Ante el crecimiento que el PAN venía teniendo desde los años 80, y la convicción de los panistas de sacar al PRI “a golpe de votos”, Fidel Velázquez –aquel eterno líder de la CTM de las “mejores” épocas del PRI— sentenció: “A balazos llegamos al poder, y sólo con balazos nos van a sacar, no con votos”.
Con su soez comentario intentaba burlarse de la lucha panista, del movimiento de resistencia civil que se armó en Chihuahua, en 1986, contra el fraude electoral y que, en 1988, el PAN y su candidato Clouthier llevaron a escala nacional para pedir elecciones limpias, apertura de los medios de comunicación y la no intromisión del gobierno en las elecciones (era la época cuando el PRI no era un partido, sino que más bien actuaba como la Secretaría de Elecciones del Gobierno Federal).
Era un movimiento interesante que, de forma responsable, el PAN generó ante la desesperación de muchos por lo que una y otra vez pasaba en el país. Ya se conocía el rostro salvaje del PRI, mostrado, en todo su “esplendor”, en las represiones a los estudiantes en 1968 y en 1971, entre otras ocasiones. Frente a ello había que poner justo lo contrario, la no violencia, el no odio, inspirados en la forma de lucha que usó Gandhi en India.
Quienes participábamos en ese movimiento queríamos sacar al PRI del gobierno, pero ello no era porque lo odiáramos, sino porque sabíamos del mal que le estaba haciendo al todo el país.
No se pudo en el 88, pero la idea de “cambiar a México sin odio y sin violencia” prevaleció y, finalmente, rindió sus frutos en el 2000, cuando, contrario al pronóstico de Velázquez, al PRI no le quedó de otra más que irse.
Hoy, el PRI quiere y parece tener la posibilidad de regresar al poder. Se anuncia como “nuevo”, aunque, en el fondo, sus prácticas siguen siendo las mismas de antes. Siguen comprando medios de comunicación. Siguen manejando indebidamente el dinero público. Siguen controlando sindicatos, centrales campesinas, ambulantes. Siguen…
Por eso es válido que quienes no están de acuerdo con que eso suceda se expresen, se manifiesten. No se trata de odiar a nadie, ni desearle mal. Se trata de expresar un deseo de que algo que se considera negativo no ocurra, lo que, además, es compartido por gente que tiene, adicionalmente, distintas visiones de lo que sí debe ocurrir.
Por eso es válida la “Marcha Anti Peña Nieto” que hoy ocurrirá en el DF y otros lugares, para que sin odio y sin violencia se transmita la preocupación acerca del futuro del país si gana Peña y regresa el PRI.
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- Ex presidente del PAN-DF
