A la 4T no la para ni el Covid-19

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Nada fácil resultará explicar por qué mientras se obliga a las empresas privadas de todos los tamaños a parar a fin de reducir la velocidad del contagio de la epidemia, como explica el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, las involucradas en las obras prioritarias del Presidente López Obrador podrán seguir trabajando para que el coronavirus no afecte al Aeropuerto Felipe Angeles, al Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y al Corredor Transístmico.

Se entiende que Pemex y CFE, por ejemplo, sean consideradas como esenciales, pero ¿las mega obras presidenciales?

Si la crisis será pasajera, como lo considera López Obrador, ¿por qué no pararlas durante el corto tiempo que se califica como “pasajero”?

En todo caso, quizás bastaría con explicar qué se entiende por “pasajero”.

Supongo que nada tiene que ver con los compromisos adquiridos con las empresas contratistas porque estaríamos hablando de corrupción, algo impensable en la Cuarta Transformación, sino en el amor propio de ésta.

Es decir, si el Presidente las considera como prioritarias nada impedirá, ni el Covid-19, pero tampoco la salud de los trabajadores, su conclusión en el tiempo estimado por el gobierno.

La necesidad de López Obrador de imponerse incluso a la pandemia que ha paralizado a más de medio mundo, lo obligó a emitir un decreto que será histórico.

En el Diario Oficial de la Federación consta que “Aquellas empresas de producción de acero, cemento y vidrio que tengan contratos vigentes con el Gobierno federal, continuarán las actividades que les permitan cumplir con los compromisos de corto plazo exclusivamente para los proyectos de Dos Bocas, Tren Maya, Aeropuerto Felipe Ángeles, Corredor Transístmico; así como los contratos existentes considerados como indispensables para Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad”.

Desde luego se estipula que laborarán sólo con los trabajadores que los contratistas consideren necesarios, pero si por alguna razón necesitan incorporar a muchos más, entonces les bastará con comunicar el número a la Secretaría de Economía.
El consenso, desde luego de adversarios, conservadores y toda esa subespecie nacional a la que el Presidente considera adversaria, es en el sentido que se trata sólo de soberbia, de demostrar que a López Obrador y a la Cuarta Transformación no los para ni el virus que ya ha matado a un 72,637 personas en el mundo y que en México ha victimado a 125, y mantiene en parálisis casi absoluta a naciones que, al igual que la nuestra, desestimó al Covid-19.

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