Sacan ‘demonio’ a ley educativa; ¿también a la CNTE?

En apariencia, todos, excepto el PAN, quedaron satisfechos con las modificaciones -ni muchas ni tan profundas- a la Reforma Educativa de Peña Nieto, pero que ya lleva, afirman, el ADN de la Cuarta Transformación. ¿Dónde está el truco?

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El miércoles 8 de mayo fueron los diputados quienes dieron ‘fast track’ al paquete devuelto por el Senado el 30 de abril

Finalmente, el Presidente Andrés Manuel López Obrador podrá presumir que ya no existe una “mal llamada Reforma Educativa”. La incógnita es si la que aprobó el Senado el pasado jueves por la tarde, apenas horas después de que se la returnó la Cámara de Diputados, es la panacea para que México alcance la “bella utopía”.

El jueves, en euforia total, los senadores proclamaron el fin de la discusión y aprobaron la nueva Reforma Educativa

Por cualquier lado se ve muy ojón para paloma que, de buenas a primeras, todos los actores (excepto el PAN), apenas días antes confrontados, los dos dedicados en periodo extraordinario al tema educativo, mantuvieran la serenidad. Pero sobre todo los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que ahora ni sus sombras. Bueno, al menos salieron a decir que pondrán mucha atención a las leyes secundarias.
¿Dónde está el truco?
En principio, fuera como fuera el dictamen, Morena tenía pocas probabilidades de fracasar en su aprobación en cualquiera de las dos cámaras, aun cuando por ser modificación constitucional se requiriera mayoría calificada en la votación (dos terceras partes). Por un lado porque la única oposición real, de por sí poca, es sólo el PAN, que, también hay que decirlo, actúa más por consigna política que por mero análisis de las circunstancias de la materia, pues el PRI está totalmente entregado a Morena por razones, quizá, extra políticas.
De hecho, toda la parafernalia de dos días de periodo extraordinario, que sólo sirvieron para “refinar” algo lo que ya estaba hecho, dicho y escrito, pudo evitarse si, el 30 de abril pasado, tres senadores de izquierda, incluido, principalmente, Salomón Jara (vocero en la bancada de Ricardo Monreal), pues la diferencia entre concluirla o regresarla a la Cámara de Diputados fue de sólo un voto, no se hubieran ausentado del recinto cuando la Izquierda más los necesitaba.

El senador Salomón Jara desató la furia de muchos cuando antes del periodo extraordinario, ‘por causas familiares’, no estuvo en la sesión más importante y, por un voto, Morena no sacó la Contrarreforma Educativa

No creo que se nos pase la mano con una observación que quizá no a todo mundo interese o dé importancia, pero sí, cuando menos por mero oficio, a quienes a diario damos vueltas y vueltas a la información, y más cuando un solo asunto se vuelve casi cotidiano.
Pero da la impresión de que la prioridad de los niños (en el sentido genérico) y los adolescentes quedó lejana en la esencia de lo que ahora, afirman, será un parteaguas en la educación nacional.
Más que notarse una “revolución” en la enseñanza, un cambio de “status quo” en el método de “feedback” alumno-maestro, como elemento cognoscitivo vital para un cambio de ruta, como lo vienen cantando desde campaña, todo parece reducirse a simples componendas políticas para pagar cuotas a unos, agradar a otros y, como suele decirse, cambiar todo para que nada cambie.
Desde la entrega de la iniciativa, el 12 de diciembre pasado, como augurio de que llevaba la bendición de la Virgen María, el Presidente hizo suya más la defensa del trabajo de los maestros que el aprendizaje de las niñas y niños, por cierto, mermado, por años, en entidades como Oaxaca y Chiapas, donde la CNTE, cuando no está en la calle, está en la calle.
El aspecto más señalado durante cinco meses fue el supuesto carácter “punitivo” de la evaluación magisterial; otro el del control de las plazas y la nómina. Unos señalados por la Coordinadora; otros por la maestra Elba Esther Gordillo, y todos admitidos por el sindicato.
Sin embargo, el Presidente casi siempre atendió más las exigencias de los disidentes, tal vez también por la misma pasividad del SNTE, que si con Juan Díaz parecía no tener líder, con su sustituto, Alfonso Cepeda, menos.
Personalmente creo que, por necesidad, los maestros deben ser evaluados estrictamente, sobre todo ante su labor, que implica “traspasar” conocimiento. También considero que al eliminar el carácter dado, en ese sentido, a la que este gobierno califica de “mal llamada” Reforma Educativa se afloja el método para lograr la tenacidad de quien impartirá enseñanza porque más que “punitiva” alcanzaba, si se quiere ser realmente estricto, el calificativo de “persuasiva”.
En fin, desde el jueves pasado habremos de esperar hasta dónde, y en qué plazo, la Reforma Educativa de López Obrador hace notar su transformación.

MEMORÁNDUMS, DECRETOS Y ‘GATAS REVOLCADITAS’
El pasado 31 de marzo, en San Luis Potosí, López Obrador cantó victoria: “Ya está por cancelarse la mal llamada Reforma Educativa. Eso ya chupó faro (s)”.
Pero abril no fue un mes primaveral.
Fue a principios de ese mes que escribí sobre el manoseo al que ya se estaba exponiendo el tema educativo.
Advertí sobre el “monstruito” que podría estarse confeccionando ante el compromiso de complacer a una y otra parte involucrada en el esquema.
Ya entonces se preveían ciertos roces cuando se acercara su discusión y votación en el Congreso. La Coordinadora aparentó arreciar sus protestas; cercó, varias veces, la Cámara de Diputados; reapareció la maestra Elba Esther Gordillo y, para acabarla, el Presidente se enojó y amenazó con derogar la “mal llamada Reforma Educativa de Peña Nieto”.
En esos días no emitió decreto, pero sí un memorándum donde pedía a tres Secretarías, Educación, Gobernación y Hacienda, hacer caso omiso de lo que la Constitución estipulaba, lo que contravenía la ley, pues mientras no existiera otra, la reforma peñista permanecía vigente.
Y ante el forcejeo y las negociaciones, abiertas y por abajo del agua, preguntaba: ¿De qué carajos sirvió, entonces, la consulta nacional sobre Educación anunciada por el titular de la SEP desde agosto del año pasado (cuando todavía no asumía el cargo, pero actuaba dentro de un gobierno electo, no en funciones) y que incluyó a funcionarios de la dependencia, SNTE, CNTE, expertos, padres de familia, con foros en las 32 entidades federativas?
Durante esos días del mes de abril, Ricardo Monreal iba a Gobernación a ver el asunto con la titular, Olga Sánchez Cordero, y de ahí se pasaban a la oficina de Esteban Moctezuma en la SEP. Citaban a los coordinadores parlamentarios del Senado. Iban y venían.
Moctezuma llegó a tener hasta 10 reuniones con los miembros de la Coordinadora, demasiada audiencia para un solo grupo, cuando -lo hemos comprobado- afuera de Palacio Nacional hay agrupaciones que nunca han sido atendidas, cuando hasta un hombre que permaneció en el Zócalo, semanas, esperando exponer su caso a alguien, ya ni siquiera al Presidente, murió.

Esteban Moctezuma mantuvo al menos 10 reuniones con la CNTE para ‘afinar’ la aprobación de la nueva reforma. Finalmente, la Coordinadora desistió de sus protestas

Mario Delgado hacía lo propio, pero el compromiso de sacar la contrarreforma era de la cámara de origen, el Senado.
Y a río revuelto, por la presión de la CNTE, la maestra Gordillo advirtió: “Nos quieren dar la misma gata, pero revolcadita”. Criticó la nueva “reformita”. Hizo a un lado a morenitos, güeritos o tricolores; a cuartas, quintas o décimas transformaciones.
Entonces llegó mayo, ya no como antes, con aguaceros (que el cambio climático los ha movido de mes), porque ahora, los únicos eran los que provocaba la consolidación de la contrarreforma educativa.
Todo presagiaba que el augurio de Mario Delgado fallaría. La Reforma Educativa de Peña Nieto no sólo se quedaría con casi todas las comas, sino hasta con puntos y comas, puntos y seguidos, y puntos y aparte.
¿En verdad la Contrarreforma Educativa concluida el jueves pasado, aun cuando ahora vienen las consabidas leyes secundarias, contiene un espíritu claro de que se hizo pensando en las niñas y niños, y no en los intereses de medio mundo?
Lo dudo, y se nota.
Si algo maléfico, o demoniaco, contenía la de Peña Nieto, ¿se lo quitaron y la nueva no será más infernal? ¿Se desactiva el carácter vandálico de la CNTE y la obliga a no volver a suspender clases nunca, en detrimento de millones de niños?
Creo que el gran paso educativo en México sigue sin darse. No veo, por ningún lado, esquemas concretos, motivacionales, de contenido, de ruptura con lo convencional, que revolucione la enseñanza.
Veo, sí, un episodio más de subasta, con los mismos pujadores de siempre; una negociación política en la que nada tienen que ver las niñas y los niños; los adolescentes.
Más de los mismo, pues.

LOS PUNTOS DE LA ‘BUENA’
A la vista, y de acuerdo con lo hecho público, estos son algunos de los cambios que, afirman, hace distinta y “transformadora” la Reforma Educativa de López Obrador:
Los artículos reformados son el 3, 31 y 73 constitucionales.
Se instruye a que planes y programas de estudio incluyan la enseñanza de matemáticas, la lecto-escritura, la literacidad y la educación sexual y reproductiva.
Se especifica que el Estado garantizará que los materiales didácticos, la infraestructura educativa, su mantenimiento y las condiciones del entorno, sean “idóneos” (palabra incluida en la última revisión de los diputados).
En el Artículo 11 Transitorio se estableció que el Ejecutivo Federal, en un plazo no mayor a 180 días contados a partir de la entrada en vigor de la reforma, defina una Estrategia Nacional de Mejora de las Escuelas Normales.
En el 14 Transitorio se estipula que el Estado apoyará la investigación e innovación científica, humanística y tecnológica.
En el 15 transitorio se precisa la obligatoriedad con la educación superior.
En el Artículo 16 Transitorio se establece que la admisión, promoción y reconocimiento de los maestros se regirán por la ley reglamentaria del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, “prevaleciendo siempre la rectoría del Estado” (términos incluidos en la última revisión de los diputados).
En esta parte se supone que se aclara el control de las plazas y la nómina por parte del Estado y la Federación, así como la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la creación de uno nuevo, que no sea “punitivo”
Se incluye el concepto de excelencia educativa, que antes sólo era de calidad, y también el principio de autonomía universitaria, que inicialmente se habría removido.
Será importante ver cómo quedan los lineamientos en las leyes secundarias. Por lo pronto hay nueva ley; no sé si nuevo futuro.

Al final, a Ricardo Monreal se le vio sonriente y agradeció a todas las bancadas que apoyaron los cambios para sacar la nueva Reforma Educativa

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@RobertoCZga

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