y conservadores, de todos los males que afligen al país.
Federico escribió que “Hartos de estar hartos” se van de vacaciones Andrés Manuel y los Jesuses de comunicación social; agrego yo que también nosotros, si bien el Presidente nos dejó sumergidos en un debate que será fundamental para el porvenir de la Cuarta Transformación y para él mismo.
Las vacaciones de Semana Santa, como las utilice él, ya sea como católico practicante o profesante de alguna de las muchas confesiones protestantes, le servirán, necesariamente, para reflexionar en la trampa que él mismo se tendió en campaña comprometiéndose a no dejar piedra sobre piedra de la Reforma Educativa de Peña Nieto, pero también a darle todo a la insaciable CNTE y lo que ahora espera recibir, en bandeja de plata, el movimiento renovador del magisterio de Elba Esther Gordillo, es decir, la legislación existente antes de la reforma del 2013.
Ojalá y López Obrador se dedique a descansar en Palenque el fin de semana, y también a los demás nos permita hacerlo.
Todos necesitamos descanso; él, los legisladores y nosotros, porque la Pascua promete ser traumática.

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