Frente Ciudadano podría sacar al presidencialismo de Los Pinos

Gobiernos de coalición amenaza directa contra el modelo propuesto para el 2018 por el PRI de Enrique Ochoa Reza y Morena de Andrés Manuel López Obrador

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Un gobierno de coalición puede erigirse como la verdadera transición en el sistema político mexicano para suprimir el presidencialismo, incapaz de dar respuesta a los ciudadanos.

La pluralidad y consenso en un conglomerado de partidos, hasta el momento integrados en el Frente Ciudadano por México, se perfilan para construir un método eficaz que puede desraizar el cáncer originario de todos los problemas del país: La corrupción.

Los gobiernos de coalición proponen cohesionar partidos políticos, y sus grupos parlamentarios, con el objetivo de que sean responsables de la operación y decisiones de gobierno, además de incluir a sus militantes como titulares de las secretarías del gabinete presidencial y el apoyo de sus grupos parlamentarios.

Por su naturaleza plural, los gobiernos de coalición son una amenaza directa contra el modelo presidencial propuesto para el 2018 por el PRI de Enrique Ochoa Reza y Morena de Andrés Manuel López Obrador.

A este modelo, que ejerció Felipe Calderón del 2006 al 2012, trató de obligar al Partido Acción Nacional al ver el avance de los acuerdos en el frente ciudadano, y a partir de la formación que amenazaba el proyecto de reelección con Margarita Zavala a la cabeza se intensificaron los ataques contra los coaligados Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, que cuentan con el apoyo fundamental del jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera Espinosa.

El frente ciudadano pasa por los infiernos y le queda un largo tramo, pero su saga es histórica e implica transformar un anquilosado sistema que hará cualquier cosa por evitarlo.

La primera embestida fue trata de dividir, tal como le funcionó al PRI en el Estado de México con la victoria de Alfredo del Mazo Maza, pero la contienda presidencial es otra dimensión y otros los componentes que elevan el grado de complejidad.

En este escenario, la renuncia de Margarita Zavala al PAN apunta al descrédito de Anaya Cortés y del frente, pero, a la vez, el golpe exhibe una clara estrategia para reforzar la posición del PRI antes de la contienda presidencial. Lo expuse en este espacio el viernes, titulado: “Margarita Zavala, proyecto de Meade y del PRI” (http://ow.ly/kfkv30fO0N4).

Ricardo Anaya confirmó la tesis el martes, en entrevistas a medios de comunicación, una de ellas para Azucena Uresti en Milenio: “El presidente del Partido Acción Nacional, Ricardo Anaya, aseguró que la salida de Margarita Zavala es un plan fraguado por el gobierno federal para favorecer al PRI y a José Antonio Meade”.

Dice Anaya: “No vamos a hacerle el juego al PRI; vamos a combatir la corrupción que representa; vamos a ganar la elección y vamos a hacer una transformación profunda en el país. Voluntaria o involuntariamente está siendo funcional para el PRI… la estrategia del PRI es dividir al PAN; a una parte la atacan; somos los que realmente nos hemos opuesto al autoritarismo priísta, que no dejaron pasar al fiscal carnal, y a la otra parte la fortalecen, a quienes son amigos personales del que va a ser candidato del PRI, que es José Antonio Meade”.

El frente debe entender que en la arena política del 2018 NO hay espacio para los débiles, como no lo hubo en la transformación de sistemas políticos en otras naciones que evolucionaron a los gobiernos de coalición.

De no dar el paso nos quedaremos en la anacronía de siempre.

En la Unión Europea, 24 de los 28 países están, actualmente, gobernados por coaliciones, con tipos de acuerdos muy diversos y posiciones muy distintas en lo ideológico. Los ejemplos más claros son Alemania, Italia y Grecia; otros de la misma tendencia ideológica son Francia y Portugal.

En Alemania, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido de Angela Merkel, y el Partido Social Demócrata (SPD) formaron el Gobierno de Gran Coalición con las dos principales fuerzas políticas del país, con ideologías muy distinta. En Italia, la formación de centro-izquierda Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi se mantiene en el poder, desde 2014, en coalición con otros cinco partidos de centro derecha, con la nomenclatura Nuevo Centroderecha (NCD) y Elección Cívica (SC), a pesar de que la historia de la península marca un arlamento muy fragmentado, con varias sucesiones de gobiernos de coalición.

Con la aparición del frente ciudadano surgió una amenaza letal para los dos polos que calcularon disputarse la Presidencia de la República: El PRI y Morena. No se trata de una disputa entre caballeros; se trata del proyecto de nación, de una cruenta guerra que está viviendo Ricardo Anaya, pero que en breve apuntará a Alejandra Barrales y Dante Delgado; de hecho, Miguel Ángel Mancera ya probó esta metralla, directa del gobierno federal, pero también se trata de hacer historia: Los coaligados tienen en sus manos la oportunidad de sacar al presidencialismo de Los Pinos.

 

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