Memoriales y cementerios

En Tlahuelilpa sólo se recuerda que al referirse a las víctimas expresó que murieron “eufóricas” a causa de los gases del combustible

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Asi como Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto convirtieron en un gigantesco cementerio al territorio nacional por su política de guerrear contra el crimen organizado, el Presidente López Obrador lo sembrará de memoriales, como anunció en Bavispe, Sonora, y hoy se colocó en Tlahuelilpa, Hidalgo, la primera piedra del que recordara a las 137 víctimas del estallamiento de la toma clandestina del ducto de Pemex.

La colocación de la primera piedra del monumento, que se construirá en un predio de una hectárea, corrió a cargo del delegado de Federal de Programas para el Desarrollo en Hidalgo, Abraham Mendoza Zenteno. El Presidente López Obrador no estuvo presente.

En entrevista, la subsecretaria de Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Diana Alvarez, dijo que los deudos que no están solos, que las becas prometidas por López Obrador a los niños huérfanos se van a seguir dando, se van a seguir otorgando,  (porque) es fundamental para el Presidente del País que la niñez y la adolescencia tengan oportunidades. Así que estaremos muy al pendiente de eso.
“Yo desde luego , explicó, sigo por instrucciones del Presidente a cargo de ellos, de dar un acompañamiento permanente y el Gobierno tomará la decisión de que se tenga que hacer lo que se tenga que hacer para que esos apoyos, ya lo hemos comentado en varias ocasiones con el Presidente, sean permanentes hasta que ellos terminen la universidad”.

En lo que pareció una regañada oficial, Mendoza Zenteno, lamentó lo que ocurrió a los hidalguenses, pero les advirtió que no se vale que la economía de un pueblo esté fincada en un ilícito”.

Por su parte, Carina Arvizu Machado, subsecretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda, anunció una inversión historica en vivienda,  75 millones de pesos “para construir un mejor futuro para las familias” sobrevivientes.

Quien no estuvo representado fue el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, cuyos policías nada hicieron para evitar que los pobladores quisieran aprovechar el escurrimiento del ducto.

En Tlahuelilpa sólo se recuerda que al referirse a las víctimas expresó que murieron “eufóricas” a causa de los gases del combustible.

 

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