Necesario reconocer el matrimonio igualitario en México, plantea rector de la UNAM

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México debe retornar la iniciativa del Ejecutivo federal respecto a incluir en el Artículo 4 Constitucional el derecho al matrimonio igualitario, sostuvo el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers.

Luego de inaugurar el congreso “¿Familia o Familias en México? Diversidad, convivencia y cohesión social en la sociedad contemporánea”, expuso que México sigue siendo un país de prejuicios y la aceptación para las familias diversas es el principal reto que debe enfrentar la sociedad.

El 17 de mayo de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto presentó un paquete de iniciativas con el objetivo de promover la igualdad, que incluyó establecer en la Constitución el derecho a contraer matrimonio independientemente de la identidad de género o preferencia sexual.

Sin embargo, en noviembre de ese mismo año, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados rechazó el dictamen de la iniciativa que elevaría a rango constitucional el derecho a casarse de las personas del mismo sexo.

“Si queremos conservar a la familia como el núcleo primario de los valores que rigen la convivencia social, debemos aceptar que el concepto de ésta cambie”, enfatizó.

Antes, en el Salón Juárez del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, Graue Wiechers comentó que el 60 por ciento de los hogares en el país ya no sigue el modelo tradicional, es decir, conformado por una madre, un padre y sus hijos.

El rector de la UNAM recordó que en el país existen al menos 160 mil hogares homoparentales, cuyos integrantes están conformados por parejas del mismo sexo con hijos.

En contraste, indicó que 71.8 por ciento de la población considera que la familia ideal es aquella integrada de manera tradicional y 25.5 por ciento opina que las familias formadas por parejas del mismo sexo son inaceptables; mientras que 9.7 por ciento piensa que no existe un tipo de familia ideal.

“México es, en muchos rubros un ejemplo de diversidad y pluralidad. Los datos confirman que nuestras familias no son la excepción”, puntualizó ante académicos y expertos reunidos en dicho congreso.

Los datos son concluyentes y “si queremos conservar el valor de la familia como el núcleo primario de los valores que rigen nuestra convivencia social, debemos reconocer que el concepto debe cambiar”, insistió.

Debido al incremento de las rupturas conyugales y la creciente e irreversible aceptación social de la homosexualidad, dijo que el concepto de familia ha tenido un replanteamiento global.

Sin embargo, Graue Wiechers consideró que hay quienes se resisten, con prejuicios y cerrazón, a aceptar los nuevos derechos y cierran los ojos a la realidad creyendo que los cambios de paradigmas amenazan nuestros valores y el orden social.

“A ellos habrá que abrirles los ojos y dejar, con convicción, que la evolución social continúe y permita la formación de nuevos núcleos familiares acordes a la realidad”, subrayó.

El rector de la UNAM reconoció que esta no es una tarea fácil, como no lo es ninguna que obligue a encarar prejuicios y asumir opiniones distintas a las mayorías, “pero cuando la convicción es seguir el camino de la inclusión y la diversidad, la tarea es indispensable y en ella habrá que seguir trabajando”.

Ante ello, el académico celebró que el congreso organizado por la Escuela Nacional de Trabajo Social sea un foro para desahogar con claridad y sin prejuicios estos temas, comprender la complejidad de los contextos que influyan en la integración familiar y encontrar las mejores soluciones para el desarrollo pleno de la sociedad.

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