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Onésimo nos perdona

El Papa Benedicto XVI le acepta su renuncia a la Diócesis de Ecatapec

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El Papa Benedicto XVI aceptó ayer, de manera formal, la renuncia de Onésimo Cepeda Silva como obispo de la Diócesis de Ecatepec luego que éste la solicitara 44 días antes, bajo el argumento de cumplir la edad de jubilación obligatoria, establecida en 75 años.

La Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dio a conocer esta noticia luego de que la Santa Sede enviara un breve comunicado sobre la dimisión, que se hizo efectiva según el artículo 401.1 del Código de Derecho Canónico, la ley fundamental que rige a la Iglesia católica.

De acuerdo con la norma eclesiástica, “al obispo diocesano que haya cumplido setenta y cinco años de edad se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias”.

Pese a que se concedió la renuncia rápidamente, el Sumo Pontífice no designó al sucesor del obispo que gusta de la buena comida, el buen vino y las corridas de toros.

‘NO ME MATARON A PERIODICAZOS’

En la decisión tal vez pesó que, en 2010, IMPACTO, El Diario reveló que el ex obispo fue acusado de fraude, por, supuestamente, apropiarse de 42 pinturas de la colección privada de la familia Azcárraga por un valor de 130 millones de dólares.

Al hablar ayer al respecto, aseguró que ya perdonó a la prensa por las supuestas calumnias y mentiras en su contra, pues destacó que muchas veces su trabajo es hacer escándalos.

Señaló que a las moscas se les mata a periodicazos, “y a periodicazos no me mataron, sigo vivo”, dijo.

El caso de Cepeda es peculiar porque destaca el poco tiempo esperado entre la presentación de la renuncia, el pasado 25 de marzo, cuando cumplió 75 años, y la aceptación de la misma, sin siquiera esperar a tener sustituto.

Hasta el momento, ni el Vaticano ni la CEM han informado quién administrará, temporalmente, la diócesis en el Estado de México.

De acuerdo con la práctica canónica, la renuncia es un caso poco común, pues, normalmente, el Papa acepta la renuncia obligatoria de un obispo cuando ya se eligió a su sucesor y el Vaticano informa de la jubilación de un prelado anunciando, al mismo tiempo, el nombramiento de quién quedará en su lugar.

HISTORIA DE VIDA

Onésimo Cepeda nació en la Ciudad de México el 25 de marzo de 1937. Antes de ingresar a la vida religiosa estudió derecho en la UNAM; ingresó al seminario del Instituto de Nuestra Señora de Guadalupe para las Misiones Extranjeras, donde cursó filosofía. En la Universidad de Friburgo, Suiza, estudió teología. Durante su carrera protagonizó diversas polémicas. Amigo personal del millonario Carlos Slim Helú, fue banquero y agente de bolsa, cofundador de la Casa de Bolsa Inversora Bursátil, luego conocido como Grupo Financiero Imbursa. Pasó por algunas de las empresas más importantes de México, como el Grupo Financiero Banamex, Banamex-Citigroup, Ingenieros Civiles Asociados (ICA) y Televisa, entre otras. Fue ordenado sacerdote el 28 de octubre de 1970; ocupó el puesto de rector del Seminario Conciliar de San José en Cuernavaca, Morelos. En 1995, el Papa Juan Pablo II lo designó como el primer obispo de recién creada diócesis de Ecatepec; presidió la Comisión para las Comunicaciones Sociales de la CEM y fue asesor legal de ese organismo entre 1997 y 2000.

EL PASO A SEGUIR

Cada vez que se produzca una vacante en una diócesis, el Legado pontificio -Nuncio, Pronuncio o Delegado Apostólico- ha de proponer a la Santa Sede una terna de nombres, previa investigación sobre la idoneidad de los candidatos y demás circunstancias que concurran en la diócesis: Ha de preguntar al Arzobispo metropolitano, a los demás Obispos de la provincia eclesiástica, al presidente de la Conferencia Episcopal, y a algunos personajes relevantes de la diócesis cuya vacante se trata de cubrir: Se prescribe la consulta de algunos miembros del Colegio de Consultores y del Cabildo de la Catedral, y si lo ve conveniente puede pedir la opinión de clérigos regulares y seculares, así como de laicos “que destaquen por su sabiduría”. En la terna de nombres pueden aparecer presbíteros y Obispos de otras diócesis, cuyo traslado se propone.

En la Santa Sede el organismo competente, tanto para recibir las listas que han de elaborar los Obispos como para recibir la terna de nombres que propone el Legado pontificio es la Congregación para los Obispos como norma común, o la Congregación para la Evangelización de los Pueblos si la diócesis está confiada a este dicasterio (cfr. artículos 77 y 89 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus).

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