Todo sea por la paz

El General de Brigada Luis Rodríguez Bucio es el Mando designado por el Presidente López Obrador para la Guardia Nacional

Compartir:
General Luis Rodríguez Bucio, Mando de la Guardia Nacional, presentado el jueves pasado. Un militar experimentado

Como durante el proceso de propuesta, discusión y aprobación, de la creación de la Guardia Nacional, el nombramiento del General de Brigada, en proceso de retiro, Luis Rodríguez Bucio como Mando de la misma desató una ola de reacciones más en contra que a favor apenas el Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo el anuncio el jueves pasado, durante su “mañanera”.
El anuncio era esperado, pues desde hace una semana se anticipó que el nombramiento lo haría el Presidente el jueves pasado; la duda era si el Ejecutivo persistiría en su idea, la que siempre defendió a capa y espada, de que el Mando del nuevo cuerpo de seguridad fuera un militar, ya sea en activo o en retiro.
Durante el plazo de su discusión, y aprobación, en el Congreso, ese fue el punto álgido, quién comandaría la nueva corporación y qué criterios prevalecerían, si los netamente de seguridad o los marciales.
Después de semanas de galimatías político, la tormenta amainó en espera de conocer la visión presidencial y su reacción ante quienes no dudaban que, finalmente, se decidiera por la opción militar; el tema, durante ese lapso de tiempo, tuvo su parte de enredo dentro del mismo gobierno, e incluso en el Congreso, entre los propios militantes de Morena.
Finalmente, el momento llegó y qué sitio más ideal que su “mañanera” para darlo a conocer al país.
El jueves pasado, flanqueado por los nuevos miembros de la cúpula de la Guardia Nacional, además de los Secretarios de la Defensa y la Marina, el General Luis Sandoval, y el Almirante Rafael Ojeda Durán, respectivamente, el Presidente anunció que el elegido era el General de Brigada Luis Rodríguez Bucio.

El evento de presentación del Estado Mayor de la GN fue encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador durante su ‘mañanera’, acompañado de los secretarios de la Defensa y Marina, el General Luis Sandoval y el Almirante Rafael Ojeda Durán, respectivamente

En principio, el Mando fue militar y, después, en activo, aunque con su retiro en proceso, el cual se concretará en meses.
Durante la conferencia también dio los nombres de quienes conformarían el Estado Mayor de la Guardia Nacional o la Coordinación Operativa Institucional, el General Xicoténcatl de Azolohua Núñez, de la Sedena, el Contralmirante Gabriel García Chávez, de la Marina, y Patricia Rosalinda Trujillo, de la Policía Federal.

General Xicoténcatl de Azolohua Núñez
Contralmirante Gabriel García Chávez
Patricia Rosalinda Trujillo

La cosa fue distinta a hace un mes, cuando se discutía si el Mando tendría que ser militar o civil. Apenas lo dio a conocer y no hubo enredo; sí reclamos. Mientras la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el PAN y expertos, entre otros, afirmaban que el Presidente violaba la ley, porque instalar a un militar al frente de la Guardia Nacional implicaba características meramente marciales aun cuando su retiro estuviera en puerta, y se alejaba del aspecto de índole de Seguridad que se propuso para evitar suspicacias de cualquier otro tipo, aparecieron también los colaboradores y cercanos a López Obrador que defendieron los nombramientos.
Luis Raúl González Pérez, titular de la CNDH, advertía que podría acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (“hoy conocemos que será un perfil militar, pero no hay que hablar de si está en proceso de retiro; tendría que estar ya en retiro o con licencia”), pero Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad, y Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, no veían en la Guardia Nacional y su Mando más que un órgano civil. “Por donde se le vea”, señaló Durazo.

