Por la noche, casi de madrugada, como con cierta vergüenza, el Ejército decidió hacer público que uno de sus miembros insignia, que pudo ser secretario de la Defensa en sustitución del general Guillermo Galván, fue puesto bajo arresto por presunta vinculación con el crimen organizado.
El general Tomás Ángeles Dauahare creyó que estaba hecho para tareas mayores a raíz de su permanencia por algún tiempo adicional como subsecretario de la Defensa Nacional, a pesar de haber cumplido la edad de retiro.
Pensó que el Presidente Calderón lo tenía como reserva para suplir al general Guillermo Galván en la Secretaría de la Defensa Nacional.
Quizá fue por ello que “enfermó” al General Secretario.
No sólo lo conectó a una máquina de diálisis sino que puso en circulación la versión que padecía cáncer, lo que eventualmente obligaría al Presidente Calderón a retirarlo de la Defensa Nacional; él sería el sustituto.
Ésta es al menos la versión que durante años ha circulado entre los militares de más alto rango sin que alguien se moleste en desmentirla.
El único desmentido es la imagen saludable ofrecida por el General Secretario cuya afición por los deportes es bien conocida.
El general Ángeles, ex director del H. Colegio Militar y ex secretario particular del general Enrique Cervantes Aguirre, peleó por ser secretario de la Defensa del gobierno de Felipe Calderón. Desde su oficina de director del Instituto de Servicios Sociales de la Fuerzas Armadas entabló una estrategia de relaciones públicas para conseguirlo. Creyó que la entonces coordinadora de la campaña del candidato panista, Josefina Vázquez Mota, ahora candidata del PAN a la Presidencia, era el contacto adecuado. Evidentemente falló en sus apreciaciones.
También buscó el apoyo de poderosos editores de periódicos, pero de nada le sirvieron.
Sólo obtuvo la Subsecretaría de la Defensa, pero eso y nada es lo mismo. Conforme a la tradición en esa Secretaría, el segundo al mando no existe. Todo el poder está concentrado en el Jefe de Estado Mayor del General Secretario, quien asume el liderazgo inclusive de los organismos presididos por el subsecretario. El segundo está de adorno y sólo se mueve a voluntad de su superior.
El general Ángeles rinde desde anoche declaración ante el subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, Cuitláhuac Salinas. Al menos formalmente porque conforme a la práctica, debió ser aprehendido con anticipación e interrogado por sus antiguos compañeros de armas.
Con el general Ángeles también fue aprehendido su colega Roberto Dawe González, quien en 2009 fue delegado de la PGR, pero también jefe de Estado Mayor en la Zona Militar de Colima, por donde ingresan los precursores químicos.
En enero pasado, el general en retiro Juan Barragán fue puesto en arraigo, presumiblemente por ser informante del Cártel del Golfo. Al momento de su aprehensión cumplía un mes de entrar en retiro.
Un año atrás, el 1 de mayo de 2011 fue asesinado el ex oficial mayor de la Defensa Nacional, general Jorge Juárez Loera, quien también recientemente había entrado en retiro. Su asesinato fue ordenado por una mujer que huyó a Europa y ya fue detenida. La causa fue presunta corrupción por parte del militar.
La fecha de la aprehensión del general Ángeles es una ironía. Ocurre cuando IMPACTO anuncia en exclusiva la detención del supuesto asesino del general Arturo Acosta Chaparro, cuyo consejo de guerra presidió. También encabezó el del general Quiroz Hermosillo.
Nada indica hasta el momento que la aprehensión de Ángeles tenga que ver con la ejecución de Acosta Chaparro, pero ¿ya qué nos puede sorprender?
No olvidar que Acosta Chaparro recuperó su libertad, condecoraciones y haberes, pero además supuestamente fue convertido por el ex secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en contacto con el crimen organizado con la finalidad de entablar una especie de tregua.
Como se recordará, Mouriño falleció al desplomarse el avión en que regresaba de San Luis Potosí de presidir una reunión de seguridad pública, acompañado por el ex subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, José Luis Santiago Vasconcelos, quien combatió y extraditó a la mayor cantidad de jefes del crimen organizado.
