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Capital Político

La importancia del debate

Hasta antes de 1994 era básicamente impensable que el hegemónico PRI aceptara confrontar más allá de lo que hacía en las cámaras de Diputados y Senadores

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Los debates presidenciales –y, en general, entre candidatos a puestos de elección popular— son algo reciente. Hasta antes de 1994 era básicamente impensable que el hegemónico PRI aceptara debatir más allá de lo que hacía en las cámaras de Diputados y Senadores, y en los congresos locales, que, a final de cuentas, no eran debates públicos, puesto que -salvo que se asistiera a los recintos- no había forma de enterarse de lo que ahí pasaba.

Tenía su lógica. El PRI no tenía la necesidad de exponer sus ideas más allá de los ambientes controlados que generaba en su campaña.

Pero las cosas no volvieron a ser iguales a partir de lo ocurrido en 1988, y una consecuencia de eso fue que, en la siguiente elección presidencial, la del 94, se organizó el primer debate presidencial, cuyos protagonistas fueron Cárdenas, Zedillo y Fernández de Cevallos.

Ese debate tuvo dos claras consecuencias: La primera, que el triunfo del panista en el mismo influyó, de manera importante, en las preferencias electorales, y, la segunda, que a partir de entonces se consideró como un ejercicio indispensable en el juego democrático.

Naturalmente, cada quien ha buscado la mejor manera de aprovechar los debates para su beneficio. En la contienda para jefe de Gobierno del DF en 97, PRI y PRD se pusieron de acuerdo para excluir al PAN del debate, lo que resultó en un serio golpe a este partido.

En 2000, Fox, ante las vacilaciones de sus contrincantes, hizo del debate un arma poderosa. Aunque el “debate sobre el debate” lo perdió (aunque se repuso, posteriormente, con la famosa frase “hoy, hoy, hoy”, que de ahí surgió), la posterior confrontación lo catapultó al triunfo.

En 2006, López Obrador consideró que no tenía caso exponerse y no acudió al primer debate, aunque después vio su error y acudió al segundo, donde logró reponerse un poco del daño anterior a su campaña.

El debate de mañana adquiere relevancia por otras razones: Las preferencias electorales están estancadas. Por las razones que sean, muy poco se ha movido la opinión de los electores en los últimos meses. Obviamente, eso le conviene a Peña, pero la apuesta de Josefina y de AMLO es romper esa inercia y destacar, para lo que buscarán usar de todos los recursos a su alcance. No es su última oportunidad y aun faltará mes y medio de campaña y otro debate, pero es una ocasión que no van a desaprovechar.

Por eso la importancia de este debate, que se suma a la escasez de información sobre las propuestas que hacen los candidatos y de las que los medios poco reportan. Hay que tener más elementos para decidir mejor. Por eso hay que verlo.

cgelista@hotmail.com

Ex presidente del PAN-DF

cgelista@hotmail.com

Ex presidente del PAN-DF

Hay 1 comentarios. Los comentarios están cerrados

Florencio dice:

Putitooooooo ni en el Pan te quieren porque contagias

Escrito el 06/05/12 | 12:32 pm