Un nuevo embajador para fortalecer la relación México-EUA

Cuarta Transformación debe manejar con astucia arribo de Christopher Landau

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El cargo de Embajador para cualquier país incluyendo a México, es la persona cuyo cargo diplomático es representar y comunicar a otra nación los intereses de su nación. Uno de sus principales objetivos es fortalecer las relaciones bilaterales, incrementar la cooperación entre naciones y mantener su influencia hegemónica en la periferia de otra nación.

El nuevo Embajador de los EUA para nuestro país, Christopher Landau, viene de su designación política por el Presidente Donald Trump el pasado 19 de marzo y ratificado por unanimidad en el Senado de los EUA el 1 de agosto, entregando cartas credenciales en la Cancillería el pasado 19 de agosto, con el cual otorgamos nuestro beneplácito de manera formal al nuevo funcionario.

El proceso para ser representante diplomático en los EUA no es a través de una carrera diplomática, se toman en cuenta los años de servicio, educación y recibir un nombramiento público -en este caso del presidente Trump- son factores que pueden intervenir para ser seleccionados para este cargo.

Roberta Jacobson, la antecesora representante de los EUA en México, se mantuvo en el cargo por dos años y su renuncia tuvo un fuerte resentimiento en las relaciones entre ambos países dado el ambiente de tensión provocado por las declaraciones del presidente Trump, con relación a la construcción del muro fronterizo, la posible salida de EUA del actual TLCAN y la deportación de miles de migrantes mexicanos de su territorio.

Y la pregunta más importante es ¿por qué a México le interesa el nombramiento o remoción de un Embajador extranjero para nuestro país? En primera instancia, porque proviene de uno de los países cuya agenda bilateral mantiene una estrecha relación con nuestro país y con cada administración, en este caso el gobierno de la 4T.

En redes sociales, el nuevo embajador Landau, durante uno de sus primeros mensajes oficiales expresó: En una breve ceremonia, rendí protesta como embajador. Será un honor representar a los Estados Unidos en México, un país socio, vecino, y amigo. Estoy ansioso por llegar al país y emprender mi importante labor. ¡Hasta pronto!
La agenda bilateral entre ambos países es sumamente compleja pues incluye distintos temas vinculantes entre sí y cuya coyuntura aborda la seguridad fronteriza, la situación migratoria, el tráfico de armas, el comercio bilateral, inversión extranjera directa, el trabajo consular, por mencionar sólo algunos.

La llegada del Embajador Landau y su positiva actitud de colaborar con nuestro país debe ser tomada en cuenta por la 4T, ha expresado que “nuestros países son socios, vecinos y amigos, así es hoy y así será para siempre”, a través de él se puede fortalecer el diálogo entre ambos países y a través de los canales diplomáticos prevenir situaciones en la relación bilateral a las que estamos acostumbrados por el mandatario estadounidense. Sin embargo, desde su llegada la presentación de sus cartas credenciales fue a través del director general de protocolo, Embajador Juan Carlos Lara Armienta de la Cancillería lo cual no marca el protocolo tradicional en la que el presidente López Obrador recibe al representante extranjero y dar formal relación diplomática al más alto nivel. No basta con sostener reuniones con el Canciller Marcelo Ebrard, es de suma importancia que se realice una con el presidente López Obrador, fortalece la relación y no minimiza la posición diplomática del gobierno con los EUA.

Desde la llegada del presidente Trump a la Casa Blanca, la 4T se ha visto al margen en la relación bilateral, sin duda una estrategia para apaciguar las efervescentes declaraciones del mandatario estadounidense contra nuestro país. Sin embargo, la fórmula se encuentra presente, de necesitar una reacción rápida y efectiva de nuestros funcionarios, basta con que el presidente Trump imponga aranceles a nuestro país, deporte mexicanos en su territorio, imponga condiciones más duras para el trámite de visas a nuestros connacionales, prolongue la ratificación del T-MEC, fortalezca la presencia militar en la frontera entre muchas otras acciones al alcance del mandatario para lograr el efecto deseado.

Por tal motivo, la 4T debe manejar con astucia la llegada del nuevo embajador, es la oportunidad de generar un acercamiento al más alto nivel y aprovechar la delicada coyuntura en la que se encuentra la agenda bilateral para propiciar el avance en los temas prioritarios de la agenda bilateral: el T-MEC y el seguimiento de resultados en materia de migración, así como otros presentes en la agenda política y ¿por qué no?, buscar poner sobre la mesa los temas que a nuestro país son de interés comenzando por minorizar los discursos xenófobos hacía la población mexicana en territorio estadounidense que ha cobrado vidas innecesarias.

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