Ex secretarios de Salud urgen mostrar solidaridad ” en colectivo” con el país

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Al menos cinco ex secretarios de Salud, un ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ex directores de hospitales públicos, abogados, académicos, creadores, servidores públicos, comunicadores y agrupaciones sociales, urgen al gobierno federal a actuar en “colectivo” y mostrar solidaridad con el país.
En documento firmado, entre muchas personas, por Guillermo Soberón Acevedo, Mercedes Juan López ,José Ramón Cossío Julio Frenk, José Narro Robles, Miguel Ángel Celis, José Alberto García Aranda Marco Antonio Martínez Ríos Francisco Bolivar Zapata, Salomón Chertorivski Woldenberg, Octavio Rivero Serrano,Enrique Echevarría y Pérez Gerardo Heinze, se establece que:
“Es en este trance cuando debe aflorar lo mejor de todos, de quienes deben dirigir, de quienes deben aportar, de todos los que tendremos que sacrificar parte de nuestra vida cotidiana y de las condiciones en las que vivimos, para hacer menos difícil el momento de aquellos que siempre han vivido con dificultades que ahora se van a incrementar. Aún estamos a tiempo ¡Actuemos!”
Los abajo firmantes denuncian que: “El secretario de Salud (Jorge Alcocer) y sus colaboradores hasta ahora han mostrado una pobre capacidad de planeación y anticipación, además de no mostrar el liderazgo y la autoridad que demanda una situación como la que enfrentamos. Desde hace más de dos meses se sabía que era altamente probable que el problema nos afectara. En este lapso se hizo muy poco para prepararnos. Todavía ahora se insiste en una estrategia que no ayuda a interrumpir la transmisión del virus. Como era previsible, los trabajadores de la salud han denunciado las carencias que afectan a los servicios y los pacientes la limitada atención que se les puede brindar”.
Añaden que “La ausencia de liderazgo de las autoridades sanitarias de carácter federal, ha ocasionado que cada entidad federativa, algunos municipios, cada sector y algunas instituciones y organizaciones civiles, tomen las medidas que les parecen más pertinentes. La realización hace apenas unos cuantos días de eventos masivos en la Ciudad de México, la suspensión de clases en tiempos distintos en el país, la declaratoria de emergencia sanitaria por parte de algunas entidades federativas, la suspensión dispar de labores, el cierre sin orden de algunos espacios y muchas otras acciones, han dejado en claro la falta de coordinación y de estrategia general”.
Les preocupa en especial, “La incapacidad de la autoridad sanitaria, cualquiera que sea la explicación, para entender que es indispensable intentar romper la cadena de transmisión del virus y que, para ello, como lo ha recomendado la OMS y lo han demostrado China y Corea del Sur entre otros países, se deben poner en práctica de forma amplia medidas de higiene, de separación y aislamiento social y particularmente realizar “pruebas y más pruebas” a los casos sospechosos y a sus múltiples contactos. Esto último con el propósito de encontrar a las personas afectadas en el momento más temprano de la infección, de evitar el mayor número de contagios, de aislar los casos y contribuir a aplanar la curva epidémica, de evitar enfermedades y muertes prevenibles, al igual que la saturación de los servicios hospitalarios y la profundización de las consecuencias de la epidemia”.
En franca referencia al Presidente Andrés Manuel López Obrador, indican que “El gobierno de la República aún no anuncia las medidas que habrán de ponerse en práctica para proteger la planta productiva, el empleo y el ingreso de los sectores más necesitados. El titular del Ejecutivo Federal mostró desprecio por las medidas más sencillas de higiene y separación social que recomiendan sus colaboradores, además de no haber mostrado un compromiso verdadero de ponerse al frente de la emergencia. Su inasistencia a la primera reunión extraordinaria del Consejo de Salubridad General así lo muestra, al igual que su falta de convicción de atender el conocimiento científico y en cambio de acudir al pensamiento mágico-religioso para explicar las acciones de prevención de la enfermedad, o la insistencia en continuar en su campaña personal”.
Insisten en que “la Secretaría de Salud enfrenta la insuficiencia crónica y ahora agudizada de recursos financieros; una transición mal planeada producto de la desaparición del Seguro Popular y el arranque pésimo del INSABI que, a tres meses de su puesta en práctica, no cuenta con una estructura, ni con un programa estratégico en el que se defina la progresividad, cobertura de servicios y el modelo de atención, ni criterios de regionalización y de escalonamiento de los servicios; el desabasto que se agrava en muchos capítulos; el desorden que resulta de una recentralización de los servicios y de las adquisiciones de insumos y medicamentos, combinada con el pobre cumplimiento de las responsabilidades de la Secretaría de Salud en esta materia, incluyendo la emisión de disposiciones que permiten la importación de medicamentos sin registro sanitario en México. Al convertir al Instituto Nacional de Nutrición y a otros, en hospitales de atención de enfermos con Covid-19, se está dejando de atender a sus pacientes y se han diferido las consultas ambulatorias”.
Se suman “al grupo de científicos que han hecho pública su preocupación por la epidemia y que entre otras han solicitado la puesta en práctica de las siguientes acciones en todo el país: a) la ampliación sustancial de las pruebas para detectar oportunamente los casos y el estado de sus contactos; b) la suspensión uniforme de actividades masivas de toda naturaleza; c) el cierre de espacios de convivencia pública; d) la asignación de recursos extraordinarios para el fortalecimiento de las instituciones y las acciones de salud y de atención médica, lo mismo que para la protección del ingreso de la población más necesitada, del empleo y de la planta productiva, y e) así como la emisión explícita y clara de las directrices que debe seguir la ciudadanía durante la emergencia”.
Estan ciertos “de que las determinaciones sanitarias deben estar por delante de las consideraciones políticas y de otras derivadas de las experiencias vivenciales de alguien. Por ello es indispensable que las acciones se basen en el conocimiento y la experiencia y no en las creencias, la intuición o el pensamiento mágico”.
Por eso emiten varias recomendaciones:
“Señalamos la imperiosa necesidad de cuidar al personal de salud, dotándolo de los equipos de protección necesarios, al igual que de los insumos y protocolos de actuación requeridos;
“Consideramos conveniente establecer un plan estratégico para el exceso de demanda de servicios de hospitalización y en particular de cuidados intensivos. Quienes conocemos los recursos existentes, sabemos que el número real de camas de cuidados intensivos y de equipos de respiración asistida, son insuficientes incluso en condiciones “normales”. Cuesta trabajo imaginar lo que va a pasar si se dispara la demanda;
“Urgimos a informar a la población sobre el procedimiento que debe seguir ante la sospecha de una infección, los sitios a los que se debe acudir, del escalonamiento de los servicios, de los mecanismos de referencia y de los sitios para la realización de pruebas diagnósticas, entre otras acciones y medidas;
“Consideramos indispensable que en el Consejo de Salubridad General se escuchen y atiendan los planteamientos de quienes no forman parte del gobierno, pero conocen a profundidad la realidad de la salud. De igual forma sostenemos que se requieren reuniones sistemáticas del Consejo, que es la máxima autoridad en la materia”

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