Luis Raúl González, titular de la CNDH, advirtió que podría acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación ante el nombramiento de un militar en activo

Mario Delgado, coordinador de los diputados de Morena, dijo que “se estaba exagerando demasiado”.
“Miren, para poner un ejemplo”, dijo, “es como si a la Policía capitalina llegara un militar, entonces, decir que por eso la Policía capitalina se va a militarizar, no; ya se está exagerando demasiado”, expresó.
Ese mismo día, Durazo entregó al Senado el paquete de leyes reglamentarias, que contienen tres normas, la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, la Ley Nacional del Registro de Detenciones y la Ley de la Guardia Nacional. En esta última se establecerá, entre otras cosas, la coordinación y colaboración con los estados y municipios.
Pero las reacciones se diversificaron. Algunos expusieron que la ley es clara en el Artículo 21 de la Constitución, párrafo 10, al señalar que “las instituciones de seguridad pública, incluyendo la Guardia Nacional, serán de carácter civil, disciplinado y profesional…”.
Otros piden leer también los artículos transitorios, pero el cruce de opiniones se mantuvo.
Por ejemplo, el mismo día, el periódico español “El País” titulaba la nota: “El nombramiento de un general al frente de la Guardia Nacional evidencia el poder del Ejército en México”, y agregaba que la foto del Presidente López Obrador flanqueado por un racimo de militares era histórica.
De acuerdo al diario, Ernesto López Portillo, coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana, afirmó: “La Guardia Nacional de la Constitución es civil; la del Presidente (López Obrador) es militar.
“Y tenemos que entender que es el perfil que quiere el Presidente. No es el perfil que marca la Constitución. ¿Dónde está el perfil civil?”.
En lo que parece una carrera contra el tiempo, pues mientras en la conformación de la Guardia Nacional siguen los jaloneos, la delincuencia organizada, diga lo que diga el Gobierno federal, aporte las cifras que aporte, sigue haciendo de las suyas en zonas específicas del país.
La etapa siguiente son las leyes reglamentarias. Vendrá, entonces, la prueba de fuego para la nueva corporación de seguridad. Primero para que se despejen dudas de que atrás de su conformación no existen mano negra ni motivos distintos a la seguridad de los ciudadanos.
Luego, que por fin llegue a los mexicanos esa felicidad truncada por las balas, los secuestros, las extorsiones y más.
La ruta está en manos del General Rodríguez Bucio. En nombre de la paz, y todo por ella.

POLÉMICA DESDE SU ANUNCIO
Desde agosto de 2018, durante la transición de gobierno, Alfonso Durazo anunció que la Secretaría de Seguridad Nacional y Protección Ciudadana, que encabezaría, no requeriría de la Guardia Nacional.
Aseguró, entonces, que los esfuerzos en materia de seguridad y combate al crimen organizado se enfocarían en mejorar la coordinación entre las corporaciones policiacas, el Ejército y la Marina.
“En la nueva estrategia de combate al crimen que se pondrá en marcha no se continuará con la captura de los llamados ‘objetivos prioritarios’, ya que su aprehensión no ha derivado en la reducción de la violencia”, señaló.
“El objetivo de la Guardia Nacional era optimizar el aprovechamiento de todos los recursos de todas las instancias vinculadas a la seguridad, pero estimamos una serie de modificaciones legales que en este momento no tiene sentido, para nosotros, impulsar”.
Días después, el Presidente López Obrador volteó la tortilla: Que siempre sí habría Guardia Nacional.
“No lo estamos descartando (hacer una Guardia Nacional); estamos dando a conocer que no hay condiciones para sacar al Ejército y a la Marina porque dejaríamos a la gente en estado de indefensión porque no existe la alternativa, no se consolidó lo que se propuso, en su momento, de crear una Policía Federal o de crear, le llamaron, una Gendarmería; todo eso no dio resultados.
“No habrá cambios legales para la creación de una Guardia Nacional y sólo se convocará a cerrar filas a militares y civiles para que llegue a la paz”.
La idea de la Guardia Nacional caminaba, entonces, entre deficientes informaciones y deformadas explicaciones.
Ya cuando todo mundo se hizo a la idea de que sí se propondría y habría un periodo de análisis, discusión y aprobación, surgió el punto más polémico: ¿La GN tendría un Mando civil o militar? Si fuera militar, ¿en activo o retirado?
Otra vez, como cuando se dio la confusión sobre si era necesaria o factible la creación de la GN, las versiones oficiales poco claras sobre qué tipo de mando tendría enredaron el asunto.
A inicios de año, según Durazo, el Presidente aceptó que al dictamen sobre la creación de la nueva corporación se le hicieran las modificaciones necesarias, incluso para que sobre ella estuviera un mando civil.
Apenas se digería la buena nueva cuando el Presidente, en una de sus “mañaneras”, decía que qué bueno, que en lo administrativo habría mando civil y en lo operativo mando militar.
Ya en el colmo del laberinto, y tras una reunión del Mandatario federal con legisladores, Mario Delgado, coordinador de Morena en San Lázaro, reviró al mando civil.
Cuando el dictamen se votó en la Cámara de Diputados ocurrió algo inesperado, y más para López Obrador; un “travieso” (Pablo Gómez) mandó a volar un párrafo de uno de los artículos transitorios y que señalaba el uso de las Fuerzas Armadas en tanto se conformaba la Guardia Nacional ya después de aprobada.
“No estoy satisfecho (con las modificaciones al proyecto)”, reclamó el Presidente.
Entonces, el “travieso” confesó: “Por ese punto no se alcanzaba la mayoría en la votación… Ponía en riesgo todo el proyecto”.
Pensando en la paz (y sólo en la paz), el tema llegó, el viernes pasado, a su segundo momento decisivo, el nombramiento del General Rodríguez Bucio.

