‘Gente noble y democrática’ de César Augusto Santiago

Por varios de los caminos torcidos de Dios, esos que nadie pude imaginar, me llegó el video en el que se lanza al cuello de Emilio Gamboa por destapar, a la usanza antigua del PRI, a sólo cuatro precandidatos presidenciales

Compartir:

César Augusto Santiago es de los mejores ejemplares de mi generación (exagero porque, a esta edad, cinco años más a mi favor cuentan mucho); por algún tiempo dio prestigio a las páginas de IMPACTO La Revista con una columna a la que llamé “Candados”, en honor a la travesura que jugó a los tecnócratas de Ernesto Zedillo construyendo los diques para que especímenes como Guillermo Ortiz y Carlos Ruiz Sacristán no se colaran a la sucesión presidencial.

Aún recuerdo a Oñate platicarme a carcajadas que, por la red telefónica federal, el entonces secretario de Hacienda de Zedillo le habló para mentarle la madre porque los candados de César Augusto le cerraban la puerta para aspirar a la Presidencia. Es decir, ni tenía militancia ni un puesto de elección popular, ni liderazgo partidista.

Los candados permanecieron hasta que César Camacho y, ahora, Enrique Ochoa Reza los destruyeron; éste último fue más allá: Abrió la puerta a los “simpatizantes”.

Por varios de los caminos torcidos de Dios, esos que nadie pude imaginar, me llegó el video en el que César Augusto se lanza al cuello de Emilio Gamboa por destapar, a la usanza antigua del PRI, a sólo cuatro precandidatos presidenciales, dejando en el camino a Manlio Fabio Beltrones, Ivonne Ortega, Eruviel Ávila y Enrique de la Madrid.

El reclamo de César Augusto no debería ser para el coordinador de los senadores priístas si mi columna del 27 de agosto pasado no falta a la verdad. Registré que el miércoles 23, en  el cumpleaños 68 de Emilio Gamboa, el Presidente Peña Nieto le mencionó los nombres de José Antonio Meade, Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño y José Narro, y le sugirió mencionarlos.

A su estilo, el coordinador de los senadores priístas lo hizo, al día siguiente, ante un grupo de reporteros en la llamada “plenaria” de su fracción parlamentaria.

Después de la publicación de mi columna en IMPACTO La Revista, al menos en dos ocasiones he platicado por teléfono con Emilio y no me desmintió; también es cierto que no le pregunté si falté o no a la verdad, pero tengo la seguridad que de haber mentido me habría si no reclamado, sí aclarado.

Bien, en el video de César Augusto difundido por Youtube exige que Gamboa, después de los “osos” cometidos por el Senado (como la posibilidad de que Raúl Cervantes no sea Fiscal General, el “aquelarre” en que metió a la Cámara de Diputados, la constitución del Frente Amplio Opositor y tener que soportar la “monserga” de Ernesto Cordero como presidente de la Cámara Alta), aclare cómo fue que llegó a la conclusión de que son cuatro los precandidatos presidenciales del PRI.

Mientras no me desmientan tengo la certeza de que los nombres fueron sugeridos por Peña Nieto.

Dice César Augusto que si Gamboa va a ser quien sugiera quién es el candidato priísta lo conveniente es que el partido sea asesorado por gente noble, democrática, que entienda lo que está viviendo el país; que ofrezca una propuesta que la gente acepte como algo novedoso y no viejas mañas, arreglos bajo la mesa ni los cochupos que no conducen a nada.

Se trata de un discurso para la plaza pública que todos aplaudiríamos y que firmarían hasta Ricardo Monreal, de Morena, o Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle, del PAN, pero César Augusto estará de acuerdo conmigo de que otro debe ser quien lo pronuncie, al menos uno de los interesados, y, hasta donde sé, estos mantienen la boca cerrada.

“El Flaco” es uno de esos pocos priístas con  inteligencia admirable, fuera de lo común. Fue quien encontró para Roberto Madrazo la salida estatutaria que le permitió seguir siendo cacique del PRI, vía Mariano Palacios Alcocer, para evitar la candidatura de Arturo Montiel. Para conseguirlo, él mismo fue líder nacional priísta por menos minutos que los 45 que Pedro Lascuráin fue Presidente de la República.

El madracismo sumiría, después, al PRI en el sótano de las fuerzas políticas, el tercer puesto, atrás del PAN y del PRD, pero se justificaría alegando traición de algunos gobernadores.

La nomeklatura priísta aquella de Madrazo no es, precisamente, la gente “noble y democrática” que, según César Augusto, debería aconsejar en esta sucesión al PRI; sí es, en cambio, la de los cochupos, la de los arreglos debajo de la mesa y de las viejas mañas.

Como dice “El Flaco”, Manlio, Ivonne, Eruviel y Enrique tienen méritos sobrados para ser incluidos en la lista de presidenciables priístas, pero no necesitan este tipo de promociones.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...