Diagnóstico de la 4T: reinventarse o ser una víctima mas de Covid

Compartir:

¿Quién lo iba a pensar? La pandemia ha desnudado las enormes limitaciones de la 4T para ser gobierno; sus exigencias representan todo aquello que su ideología detesta: disciplina, método, análisis técnico, evaluación, análisis cuantitativo, corrección, transparencia, rendición de cuentas, y así nos podríamos seguir, con toda aquella retahíla metodológica que es intrínseca a la política pública, quieren ser gobierno para hacer grilla pero no para hacer política pública.

Y ahí están las consecuencias: la atención de la pandemia ha sido un desastre, sin evaluación y, por tanto, sin corrección, ni siquiera son capaces de mandar mensajes uniformes para la ciudadanía. Peor aún, después de más de tres meses de confinamiento y miles de muertes, miles de contagios y miles de hospitalizados.

Por ejemplo, el Presidente López Obrador no es capaz de ponerse un cubreboca, así de simple y así de obstinado ha sido este gobierno para enfrentar la más grave pandemia en los últimos años.

Todos los gobiernos en el mundo bajo este peculiar estilo de gobernar que algunos califican de populistas, pagan las consecuencias de su falta de rigor técnico y de incredulidad frente a la magnitud de la devastación del virus, frente al tamaño del desastre sus gobiernos muestran su ineptitud e irresponsabilidad que pagarán en las urnas frente al enojo social que esto seguramente provocará, y la 4T no estará exenta.

Se le añadirán los problemas económicos agudizados por la pandemia, los problemas de seguridad que estructuralmente tienen al Estado México en vilo, los problemas del desempleo agravados por el quiebre de las empresas y la falta de inversión por la desconfianza que genera este gobierno.

A 18 meses de haber iniciado este gobierno, en unas condiciones de contexto diametralmente diferentes de las existentes, y con una inercia a profundizar la atonía nacional, el gobierno de la 4T deberá impulsar un cambio de viraje, deberá reiventarse y adaptarse a una realidad que no es la que tenía en mente.

Ayer en una entrevista radiofónica el Director General de Aeroméxico Andrés Conesa daba cuenta de las decisiones de la empresa para resistirse a no morir asfixiado por las consecuencias del coronavirus, entre ellas adherirse al Capitulo 11 de la ley de Quiebras de los Estados Unidos para dar inicio a un plan general de reestructura financiera, económica, administrativa, laboral, operativa, de planeación estratégica, todo en aras decía de manera textual: “para adaptar la empresa a una realidad difícil y compleja, y no al revés, tratando de adherir la realidad a la empresa”.

Suena simple, pero es una exigencia de contexto: te tienes que poner por encima de tus dogmas y fobias para enfrentar de manera inteligente las vicisitudes del entorno. Si es que pretendes sobrevivir.

Esta es la exigencia de la realidad para el proyecto de la pomposamente llamada 4T. Su líder deberá ser dúctil para amoldarse, humilde para reconocer los errores y la necesidad de los cambios y perspicaz para ponerse al timón de los nuevos derroteros. Su ortodoxia y contradicciones generan más dudas que certezas, no se trata de cambiar principios sino de modificar estrategias.

Estamos frente a la adversidad que enfrentan todos los gobiernos en todo momento, ahora depende de su capacidad para hacerles frente y salir airosos. Es tiempo de decisiones duras y difíciles, sino será solamente una anécdota de lo que en algún momento una inmensa mayoría de mexicanos quiso creer como una posibilidad de cambio en un país que realmente lo necesita.

El gobierno de López Obrador habrá de reiventarse sino será avasallado por una realidad que no perdona.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...