El INE bajo asedio de Morena

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A nadie pareció interesar la denuncia de Lorenzo Córdova en el sentido de que el Instituto Nacional Electoral (INE) nunca había enfrentado “un ambiente tan adverso, tan hostil …. como el que hoy tenemos”. Lo es tanto que está decidido a quedarse a garantizar “la defensa de la institución y cumplir con la elección del 2021…”.

A simple vista podría decirse que se trata sólo de una declaración grandilocuente del presidente consejero del INE o de una estrategia victimizante para justificar su eventual renuncia a seguir siendo arbitro electoral.

Pero si unimos su denuncia a la advertencia de Porfirio Muñoz Ledo de la exitencia de “lambiscones” (desde luego en Morena) que quieren entregar al INE como trofeo al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, las palabras de Córdova adquieren sentido relevante.

Muñoz Ledo explicó que, en vísperas de la renovación de los consejeros del INE, ha escuchado que algunos sectores de Morena tienen la “tendencia obsesiva” a imponerlos: “Lo oí en varios compañeros, esto es un error histórico y una tontería política porque nada conviene a la Cuarta Transformación”, explicó.

Y recordó el método de 1994, cuando se integró el mejor IFE con José Woldenberg al frente: “Propongo que seleccionemos a 4 mujeres con alto perfil como candidatas a consejeras del INE y que la selección sea como lo hicimos en el origen del IFE, la famosa negociación de 1994, el mejor consejo por consenso de los partidos, no por votación”.

El 28 de noviembre de 2019 escribí aquí cómo fue que se integró lo que se ha dado en llamar “el mejor “IFE” de nuestra democracia, es decir, el que validó el triunfo de Vicente Fox sobre Francisco Labastida. El que de una patada sacó al PRI de los Pinos.
Vale decir que escuché la versión de priistas insospechados, como Emilio Chuayfett y Diego Valadés.

El mérito de aquella integración del IFE fue de Porfirio. Su razonamiento fue inobjetable: tiene que ser transexenal para que tenga valor, de lo contrario lo desarmarían en cada elección, como se pretende ahora.

Pero, además, la condición era que nadie propusiera a sus cuates. “Que se hagan bolsas a base de sugerencias; se examine uno a uno y quienes no tengan tache pasarán a otra y así sucesivamente hasta completar el número de consejeros. El resultado fue aprobado por unanimidad”.

Recuerdo que José Woldenberg fue presidente del Instituto porque Emilio Chuayffet se reservó el derecho a designarlo y nadie lo objetó. Anécdota del momento fue que los negociadores de los diferentes partidos pensaron que el mexiquense propondría a un priista. “Nomás no se mande, bromeo Muñoz Ledo, no vaya a proponer a César Augusto Santiago”.

Sólo para recordar, los líderes del PAN y del PRD eran Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente, que nada objetaron; del PRI, Santiago Oñate. El secretario de Gobernación, Emilio Chuayffett, era director del IFE y Arturo Núñez su mano derecha.

El Presidente Ernesto Zedillo hizo lo que debía hacer: no interfirió.

Por las palabras de Muñoz Ledo y de Lorenzo Córdova infiero lo mismo que en noviembre pasado: un episodio como este no se repetirá.

El INE de la Cuarta Transformación estará diseñado para mantener a Morena en el poder. Las reformas legislativas necesarias pasarán sin problema.

En este contexto, lo saludable es que Lorenzo Córdova se quede a dar la pelea de su vida como árbitro electoral y que Porfirio Muñoz Ledo no sucumba como conciencia de la Cuarta Transformación una vez que ha dejado de ver a López Obrador como la encarnación del hijo laico único de Dios.

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