Al menos en la ‘mañanera’, la misma tónica que el 2019

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Se lo decía a unas personas el día último, en las postrimerías del 2019, y a punto de entrar el 2020; es mucho el alborozo, por no decir alboroto, y sin afán de pecar de “Grinch”, por pasar, en un simple segundo de tiempo, hacia un nuevo año, una nueva década, y jurar esto y lo otro; hacer listas de objetivos, entrar, una y otra vez, a la casa cargando una maleta (“para que viaje mucho”), si al día siguiente olvidamos lo más mínimo de las promesas y la rutina de vida vuelve a ser la misma de siempre.

El esfuerzo no se hace ni siquiera porque no se trata de un simple año, sino porque inicia una nueva década o porque, en general, se están viviendo cosas inéditas. No hay algo que nos convierta, que nos estremezca, ni a nivel personal ni a nivel sociedad, ni a nivel gobierno.

Eso mismo parece ocurrir en las instancias oficiales, concretamente en la presunta “Cuarta Transformación”; cuestión de echarle un ojo a la conferencia matutina encabezada hoy por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y con la que se reinicia, formalmente, la actividad en Palacio Nacional.

Y no es que esperáramos los grandes anuncios ni sorpresas gigantescas, sin embargo, estamos hablando de una administración que en su slogan, o su referencia, lleva colgada desde hace un año, o desde antes, algo como “la madre de todos los cambios”, cosa que no ha ocurrido.

Medianamente, y muchos lo señalaron en los días finales del 2019, y ante el conflicto diplomático con Bolivia, que al menos en el libreto, en el “script”, las cosas cambiaran un poco, luego, sobre todo, de que ante las exageradas críticas al Presidente López Obrador de parte de Jorge Quiroga, ex presidente de ese país, pidieran la unidad de todos los mexicanos sin importar ideologías.

Pero en el discurso presidencial nada ha cambiado. De entrada, luego de desear lo mejor a todos, volvió la arremetida contra los “neoliberales” y “conservadores”, a pesar de que después de 13 meses de gobierno ya parece disco rayado.

Y pensábamos que no, pero ¿qué creen?, la inseguridad y la violencia siguen siendo culpa del pasado. Y vamos por un año más.

Lo mismo con el tema de la detención de Genaro García Luna. Aunque se tiene que probar, dijo el Presidente, es una prueba contra Felipe Calderón. O la mención de Joaquín “El Chapo” Guzmán como el mal de sexenios anteriores. “Tenía representantes en Los Pinos”.

También resurgió el apellido Salinas en alguna alusión.

La no confrontación con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, pero las obras del Tren Maya van quieran o no. “Sorprende que digan que van a defender sus tierras con la vida”, dijo el Presidente, y sonrió.

Otra vez, aunque sería fatal que dijera lo contrario, afirmó que la relación con el sector empresarial es inmejorable.

Que no habrá Reforma Fiscal ni aumento de impuestos, “como ocurría antes”.

Que el gobierno no se mete, directamente, en las denuncias contra los Legionarios de Cristo porque “hay que defender” el Estado laico, porque es asunto del Ministerio Público, “pero que se aplique la ley”.

Que, a costa de lo que sea, se defenderá el derecho de asilo que tienen los nueve ex funcionarios de Evo Morales protegidos en la Embajada de México en La Paz.

Que en septiembre del 2024 se retira por completo y no se reelegirá.

En verdad, un repaso de como terminó el 2019. Una muestra de que el paso de un año a otro, de una década a otra, no necesariamente marca “rupturas”, ajustes o enmiendas considerables.

Vaya, tan claro el estatus en un lado como la misma rutina en otro. En pleno 1 de enero, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el crimen organizado desató balaceras en zonas residenciales y comerciales, haciéndole recordar a los ciudadanos que nada cambia. Susto, terror y al menos cuatro muertos.

Como reserva para mantener con vigencia el aspecto mediático contra la corrupción ahí están Santiago Nieto y la Unidad de Inteligencia Financiera, que explotará al máximo el caso de García Luna, extenderá hasta su conveniencia el de Rosario Robles e iniciará, cuando le plazca, el anunciado contra Gerardo Ruiz Esparza.

En alguno de tantos es posible que ya el Gobierno Federal o las instancias autónomas se topen con pared y hasta con respuestas contundentes.

En general, la única sorpresa en México, al inicio de esta nueva década, es, meramente, el cambio de dígitos en su totalidad, de ahí su atractivo.

Fuera de eso, y según lo escuchado y visto durante la “mañanera” de este jueves 2 de enero, vamos por la misma senda, con algunas piedras, fantasmas y hasta sorpresas en el camino.

No hay, tal vez, abismos a la vista; tampoco cumbres.

En fin, pasemos el 6 de enero; comamos rosca. Acuérdese que ya no son tiempos de trampa; hay que portarse bien. Si le toca muestre el “muñequito”.

 

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@RobertoCZga

 

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