Retos y oportunidades del sector agropecuario ante el T-MEC

Toda crisis es sinónimo; guerra comercial de EU y China nos posiciona en un punto estratégico

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Uno de los sectores de mayor complejidad en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así como su sucesor, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), es, sin duda, el sector agroalimentario. Lo anterior obedece a diversos factores, como son la importancia económica, política y social que tiene la actividad rural en cada país.

Cuando entró en vigor el TLCAN en 1994, en el sector agroalimentario mexicano se pensó que los productores de EU y Canadá sustituirían la producción nacional y que desplazarían a los productores mexicanos; se hablaba, incluso, del inicio del fin del sector agrícola y que tendríamos que depender de las importaciones de alimentos. Se hablaba de una lucha entre David y Goliat, donde, claramente, los productores mexicanos estaban en desventaja con bajos rendimientos por hectárea, pequeñas unidades de producción, falta de tecnificación y falta de organización, así como grandes diferencias entre los apoyos gubernamentales con los países.

Actualmente, el TLCAN ha generado un impacto dual en los productores mexicanos. Por un lado tenemos pequeños productores de granos básicos, como maíz, frijol, trigo, sorgo y cebada, con bajos niveles de productividad y altos costos de producción; en su mayoría son productores de temporal con pequeñas extensiones de tierra; no están organizados y enfrentan bajos niveles de ingreso. Y, por otro lado, productores de frutas, hortalizas y del sector pecuario muy competitivos que exportan a diversos mercados.

Hoy, a 26 años de entrada en vigor de este tratado, la realidad ha sido completamente distinta. Sin duda, no ha sido un camino fácil; muchos de los productores mexicanos, por años, se las vieron muy difícil, pero esto los obligó a esforzarse e invertir más para volverse más competitivos. De acuerdo con datos del Banco de México, en 1994, el sector agroalimentario mexicano exportaba a EU poco más de 2,800 millones de dólares; para el 2019 exportamos 37,576 millones de dólares, un crecimiento del 1,242%.

Hoy, México se ha convertido en el principal proveedor de alimentos para Estados Unidos, representando el 20% de sus importaciones, y el tercero de Canadá.

Actualmente, México es el noveno productor de alimentos en el mundo, y tan sólo en 2019, México exportó más de 15 mil mdd de productos hortofrutícolas a EU. Sin duda, el sector de frutas y hortalizas se puede considerar un caso de éxito, el cual se ha incrementado en más de 1,000% en los últimos 26 años.

En días pasados, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), organismo cúpula del sector agroalimentario mexicano y miembro del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), junto con las comisiones de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural, y la de Seguimiento a la Implementación del T-MEC, del Senado de la República, organizó el foro titulado “Retos y Oportunidades del Sector Agroalimentario en el T-MEC: Estacionalidad y otros Riesgos”. Dentro de los principales riesgos que, se comentaron, enfrenta el sector agroalimentario mexicano sobresalen dos: Estacionalidad y aspectos laborales.

Estacionalidad: Actualmente, los productores de Florida, Luisiana y Georgia ejercen una gran presión política sobre la Oficina de Representación Comercial (USTR) para que el gobierno norteamericano actúe y los proteja de prácticas desleales de comercio a productores estadounidenses de productos estacionales y perecederos de México. En ese sentido, en enero de este año, senadores estadounidenses solicitaron a la USTR que se incluyera el apartado de estacionalidad dentro del T-MEC;  el USTR se comprometió a adoptar un plan de acción, con el fin de proteger la producción agrícola estacional y perecedera de dichos estados en un periodo máximo de 60 días posteriores a la entrada en vigor del T-MEC, lo cual ocurrió el pasado 1 de julio. Lo anterior, siendo una clara violación a las reglas de comercio establecidas dentro del T-MEC y por lo que el CNA estimó que la posible implementación de medidas de estacionalidad pone en riesgo 5 millones de empleos en el campo mexicano.

Laboral: El trabajo forzoso e infantil amenaza las exportaciones mexicanas, ya que el Departamento del Trabajo de EU ha identificado al menos 10 productos en cuya producción se realizan estas prácticas en México. Se identifican prácticas de trabajo infantil en la producción de ejotes, café, pepinos, berenjenas, melones, cebollas, caña de azúcar y tabaco, y prácticas tanto de trabajo forzoso como infantil en la producción de chile, pimiento y tomates.

Otros riesgos abordados en el foro, y que el sector agroalimentario mexicano enfrentará, son un mayor proteccionismo de EU y un intento de establecer un cierre de fronteras, sobre todo considerando que el presidente de EU, Donald Trump, está en campaña y busca ganar adeptos dentro de los electores de los estados productores en la Unión Americana; aspectos vinculados con el cumplimiento a normas ambientales; políticas de propiedad intelectual; nuevas reglas de etiquetado en alimentos; mayores revisiones en frontera y, por ende, posibles retrasos en las entregas y en la integración de las cadenas de suministro; mayor inseguridad en las carreteras y cobros de derechos de piso, y aumento en la migración de mexicanos y centroamericanos a EU como resultado de una falta de empleos en la región, pero toda crisis es sinónimo de oportunidad y, en ese sentido, sin duda, el sector agroalimentario aún tiene mucho que dar.

De acuerdo con el McKinsey Global Institute’s Digitization Index, a nivel global, la agroindustria está valuada en 7.8 trillones de dólares y es la industria con mayor rezago en aspectos digitales, lo cual hace cada vez más patente la necesidad de incorporar innovación y tecnología. Asimismo, el T-MEC hace a nuestro país más competitivo y la guerra comercial de EU y China nos posiciona en un punto estratégico, ya que el gigante asiático es uno de los principales proveedores de alimentos a EU.

México ha demostrado ser un socio comercial confiable y respetuoso de sus compromisos y obligaciones internacionales. EU está en campaña electoral e inevitablemente el comercio con México formará parte de esa agenda electoral; por ello necesitamos aprovechar la apertura comercial que tiene México para promover y diversificar nuestros productos en otros mercados. Necesitamos promover el incremento en el consumo y no limitarlo, así como promover la innovación y el uso de nuevas tecnologías que nos permitan incrementar la competitividad del sector agroalimentario frente a nuestros principales socios comerciales.

 

* En Lengua Tarahumara (Rarámuri), este vocablo designa una tradición de compromiso social basada en la ayuda y el apoyo mutuo en situaciones de apuro o crisis

 

 

 

 

 

 

 

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