Y LA DIPLOMACIA… ¡bien gracias!

Inaceptable guardarla en el cajón o minorizarla

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Mucho hemos visto desde el 1 de julio cuando la cuarta transformación tomó control del poder a través de voto popular y se veía un cambio radical en la conducta política del país. Ciertamente, muchos de esos cambios hasta el momento no han sido los adecuados, ni tampoco se han implementado de una manera estructurada y fundamentada como debe de ser el gobierno, primer bastión del respeto y legalidad de la Constitución y las leyes, así como de un adecuado manejo de la política exterior a nivel internacional.
Sin duda, los retos y malabares de los que hemos sido testigos en estos meses de gobierno en materia internacional son un reflejo del mismo manejo de la política nacional, un reajuste a las políticas públicas que se llevaban desde los sexenios panistas y que se le dieron continuidad con el ex presidente Peña Nieto. Sin embargo, la política exterior en nuestro país al no ser parte de una verdadera agenda económica como es el caso norteamericano, se ha ido diluyendo con el paso de los sexenios, convirtiéndose en una simple agenda protocolaria de viajes internacionales, reuniones con organismos internacionales y visitas de mandatarios y delegaciones extranjeras para “fortalecer” y “mejorar” los lazos de amistad entre nuestros países.
En los primeros días de gobierno, el Presidente López Obrador se enfrentó en una primera instancia con las enormes caravanas centroamericanas, síntoma de malos gobiernos y políticas públicas mal enfocadas, generando pobreza, inseguridad, desempleo y sobrepoblación mal controlada. La respuesta tanto del gobierno mexicano como de las autoridades guatemaltecas fue darles un paso “libre” por nuestro país, en lugar de generar políticas públicas conjuntas para establecer puntos fronterizos de atención, información y riesgos de cruzar no sólo México, sino la frontera con los EUA, que se encuentra bien controlada por las patrullas fronterizas.
La respuesta del gobierno fue mal enfocada, de acuerdo con información oficial eso quedó demostrado cuando se presentó el Presupuesto de Egresos para 2019, el ramo de “Recursos para la Atención de Grupos Vulnerables” el cual tiene previsto un gasto de 142 millones 477 mil 949 pesos para la “atención, protección, servicios y asistencia consulares” contra los 175 millones de pesos para el presupuesto de 2018, una reducción de casi 20% anual, esto en nombre de la austeridad republicana. Esto implica, menos logística, menos apoyo por parte de funcionarios públicos y por supuesto una reducción en infraestructura para apoyar a nuestros hermanos migrantes, la reducción presupuestal no siempre es lo correcto y no puede ser aplicada como fórmula general.
Y qué decir del presupuesto de la cancillería, que como ya es habitual siempre ha sido una de las más castigadas, que para el ejercicio de este 2019 cuenta con un presupuesto de 8 mil 532 millones 283 mil 876 pesos que si lo comparamos con el de la Secretaría de Gobernación que cuenta con un presupuesto de 60 mil 783 millones 83 mil 252 pesos tiene una diferencia de 52 mil 250 millones 799 mil 376 pesos.
Por si no fuera poco, a los recortes de presupuesto y de personal dentro de la SRE, el INM y Segob, debemos sumarles la difícil tarea del canciller Ebrard de “buscar” la forma de mejorar las relaciones con el exterior sin contradecir a su jefe, que en ocasiones ha demostrado que la política exterior no es su fuerte, ciertamente tampoco es de su interés pues no ha viajado ni una sola vez al extranjero en lo que va del año y en su lugar ha enviado a funcionarios mal preparados como fue el caso de los analistas e inversionistas que en enero pasado atendieron una reunión en Nueva York con directivos de Pemex para presentar el panorama de la empresa. El cotitular de inversión del fondo Stone Harbor Investment Partners, Jim Craige, fue contundente al salir de la reunión y demostrar que los directivos no tenían la menor idea de la compañía, mostrando una ineficiente estrategia.
Si recordamos la pasada visita de Pedro Sánchez, presidente del gobierno español para fortalecer vínculos, en su momento reconoció la política exterior de México y nuestra posición frente a conflictos de la región como Venezuela. Protocolariamente hablando no se dilucidan errores durante la visita del mandatario, sin embargo, la famosa carta dirigida al gobierno de España, solicitando un perdón por la era de la Conquista de México, francamente muestra una falta de tacto con esa nación con la cual compartimos, cultura, historia y lazos de amistad. En esta ocasión el canciller Marcelo Ebrard, tuvo que salir a salvar las relaciones diplomáticas aludiendo que “la carta enviada por el Presidente López Obrador a las autoridades españolas es una propuesta de reconciliación histórica. No se funda en el rencor sino en la verdad. No busca conflicto sino encuentro. Las relaciones entre ambos países se mantendrán cordiales y vigorosas” de acuerdo a lo que escribió en su cuenta de Twitter.
No podemos dejar a un lado la posición de México frente a Venezuela, si bien, al principio de la administración de la 4T es correcto tomar una posición de neutralidad y analizar la situación, la postura frente al conflicto forzosamente debe cambiar por dos razones que muchas veces ya hemos expuesto en esta columna. La primera, por motivos históricos México se caracteriza por ser mediador de conflictos por lo que la situación es ideal para una vez más mostrar la experiencia de la diplomacia mexicana con una posible mesa de diálogo entre las partes y una posible solución al conflicto con apoyo de los organismos internacionales como la OEA y la ONU. La segunda, actualmente tenemos la ratificación del T-MEC, empantanado en los EUA por las elecciones en noviembre y como instrumento de presión para México para buscar una solución a la política migratoria actual con motivo de las caravanas y nuestra posición con Venezuela.
En fechas recientes, para sumar a las presiones con el presidente Trump, se encuentra un incidente el pasado 13 de abril, conforme a la versión de los medios norteamericanos en un área remota de Clint en Texas, se confrontaron soldados mexicanos al “pensar” que habían cruzado a nuestro país soldados norteamericanos, removiendo incluso el arma a un soldado. El error se cometió al pensar las fuerzas mexicanas que se encontraban dentro de nuestro territorio nacional, el incidente ocurrió en un pedazo de territorio de los EUA, al sur de la frontera pero al norte de la actual frontera. Del incidente derivó que el presidente López Obrador, como ya es costumbre manejara una postura de paz y fraternidad “y ya se reconoció que fue un incidente, nosotros no queremos ninguna confrontación queremos mantener una relación de buena vecindad con EU”. El canciller Ebrard comentó que este tipo de incidentes son comunes y se han dado 18 en los últimos cuatro años, el primero durante la 4T.
PARA REFLEXIONAR: La diplomacia es una de las mejores herramientas con las que cuenta nuestro país, no debemos guardarla en el cajón ni minorizarla, al contrario debemos buscar fortalecer a la Institución, mejorar su presupuesto, engrosar las filas de sus funcionarios y comprender que un adecuado manejo de la política exterior puede ser muy beneficioso para nuestro país, y eso conlleva mayor inversión extranjera, desarrollo de empleos, así como una postura fuerte y vigorosa en el contexto internacional.

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