Penchyna y los 2 mil millones de la rifa del avión

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La solución que el Fiscal General de la República al Presidente López Obrador para salir del problema en que se metió al proponer la rifa del avión de Enrique Peña Nieto mediante un sorteo de 6 millones de “cachitos” de lotería, está montada en un asunto que, de ser develado por las autoridades, podría causar un escándalo de proporciones apocalípticas.

Sería aconsejable que López Obrador invitara a su conferencia mañanera del día que crea conveniente al ex director del INFONAVIT, David Penchyna, a platicar a los mexicanos de dónde salieron los 2 mil millones de pesos con que Alejandro Gertz Manero garantiza el pago a los 100 posibles afortunados ganadores del sorteo, no del avión, sino del valor asignado a la nave.

Desde luego, el ex legislador Hidalguense no está obligado a asistir al púlpito o a la inquisición del Palacio Nacional, pero él, mejor que nadie, y no porque sea culpable –en realidad, quizás merezca un monumento— es de los pocos que saben por qué la FGR poseía los 2 mil millones que aportó al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, pero tambien por qué los 3 mil 100 millones restantes no están aún en su poder.

El misterioso caso del dinero para el sorteo tiene que ver con el descongelamiento de las cuentas bancarias el pasado jueves 6 a los hermanos André y Max El-Mann, quienes al día siguiente firmaron presurosos dos cheques, cada uno por la cantidad de un mil millones de pesos, es decir, curiosamente la cantidad que el Presidente necesitaba para garantizar el pago a los ganadores de la rifa que lleva por símbolo al avión cuya compra ordenó Felipe Calderón y usó Peña Nieto.

El viernes 7 pudieron firmar los cheques por valor total de 2 mil millones de pesos porque milagrosamente en esa fecha estuvieron en condiciones de disponer del dinero porque sus cuentas bancarias fueron desbloqueadas.

Los otros 3 mil 100 millones de pesos, de los que se ha hablado en este y otros espacios, no existen, sencillamente porque los otros socios de Terla Reality, los hermanos Rafael Zaga y Téofilo Tawil, no se consideran obligados a entregar un peso al INFONAVIT pues tienen la certeza de no padecer problema jurídico por el multimillonario pago causado por la cancelación, por parte de Penchyna, de un contrato cuya ejecución pudo desaparecer al INFONAVIT o, por lo menos, habría dejado al Estado mexicano sin posibilidades de usarlo como marca.

Imposible saber si en este caso en concreto pensaba el Presidente cuando dijo que los constructores agarraron de puerquito al gobierno, pero sin duda podría servirle de ejemplo.

Ojalá y López Obrador se anime a invitar a Penchyna a la mañanera porque el espectáculo estaría garantizado pues se trata de un contrato para sustituir funciones del INFONAVIT que no prosperó precisamente porque el hidalguense ordenó su cancelación en mayo de 2016, lo que trajo como consecuencia el pago, en octubre de 2017, de 5100 millones de pesos de los 15 mil millones que eran exigidos como reparación del daño a la empresa Terla Reality.

De los 5 mil, el INFONAVIT ya recuperó los 2 mil puestos a disposición por Gertz Manero para garantizar el magno sorteo del valor del avión, pero aún falta el resto.
Penchyna sabe cómo estuvo el negocio.

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