A cambio de una adenda, la CNTE dejará sesionar a diputados

¿Cómo hizo Mario Delgado para convencer a los integrantes de la Junta de Coordinación Política de discutir y votar la minuta de la Reforma Educativa?

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Hoy estará en juego el destino de las reformas educativas, tanto la mal como la bien llamada, pero también la credibilidad del Presidente López Obrador, comprometido a no ceder el control de nómina y plazas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
En su condición de senador de la República, el ahora coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, aprobó, el 20 de diciembre de 2012, la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto. La noche de este martes anunció, en su cuenta de Twitter, el “¡adiós a la mal llamada #Reforma Educativa¡”.
Minutos antes de leer el tuit de Delgado escribía que sólo un milagro pascual podrá conseguir que Esteban Moctezuma convenza a la CNTE de aceptar la bien llamada (para diferenciarla de la “mal llamada”) reforma educativa en los términos aprobados en comisiones de la Cámara de Diputados, es decir, sin que el magisterio controle plazas y nóminas, y con evaluación, por más que no sea “punitiva”.
Según yo, habían fracasado los últimos intentos para convencer a la CNTE, a fin de que la “bien llamada” reforma educativa, la de Andrés Manuel López Obrador, sea aprobada en el periodo ordinario de sesiones, y todo porque los dirigentes de la disidencia magisterial se sienten traicionados.
Decía que todo lo que contiene el dictamen de positivo les viene valiendo madre; sólo les importa recuperar nóminas y plazas, y que los profesores no pasen por evaluación alguna.
Eso les prometieron en campaña y, como no les ha sido cumplido, se convirtieron en legisladores, pues a eso equivale impedir a los diputados poder dar lectura o no al dictamen en el pleno.
Pues bien, parece que el milagro se consumó; si no, de qué otra manera Mario Delgado podría anunciar, con tanto alborozo, que en la reunión del pleno de la Cámara de Diputados de este miércoles, los legisladores cantarán las golondrinas a la reforma de 2012.
Apenas el lunes pasado, el coordinador de los diputados morenos lamentaba que de no discutirse y aprobarse el dictamen de la reforma antes de la semana próxima se quedará la de Enrique Peña Nieto.
Explicó: “Se nos acaba el tiempo. El próximo martes (30) se acaba el periodo ordinario de sesiones, y si no transitamos esta semana se va a quedar vigente la reforma de Peña Nieto, y ese es el peor escenario porque se van a seguir acumulando la falta de resultados y los agravios contra los maestros”.
Se imponen algunas preguntas:
¿Cómo hizo Mario para convencer a los integrantes de la Junta de Coordinación Política de sesionar, discutir y votar la minuta?
Pero antes, a menos que se use un lugar alterno, como el Centro de Convenciones Banamex, ¿cómo convenció a la CNTE que permita sesionar a los diputados?
Hay que esperar primero a que haya sesión y después el resultado de la votación, pero también –y esto ocurrirá en otro tiempo- el sentido en que vengan las leyes secundarias.
Por ahora, lo único que se puede inferir es que si la CNTE permite la sesión del pleno, algo obtuvo del gobierno.
La pregunta es ¿qué? y si, en todo caso, las oposiciones están de acuerdo en el pago.
Esperemos con atención el quid pro quo porque, en los últimos días, el Presidente López Obrador ha insistido, con su vehemencia acostumbrada, en que el Estado no cederá en materia de nómina y plazas. De igual manera, ha dicho que no se deja chantajear por los radicales del movimiento magisterial.
O lo que es lo mismo, hoy está en juego no sólo el destino de las reformas educativas, la bien y la mal llamada, sino la credibilidad del Presidente… todo depende de qué haya cedido el gobierno para que la CNTE permita sesionar a los diputados.
Parece que el secreto está en una “adenda” (un latinajo en plural), que significa que al dictamen se le hicieron algunos añadidos que convencieron a los coordinadores de las oposiciones y que, según Delgado, no significan un “madruguete” para la CNTE, cuyas demandas serán satisfechas en las leyes secundarias.
No obstante, se puede afirmar aquí que López Obrador se mantiene firme en no ceder nómina y plazas.
Ahora, todo es cuestión de que los profesores permitan sesionar a los diputados.

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