‘USTEDES SABEN MÁS QUE YO DE LA GUARDIA’
El viernes pasado, apenas 24 horas del anuncio de que el General de Brigada Rodríguez Lucio sería el Mando de la GN, otro momento de polémica surgió cuando, ya amainada la reacción de si era un militar en activo o en retiro, la prensa lo interrogó sobre algunos aspectos.
Sus argumentos para no (o por no poder) responder sorprendieron a la opinión pública. Entre sus razonamientos alcanzó a contestar sólo una pregunta antes de que el Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, pidiera al resto de funcionarios del Gabinete ahí presente ayudaran en las respuestas.

Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad, salió al paso del General Rodríguez Bucio, el viernes, cuando la prensa pidió su opinión sobre varios aspectos de la nueva corporación

“Gracias por la pregunta y por el interés que muestran por conocer sobre la Guardia Nacional”, dijo, “sin embargo, advierto que tengo, creo, 24 horas escasas de saber de mi nueva designación; mi anterior función exigía mi tiempo, mi esfuerzo, de manera que de muchas cosas no estoy totalmente enterado”.
“Ayer ya inicié un proceso de inmersión en mi nueva función y yo espero que en un tiempo muy corto pueda tener ya el conocimiento (sobre mi cargo).
“Es más, creo que muchos de ustedes (los reporteros) conocen mejor el desarrollo que lleva hasta ahorita la creación de la Guardia Nacional. Pido su comprensión si es que (para) algunas preguntas; definitivamente, en este momento no tendría respuesta.
“La verdad, con 24 horas en el cargo, tengo muchas más dudas que las que hay”, se disculpó.
Así fue frustrada la animosidad de los reporteros.
Para muchos, el no responder a las preguntas, disculparse u obedecer, desde ya, órdenes de todavía no meterse en camisa de once varas, no corresponde al amplio currículum (de más de cuatro décadas de experiencia) con el que fue mencionado el jueves en los medios de comunicación.
Un militar experto en inteligencia y en acciones operativas. El primer miembro castrense en ocupar la titularidad de la Junta Interamericana de Defensa con sede en Washington, Estados Unidos.
Doctorado en Defensa y Seguridad Nacional en el Centro de Estudios Superiores Navales de la Secretaría de Marina.
Colaboró en el Cisen, en el Estado Mayor Presidencial (con curso en Alemania) y en Relaciones Exteriores. Ha realizado distintas tareas de importancia en varios estados del país, en diferentes áreas.
Fue director del Centro de Investigación y Desarrollo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, que provee proyectos en las áreas de Ciencias Militares, Ciencia, Tecnología e Innovación y Ciencias Biomédicas.
Con todo ese “background”, el camino de conducir la GN y de responder sobre su labor y planes no parecen difíciles.
Ahora, lo importante es abrir la brecha a la pacificación en zonas que verdaderamente lo ameritan.
Ya se irá viendo.

[email protected]
[email protected]
@RobertoCZga

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...