Vicente Fernández debe una disculpa a donantes de órganos

Notoriedad por haber orientado su vida a cantar música popular le obliga a pensar y considerar como un acto de responsabilidad las declaraciones que emita porque pueden hacer daño

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Sr. Vicente Fernández:

Hace unos días leí en la prensa el relato de un viejo incidente en el que usted, haciendo uso de su libertad, rechaza en los Estados Unidos la propuesta de un trasplante hepático que su médico tratante le hace; hasta ahí usted está en lo correcto porque le asiste el derecho de elegir lo que, bajo su juicio, usted desea y puede aceptar o no; lo malo de su expresión es que, en primer lugar, es, definitivamente, homofóbica, y a esa comunidad debió sonarle muy agresiva. Imagino que, por ese incidente, usted fue severamente criticado y, sin duda, les asiste la razón porque si usted tiene el derecho a elegir, a ellos también les asiste el mismo derecho. .
¿Quiénes somos, Sr. Vicente, nosotros para juzgar?
Por otro lado, también fue usted muy ofensivo con un tema muy sensible: La donación de órganos y tejidos.
Usted sabe que goza de una innegable notoriedad por haber orientado su vida a cantar música popular; ello le obliga a pensar y considerar como un acto de responsabilidad las declaraciones que emita porque pueden hacer daño. En el área de los trasplantes empieza por ofender a todas esas familias y personas que, inmersas en el marco de su dolor y tristeza, se manifiesta su nobleza y generosidad para tomar la decisión de donar órganos y tejidos. Ellos, Sr. Vicente, merecen y deben ser RESPETADOS y considerados, por todos nosotros, como VERDADEROS HÉROES SOCIALES PORQUE CON SU MUERTE, ELLOS SÍ SALVAN VIDAS.
Es conveniente comentar que durante años, en México, apoyándonos en la generosidad de nuestra sociedad, muchos hemos luchado por generar y fortalecer la cultura de la donación de órganos y tejidos, que ha progresado, que ha avanzado, aunque aún no lo necesario. Así han salvado la vida y la función de miles y miles de mexicanos que estaban condenados a la ceguera o a la muerte, y, además, para su conocimiento e información, hay también miles de mexicanos que están en esas largas listas de espera o están atentos porque pronto necesitarán de ese apoyo, y eso, para ellos, significa la vida o la función.
La enfermedad no es tan sólo perder la salud; es, en el fondo, también un drama social que afecta directamente a la familia y su entorno, y más aún si estas familias son de escasos recursos, de ahí la seriedad del tema y de ahí que no merezcan una ofensa, venga de quien venga, sino todo lo contrario, un gran reconocimiento de todos y cada uno de nosotros. De usted, al hacer un mal chiste de ese acto, merecen una disculpa pública quienes han tenido y demostrado su generosidad de espíritu para servir a los demás mediante el acto de la donación.
Nuestro país cuenta con una Ley General de Salud, modificada en el año 2000 con una estricta regulación y organización que garantiza que las donaciones sean meticulosas y rigurosamente cuidadas en todo los aspectos, tanto de respeto, emocionales como médicos, para garantizar el éxito y la salud de los receptores que en forma anhelante esperan el trasplante para recuperar la salud. Muchos lo necesitan.
El programa tiene un enorme impacto social, razón por la que merece ser cuidado evitando comentarios superficiales o chistes desafortunados que conducen, sin duda, a una mala orientación de la sociedad.
Este programa ha recorrido un arduo y difícil camino, y es necesario que prosiga con el apoyo de integrantes de la sociedad como donantes, de la comunidad de salud, las instituciones públicas y privadas, por organizaciones sociales, que merecen el el reconocimiento y el respeto de todos nosotros, incluido el de Usted, don Vicente.

ATENTAMENTE
Doctor Javier Castellanos Coutiño

* El autor es pionero, en México, en trasplantes de órganos; fue impulsor de la ley sobre donación; recibió el Premio Milenio en Roma Italia en el Año 2000 y fue subsecretario de Salud

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