Balean casa parroquial en la Diócesis de Cuernavaca

Los hechos ocurrieron la noche del martes 12 de abril; en el interior se encontraban el párroco y el vicario, quienes salieron ilesos: Mons. Castro

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La casa parroquial ubicada en la Unidad Morelos, del municipio de Jojutla, en la Diócesis de Cuernavaca, fue atacada a balazos con armas de alto calibre la noche del pasado martes 12 de abril, alrededor de las 22:45 horas.
En el interior se encontraban tanto el párroco como el vicario de la iglesia de San Nicolás de Bari, ubicada en el ejido de Galeana, municipio de Zacatepec, quienes resultaron ilesos. Así lo platicó a Desde la fe Mons. Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca.
Detalló que los sacerdotes escucharon una ráfaga continua de balazos. Uno de ellos, que en ese momento se encontraba muy cercano al portón, alcanzó a tirarse al suelo para protegerse. Minutos más tarde pudieron constatar que las balas habían impactado en el zaguán, dañando el mecanismo de la misma. “Por el tamaño de los orificios creemos que el arma era de alto calibre”, señaló el Obispo.
Mons. Ramón Castro hizo público el atentado al día siguiente a través de su cuenta de Twitter: “Anoche a las 22:45 balearon la casa cural en Jojutla. ¿Cómo podemos tomarlo? ¿Advertencia? Aviso?”. Y pidió al párroco de Jojutla interponer la denuncia correspondiente.
Una vez que se dio parte a las autoridades, personal de la Fiscalía se presentó en la casa parroquial para realizar las investigaciones pertinentes. Los peritos determinaron que fueron siete los disparos. Hasta el día de ayer las autoridades no habían informado al Obispo sobre los avances de las indagatorias.
Mons. Castro explicó que ha sido precisamente en ese municipio de Jojutla donde se han encontrado varias fosas clandestinas, mismas que aún son investigadas, y en las cuales han aparecido por lo menos 56 cadáveres. Se trata de una zona bastante complicada porque se halla a merced del crimen organizado: “en este municipio aparecen descuartizados y hay que pagar derecho de piso, quien no lo hace, es atacado. Esa es una de las razones por las que nos preguntamos si quien nos ha hecho esta advertencia es el crimen organizado o no”.
Mons. Ramón Castro consideró que no existe motivo para que los sacerdotes que en ese momento se encontraban en la casa fueran atacados de tal manera: “El que ha dicho las cosas, las verdades, soy yo”.
Recordó que hace dos años, una treintena policías entraron a la casa de los papás del vicario general, el segundo de abordo en la diócesis, derrumbando el portón y la puerta principal, en busca de droga. “En la casa sólo estaban los dos ancianos;

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