Al calderonismo se le apareció el diablo Corral

Javier ya es gobernador y en automático, a querer o no, se coloca en la lista de aspirantes panistas. Trayectoria y prestigio le sobran; por lo pronto al calderonismo pretenso de volver al poder, agrupado en torno a Margarita Calderón, se le apareció el diablo

Compartir:

Javier Corral ya es gobernador de Chihuahua, en mucho gracias a un priísta, César Duarte, responsable de hacer todo para que su partido perdiera el poder en esa entidad que ya había conocido la alternancia con el también panista Francisco Barrio.
Si la apuesta del Presidente Peña Nieto y el líder nacional del PRI contra la corrupción e impunidad va en serio, el ex gobernador pronto tendrá que enfrentar a los jueces. Pero ésta es otra historia.
Mientras ocurre, Corral, uno de los panistas más aguerridos (basta leer la carta en que reclama al aún presidente Felipe Calderón la cobardía de llamarlo cobarde en su ausencia), llega al poder con un discurso que no tiene antecedente en la política contemporánea.
Ante el Congreso chihuahuense, dijo llegar “libre de todo compromiso” que le impida asumir “con plenitud y honor” su responsabilidad de gobernador.
Más aún, sucede a uno de los Duarte desprestigiados del priísmo, “con la mayor independencia política y económica” que él mismo pudiera haber deseado.
Esto significa, conforme a su razonamiento, que podrá servir a los chihuahuenses con mayor responsabilidad.
Y todavía más, Corral se comprometió a que sus paisanos podrán seguir sus pasos en “tiempo real”, es decir, usando todas las plataformas digitales existentes, de tal suerte que nada hará a sus espaldas.
Y para que no haya duda de lo que busca, presentará ante el Congreso local una iniciativa de ley para acabar con el fuero que otorga impunidad al gobernador y a diversos servidores públicos.
En otras palabras, la apuesta del nuevo mandatario chihuahuense es ambiciosa; si consigue la mitad de lo que se propone hará historia.
De que lo intentará no hay duda, pero como ocurre siempre, la vida real suele imponer límites.
Ya veremos qué tanto puede o si los intereses creados le permiten imponer la agenda que ayer anunció.
Si logra la mitad de lo que pretende en un año, necesariamente se colocará al lado de Margarita Zavala, Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle en la búsqueda de la candidatura presidencial, por más que haya quien diga que su tiempo llegará en el 2024 y no en el 2018.
Corral es uno de los panistas más experimentados y aguerridos; difícilmente se deja apabullar por el contrario, por más poderoso que sea, se trate de un Presidente de la República o de Televisa.
Líneas arriba hice referencia al episodio del 1 de septiembre de 2012 cuando, mediante carta que hizo pública, dijo a Calderón que nunca le tuvo miedo y que si no asistió a una reunión convocada por el inquilino de Los Pinos fue para evitarse el enfado de escuchar el monólogo presidencial sobre las maravillas de su gobierno.
Le recordó haber defendido su gobierno tanto en artículos periodísticos como en el Congreso y le recriminó que 3 meses después entregaría la banda presidencial a Enrique Peña Nieto.
Según Corral, en esa reunión a la que no asistió, Calderón lo llamó “cobarde”. En respuesta, le hizo un reclamo sin precedente que se quedó sin respuesta:
“Tirar la piedra y esconder la mano eso sí es cobardía. No tener valor para decir lo que se piensa, eso sí es cobardía… Innegable es tu forma de tratar a los panistas; perdiste toda forma de civilidad política. La falta de respeto a varios compañeros y a tus propios colaboradores, una rudeza innecesaria a quienes disienten de tus opiniones ¿y qué has logrado? Renuncias de secretarios de Estado, expulsiones del partido, miembros que hicieron campaña no en contra del PAN sino en contra de ti. Las peores críticas a tu carácter, por cierto, las he oído en voz baja, en murmullos de gente muy cercana a ti… Espérate a que conozcas la condición humana a partir de que dejes el poder y entiendas que lo que más te ha perjudicado eres tú, tu carácter colérico al que le gana el coraje en cualquier momento”.
Le dijo más, pero, ofendido lo convocó a discutir sus “diferencias cuando quieras, en donde quieras y ante quien quieras”.
Como en la escuela.
Javier ya es gobernador y en automático, a querer o no, se coloca en la lista de aspirantes panistas. Trayectoria y prestigio le sobran; por lo pronto al calderonismo pretenso de volver al poder, agrupado en torno a Margarita Calderón, se le apareció el diablo.

Compartir: