Santiago Nieto toca música celestial al oído de AMLO

Ahora se ha convertido en el mejor activo del Presidente en su lucha contra la corrupción, pero lo cierto es que el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, lo alucinan

Compartir:

El Presidente López Obrador no solamente  es uno de los políticos más completos e inteligentes de la actualidad mexicana, sino quizá el más “vivo”, es decir, posee la capacidad de urdir maniobras que rayan en la genialidad (no por otra cosa está en Palacio Nacional) y por lo mismo advertir las intenciones de quienes pretenden usarlo para sus fines personales.

Por eso extraña que se deje ‘cilindrear’, en la mejor de sus acepciones, por el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, el ex responsable de FEPADE que no repara ante nada, ni siquiera en violar el código de conducta de la antigua PGR, si eso ayuda en sus ambiciones personales.

Si Andrés Manuel preguntara a algunos de sus más allegados quizá conocería opiniones que le ayudarían a mantener a raya a Nieto, cuya última trastada fue convencerlo de lanzarse contra el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios para colocarlos ante el país como sospechosos de haber financiado de manera ilegal la producción del ya famoso documental sobre el populismo en América Latina, un esfuerzo fallido para frenar su triunfo en las urnas en julio de 2018.

Está bien que el Mandatario denuncie, si tiene pruebas, las estrategias urdidas en su contra para impedir su triunfo, pero miembros de su grupo cercano se preguntan ¿por qué Nieto lo llevó a enfrentarse con el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios”.

Está bien que se meta con un publicista, pero ¿qué necesidad de denunciar sin pruebas a quienes hasta ahora ya habían aceptado apoyar al gobierno en sus planes económicos?

Como dijo el Presidente en la conferencia de prensa mañanera del viernes, será la FEPADE y el Trife quienes determinen si hubo empresarios que financiaron lo que pudo ser o no materia de un fraude electoral.

Sin embargo al parecer no hay pruebas lo suficientemente sólidas como para calificar la inversión de ilegal y, consecuentemente, fincar responsabilidades.

Interpretemos las palabras textuales de AMLO del viernes, “Hay muchos elementos, no los puedo decir porque soy Presidente y por respeto a la investidura no me puedo meter, pero se sabía cómo se agrupaban… iban a tratar de convencer al Presidente Peña Nieto para que ayudara a alguna alianza, que se unieran en contra de ‘ya saben quién’; eso se dijo en su momento, es de dominio público, lo que pasa es que a veces se olvidan las cosas…”

“Eso se dijo en su momento… es de dominio público…”, sólo eso. En efecto, se dijo y fue de dominio público, pero se trata de decires, no de pruebas.

Pero lo que se dijo el jueves fue que el Consejo Mexicano de Negocios financió con casi cien millones de pesos la realización de la serie documental ‘El populismo en América Latina’.

Se habría tratado de una campaña negra contra Andrés Manuel López Obrador en el proceso electoral 2017-2018 con la participación de una red de empresas, entre ellas OHL México y Grupo Peñoles, esta última propiedad de Alberto Bailléres, en la cual también se involucraron los anteriores gobiernos federal y del Estado de México, así como el PRI y el publicista del entonces presidente Enrique Peña Nieto, Alejandro Quintero.

Todo esto, que sostuvo Nieto en la conferencia del jueves, tendrá que ser probado en tribunales con pruebas, no con referencias periodísticas a lo que “se dijo” o fue “del dominio público” en aquella época.

No hay duda que el documental fue elaborado, que se hicieron esfuerzos por difundirlo, incluso se puede inferir que la intención era sabotear la campaña de López Obrador igualándolo a Hugo Chávez y su peor versión, Nicolás Maduro, pero esto tiene que ver con la libertad de expresión.

Lo demás, lo de los Hombres de Negocios, Bailleres, OHL y Alejandro Ramírez, tendrá que probarlo Santiago Nieto que cuando platicó sus sospechas al Presidente y le presentó algunas evidencias que para él pueden ser concluyentes, sabía que le tocaba música celestial al oído porque sabe que a López Obrador le encanta cualquier denuncia sobre corrupción.

Pero Nieto sabe que entre tocar música celestial en el oído del Presidente y probar sus dichos en tribunales hay cierta distancia. Desde luego, si al final fracasa, siempre podrá acudir al recurso consabido: la corrupción en Poder Judicial, un tema que también hace bailar de felicidad a López Obrador.

Para decirlo de otra manera, si el argüende armado en torno al documental sobre el populismo termina en una gran frustración, Nieto siempre podrá culpar a los jueces a modo, los corruptos de siempre, y así no perderá el lugar de privilegio que tiene al lado del Presidente.

Pero Andrés Manuel aún está a tiempo, no de olvidar el tema de documental, su financiamiento y la necesidad de que el pueblo sepa bien a bien su contenido (algo debe tener que, hasta el ahora casi dueño de Televisa, Bernardo Gómez, hacía vuelos privados para gestionar que no se difundiera), pero sí de revisar el historial del titular de la UIF.

Desde que Miguel Barbosa lo tenía como asesor del PRD en el Senado, Nieto mostró su proclividad a manipular periodistas. Llegó su gran momento cuando en una de esas negociaciones tenebrosas en la Cámara Alta para conseguir votos, le fue entregada la FEPADE.

Ahí empezó su gran carrera mediática: su primer logro fue conseguir, mediante la revelación de información reservada por ley al Ministerio Público, la renuncia de Arturo Escobar como subsecretario de Gobernación.

Repitió la práctica usando al periódico Reforma en el tema de Odebrechet-Pemex- Emilio Lozoya, sin embargo ,para entonces ya no estaban dispuestos a soportar su estilo y la PGR lo echó por violar el Código de Conducta.

Su instinto político lo llevó a buscar refugio en el PAN, pero no le hicieron caso; fue así como terminó en un evento de Morena anunciando que ofrecía sus servicios como “especialista electoral”.

Desde luego se refería a sus conocimientos sobre el supuesto involucramiento de la empresa brasileña Odebrecht en procesos electorales mexicanos, pero él sabía que por su condición de ex fiscal en la Atención de Delitos Electorales no podría ser asesor de un partido o candidato.

Sin embargo, fue así como consiguió ser titular de la UIF, aunque él aspiraba a ser el primer fiscal general de la República.

Ahora se ha convertido en el mejor activo del Presidente en su lucha contra la corrupción, pero lo cierto es que el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, lo alucinan.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...