Condecora México a cuatro altos funcionarios del Vaticano

El obispo recordó los méritos de cada uno de los reconocidos, agradeció las gestiones del embajador y el afecto del pueblo de México, al cual deseó “un futuro guiado por la Virgen de Guadalupe”. La ceremonia concluyó con una degustación de platillos y bebidas típicos de la gastronomía mexicana

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El gobierno de México entregó hoy su más alta condecoración, la Orden del Águila Azteca, a cuatro funcionarios de primer nivel del Vaticano durante un acto realizado en la embajada mexicana en la sede católica.

El embajador Mariano Palacios Alcocer impuso la Orden en sus dos grados, el primero de ellos, “de placa”, a Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia para las Ciencias, y a Guzmán Carriquiry Lecour, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina.

Mientras que el portavoz papal, Federico Lombardi, y el comandante de la Gendarmería Vaticana, Domenico Giani, recibieron el grado “de venera”.

“La condecoración del Águila Azteca es el más alto reconocimiento que el Estado Mexicano da a extranjeros por dos hipótesis: por servicios prestados a la nación mexicana o a la humanidad en su conjunto”, explicó Palacios Alcocer en entrevista con Notimex.

“El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, preside el Consejo de la Orden Mexicana del Águila Azteca y ha decidido otorgarle esta condecoración a cuatro distinguidos personajes que han contribuido de una manera determinante al fortalecimiento de las relaciones entre México y la Santa Sede”, agregó.

Abundó que junto a Sánchez Sorondo, México ha realizado distintos seminarios sobre temas relacionados con la globalización, la economía, el desarrollo, la migración, para erradicar la trata de personas y las nuevas formas de esclavitud.

Carriquiry –dijo- ha sido un “factor determinante” para acercar a Latinoamérica con el Vaticano y particularmente a México, además de haber realizado estudios importantes sobre el bicentenario de la independencia de México, sobre el elemento guadalupano en la religiosidad popular y sobre fray Junípero Serra.

Precisó que Lombardi ha sido una voz muy respetada y consistente, que de manera cotidiana ha explicado y acercado los fenómenos del Vaticano ante México y los hechos mexicanos ante la iglesia universal.

Apuntó asimismo que Giani ha sido particularmente cuidadoso, atento y eficaz en la atención a los distintos jefes de Estado y autoridades mexicanas cuando visitan la sede de la jerarquía católica y ha sido el responsable de la seguridad tanto de los papas Benedicto XVI y Francisco en los viajes apostólicos a su país.

Palacios Alcocer reveló que, aunque estas personas estuvieron muy involucrados en la visita de Francisco a México en febrero pasado, en realidad las condecoraciones para ellos fueron autorizadas desde octubre de 2015, antes incluso de que se supiera del viaje del Pontífice a México.

“La ceremonia expresa el buen momento por el cual transitan las relaciones entre México y el Vaticano, con un trabajo serio, con servidores públicos que me antecedieron aquí y que vinieron cultivando, esmerándose para que se llegue a este buen entendimiento que tenemos”, añadió.

Durante la premiación realizada en la sede de la embajada -ubicada en el exclusivo palacio de Villa Ruffo-, y en la que participaron personalidades de la Curia Romana, cardenales, diplomáticos e invitados especiales, Palacios Alcocer hizo una breve introducción indicando las motivaciones de los reconocimientos.

Luego le impuso a cada uno sus condecoraciones y pidió que tomará la palabra, en representación de los premiados, a Marcelo Sánchez Sorondo.

El obispo recordó los méritos de cada uno de los reconocidos, agradeció las gestiones del embajador y el afecto del pueblo de México, al cual deseó “un futuro guiado por la Virgen de Guadalupe”. La ceremonia concluyó con una degustación de platillos y bebidas típicos de la gastronomía mexicana.

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