Ahora el turno es de Gil Díaz

Cantado que en cualquier momento de la Cuarta Transformación sintiera los rigores del poder y las consecuencias de perderlo

Compartir:

Estaba cantado que en cualquier momento de la Cuarta Transformación, Francisco Gil Díaz, aquel poderoso subsecretario de Hacienda con Pedro Aspe en tiempos de Carlos Salinas, pero que lo fue aún más como secretario de Hacienda de Vicente Fox, sintiera los rigores del poder y las consecuencias de perderlo.
Se le recuerda porque parecía que no hubo en sus momentos de mayor esplendor molino de viento que no pudiera atacar ni muralla que lo resistiera, y por haber sido implacable con sus antiguos compañeros de partido, el PRI, cuando sirvió, hay que decirlo, servilmente a Fox.
No sólo actuó contra el gremio petrolero ordenando el incumplimiento, durante un año, del Contrato Colectivo que su jefe, el Presidente, según me dijo, había sido el mejor y más barato que Pemex había firmado en su historia, sino que ayudó a evitar que los priístas recuperaran la Presidencia en 2006 manipulando la información contra el mexiquense Arturo Montiel.
Tenía fama de implacable; lo era y no disimulaba su gozo cuando usaba el irresistible poder que Fox puso en sus manos. Como secretario de Hacienda de la primera de las dos administraciones panistas no tuvo límite ni piedad.
Con seguridad, lo que hoy ocurre en su entorno familiar no le resultó sorpresivo. Experto en finanzas y negocios, sabía que era cuestión de tiempo para que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México solicitara y obtuviera orden de aprehensión en contra de su hijo, Gonzalo Gil White, por su presunta responsabilidad en abuso de confianza, administración fraudulenta y manejos indebidos de recursos en la administración de la empresa petrolera Oro Negro, en agravio de sus inversionistas.
No es el único contra quien el juez penal adscrito a la Unidad de Gestión Judicial Número 12 ordenó su captura. También tienen orden de aprehensión Carlos Enrique Williamson Nasi, Miguel Ángel Villegas Vargas, José Antonio Cañedo White y Alonso del Val Echeverría.
Conforme a la acusación, los directivos de Oro Negro dispusieron, ilegalmente, de 750 millones de pesos del Fideicomiso F/1695. Para ello habrían utilizado a Perforadora Oro Negro e Integradora de Servicios Petroleros Oro Negro.
Este es apenas uno de los cinco casos en investigación en que está involucrado Gil White.
Llegó el momento a Gil Díaz de peregrinar de una oficina a otra para hablar de la inocencia de su hijo en este caso judicial que durmió una larga temporada, pero que ahora, por los apellidos de los imputados, se convertirá en otro ícono de la corrupción que persigue la Cuarta Transformación.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...