Política depurada y política elemental

Gobernante siempre requiere verse en los espejos; reconocerse a sí mismo, corregir sus imperfecciones y suponer como lo verán los demás, fundamental

Compartir:

Existen dos formas, esenciales, de concebir los asuntos de lo político. Una de ellas es sencilla y simplona. Es lineal y plana. Es primitiva y muy inútil para las soluciones. Algunos lo han llamado “pensamiento político elemental” y se caracteriza por un maniqueísmo que conduce a pensar que existen dos bandos definidos donde se puede encuadrar a todos los hombres.

De esa manera, todos los de su país, de su religión, de su raza, de su partido o de su familia son virtuosos, mientras que todos los ajenos son perversos y pervertidos. Todos los de su grupo son perfectos. Todos los de su equipo son ejemplares. Todos los de su banda son los mejores.

La otra forma de pensar es compleja y elaborada. Puede ser lineal, pero también cuadrática o cúbica. Es superada e  idónea para las resoluciones. Se le ha llamado “pensamiento político depurado” y se le identifica por un pluralismo que permite considerar que el encuadramiento humano no es nada más binario. Que en todos los nichos hay hombres de alteza y de bajeza. Que no existen fronteras definidas para la virtud y el pecado. Que en todos lados hay buenos y hay malos.

Todo esto no se refiere al talento o a la estulticia. Hay elementales inteligentes y tontos, lo mismo que depurados de ambos signos. Hay inteligentes que son ingenuos, así como hay depurados que son ladinos. La inteligencia es una capacidad de la psique. La forma de pensamiento es la dirección de las ideas. La astucia es la experiencia mental. Por eso, la historia ha mostrado gobernantes que, siendo brillantes, piensan en forma plana y lineal.

Tomemos algunos ejemplos. Un político muy elemental de los tiempos cercanos podría encontrarse en Ruhollah Jomeini. Su concepción del mundo era, exclusivamente, binaria. En ella no había tercera dimensión, pero el paradigma supremo de lo elemental podría encontrarse en Adolfo Hitler. Su país, su raza y su partido eran la frontera distintiva de todos los seres humanos. Para el Führer era vil y despreciable todo lo que no fuera alemán, ario, nazi y perteneciente a su Tercer Reich. Todos los ajenos y distintos eran sus enemigos irremediables.

Por el contrario, un buen ejemplo de pensamiento depurado se alojaba en Franklin Roosevelt. Para él, los hombres se identificaban por algo distinto de su simple naturaleza primaria y original. Por eso no le resultaba un problema el aliar a Estados Unidos con los comunistas rusos, y en contra de los capitalistas japoneses. Le quedaba claro que no todos los comunistas eran enemigos de Estados Unidos, así como no todos los capitalistas eran sus amigos.

En un terreno más complicado, como lo es el filosófico, vemos en Cristo el paradigma del pensamiento depurado. Por eso instala la primera religión verdaderamente ecuménica y, por vez primera en la historia, desliga a su dios de un vínculo de nacionalidad exclusiva y excluyente, pero, además, dentro de su propia grey considera que todos los hijos de su dios pueden ser muy buenos o muy malos, aunque todos hijos. Que la virtud no es exclusiva del cristiano, sino que puede existir o faltar en cualquier ser humano.

Por eso, en el terreno de lo real y concreto, es preocupante y peligroso concebir y operar los rudimentos de lo político bajo la óptica lineal y binaria. No nos ayuda en nada creer que todos los priístas son rateros, que todos los panistas son tontos o que todos los perredistas son salvajes. Nada más falso e inexacto. No se diga suponer que todos los uniformados están del lado de la ley, que todos los empresarios buscan el bienestar general o que todos los abogados perseguimos la justicia.

El gobernante siempre requiere verse en los espejos. Reconocerse a sí mismo, corregir sus imperfecciones y suponer como lo verán los demás. Gobernar o vestirse sin espejo es arriesgarse al ridículo. Es, muchas veces, creer que nos hemos vestido de galas y, en realidad, estamos luciendo de fachas.

 

Abogado y político.

[email protected]

Twitter: @jeromeroapis

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...