Sólo a Slim no distrae rifa del avión

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Carlos Slim debe vivir en un mundo raro porque para él, la rifa del avión presidencial no desvió la atención de los problemas del país: la inseguridad y la falta de inversión.
Se equivoca el hombre más rico del mundo.

Nunca sabremos si se trató de una ocurrencia, de una broma o de una estrategia bien planeada y mejor operada del Presidente para mantener a los mexicanos distraídos, divertidos y, en algunos casos encorajinados porque, de principio a fin, la rifa del avión que Andrés Manuel López Obrador se niega a usar sólo porque lo compró Felipe Calderón y lo usó Enrique Peña Nieto, se convirtió en el tema que nadie pudo dejar de abordar, incluso los de su rango empresarial.

Es probable que se tratara de una ocurrencia o de una broma porque al final el mandatario salió del lío de una manera insospechada: recibiendo recursos en custodia de la Fiscalía General de la República que legalmente pertenecen al INFONAVIT.

Quizás al final del juego presenciaremos otro hecho insólito: que una vez vendidos todos los cachitos y realizada la rifa, los 2 mil millones aportados por el fiscal Alejandro Gertz Manero regresen a sus manos porque, por ahora, sólo garantizan el pago a los 100 que sean premiados en el sorteo con 20 millones de pesos por cachito.

La venta de los 6 millones de cachitos producirá al gobierno 3 mil millones, suficiente para pagar a los ganadores y para que el gobierno utilice el resto en medicinas y equipo médico.
Una vez ocurrido esto, ¿qué pasará con los 2 mil millones que la FGR entregó para el Instituto para Devolver lo Robado?

Parece un galimatías, pero no lo es.

Más allá de su origen, a quien se le ocurrió el ingenioso recurso de pedir a la FGR su participación merece un monumento porque, sin duda, no estaba en guion original, pero resolvió a las mil maravillas el problema al Presidente.

Durante semanas mantuvo distraído al país y de paso tendrá hasta septiembre la atención de los poseedores de los 6 millones de cachitos, pero además captará mil millones de pesos que saldrán de los bolsillos de los mexicanos ilusionados con ganar al menos 20 millones de pesos con una inversión de 500 pesos.

La idea es tan genial que López Obrador debe considerar su repetición una y otra vez, tantas sean las ocasiones en que necesite distraer a la opinión pública o cuando requiera mil millones de pesos que no estén en el presupuesto.

La rifa del avión quizás no distrajo a Carlos Slim cuya atención está puesta de tiempo completo en sus negocios, pero el resto de mexicanos si entramos al juego de los memes en las redes sociales, en los debates airados en casa, centros de trabajo, transporte, bares y restaurantes, y ahora guardamos la esperanza de poder comprar un cachito y ganar 20 millones, aunque esto último depende de que no los monopolicen los empresarios que cenarán con el Presidente para dejarse convencer de la bondad de comprar varios miles a fin de que se muestren generosos obsequiándolos a sus trabajadores.

¿Suficiente distracción?

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