Resistir en la batalla, ‘pese a quien le pese’

*Carlos Romero Deschamps, por los trabajadores y Pemex, seis años más como líder nacional de los petroleros *Alfonso Navarrete, secretario del Trabajo: “Quiero reconocer… el enorme compromiso, lealtad, resilencia, temple e inteligencia con la que ha sabido conducir el destino de los trabajadores… Lo he visto pasar duras y maduras, lo he visto resistir con dignidad y con gallardía” *Carlos Treviño, director general de Pemex: “Siempre he celebrado esta gran capacidad del senador para poder mantenerse muy firme alineando los objetivos del gremio y de la Empresa” *La aprobación de la continuidad del mandato frente al STPRM, apenas 48 horas después que todas las secciones celebraron la comida de fin de año, dejó ver la magnífica relación entre empresa y sindicato

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En esas escasas ocasiones en que se puede estar en familia, recuerdo haber escuchado a Carlos Romero Deschamps, justo casi un año atrás, hacer planes ideales para el futuro, pero el lunes se atravesó la realidad y tuvo que aplazar el retiro añorado.

Por aclamación, los secretarios generales del sindicato petrolero acordaron la prolongación por seis años más de su mandato como dirigente nacional; es decir, hay líder hasta 2024.

Es fácil escribir sobre él porque desprecia la megalomanía; no corro el riesgo de una reclamación airada porque en su caso suelo escribir sobre hechos que me constan, nada imagino; quienes lo ven desde fuera no tienen idea de lo que hablan, desconocen al personaje. Cualquiera de sus acciones supera un catálogo de adjetivos.

Gran noticia para Pemex y el país es que el senador Romero Deschamps siga al frente del gremio petrolero nacional. Hoy por hoy no hay quien pueda ocupar esa posición estratégica para la economía y la seguridad nacionales.

No es desmesura, el gremio petrolero sólo confía en él y el país no puede darse el lujo de un descontrol, por mínimo que sea, en ese gremio combativo por naturaleza e historia.

El secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete, que atestiguó el mandato de la asamblea sindical de la continuidad del liderazgo de Romero Deschamps, resumió su personalidad:

“Quiero reconocer… el enorme compromiso, lealtad, resilencia, temple e inteligencia con que ha sabido conducir el destino de los trabajadores de Petróleos Mexicanos en nuestro país.

“Lo conozco hace muchos años, lo he visto pasar duras y maduras, lo he visto resistir con dignidad y con gallardía; lo he visto defender con inteligencia los mejores intereses del Sindicato Petrolero, que son, sin duda, los mejores intereses de nuestro México; lo he visto afrontar a veces la adversidad y aprovechando muy bien el viento a favor; lo he visto en últimas fechas definir su responsabilidad como un gran impulsor de reformas, de cambios, de ajustes y de compromisos que han beneficiado, sin duda, a Petróleos Mexicanos  y, desde luego, a los Trabajadores Petroleros de México”.

Sin presumir dotes de adivino se puede decir que vienen días de incertidumbre para Pemex a partir de los pronósticos electorales de 2018, pero sólo quienes se dedican a las estadísticas pueden exhibir dotes de profeta. Lo cierto es que la empresa más importante de México y el gremio petrolero hace mucho que no dejan de vivir días aciagos, incluso durante los gobiernos priístas.

Lo que venga no será mejor ni peor, por amenazante que parezca. Han vivido de todo y sobrevivido a todo.

En este sexenio, por ejemplo, con todo y el cariño del Presidente Peña Nieto a Romero Deschamps y a los petroleros, la situación no ha sido fácil para los trabajadores de Pemex ni para la empresa.

Las crisis en la economía nacional se resuelven mermando el presupuesto de la empresa como si no hubiera de dónde más sacar el dinero.

Si en la primera mitad del sexenio los mexicanos, cuya opinión es hábilmente manipulada de manera negativa por los medios de comunicación impresos, electrónicos o las redes sociales, no sufrimos las consecuencias de un paro petrolero de un solo día, al menos, fue porque su líder siempre ha antepuesto los intereses del país y de la empresa a cualquier otro, aun cuando sobren razones para ganar la calle y enrarecer más el ambiente político o para sentarse y bajar los brazos en los complejos en tierra y mar a esperar que la autoridad entre en razón.

Dejo la palabra de nueva cuenta a Alfonso Navarrete para significar lo que el gremio petrolero ha sido y es para el país:

“Desde hace 80 años ustedes han sido el gran promotor del desarrollo nacional sobre el cual se ha soportado la economía de nuestro país que ha tenido que sortear vendavales enormes… nunca han dejado de trabajar, ni de funcionar, ni de seguir leales con sus instituciones; se dice fácil, sé que a lo mejor ochenta años en la vida sindical y en la vida, no de aquí, sino de otros líderes sindicales, a lo mejor es poquito, pero, sin duda ocho décadas de lealtad, de trabajo constante, de disciplina, de tesón por hacer las cosas, se agradece a nombre de toda la Nación, y de todos los mexicanos”.

 

CAJA CHICA… Y BUENA VOLUNTAD

La buena noticia es que el dirigente que aglutina a la familia petrolera no se va.

Los líderes seccionales acordaron prolongar su mandato desde ahora para no empatar el proceso interno de renovación de la dirigencia nacional sindical, con el de las secciones diseminadas por todo el país y la elección constitucional de más de 3 mil puestos de elección federales, estatales y municipales, que se realizarán en 2018 casi de manera simultánea.

La aprobación de la continuidad del mandato del senador Romero Deschamps se dio apenas 48 horas después de que los dirigentes de todas las secciones celebraron la comida de fin de año, evento que dejó al descubierto la magnífica relación de empresa y sindicato.

Fue un evento memorable que reunió al líder del sindicato petrolero, al ex director de Pemex y hoy secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, y a su sucesor Carlos Treviño.

Sin embargo, atrás de la camaradería evidente de los discursos amigables, de los reconocimientos mutuos, está la realidad: la disminución de la producción de crudo y la caída abrupta de los precios internacionales del petróleo, incomparable con lo que la industria vivió en tiempos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Esta realidad ha tocado sensiblemente el presupuesto nacional y casi no ha habido año del sexenio en el que el gobierno no se recargue en Pemex para mitigar sus penurias, al grado que no sólo se queda con sus utilidades y le disminuye el presupuesto, sino que para pagarle impuestos, la empresa debe endeudarse.

No obstante, los derechos de los trabajadores, celosamente salvaguardados por Romero Deschamps, han sido intocados. No lo permitió ni siquiera cuando se acordó el nuevo régimen de pensiones y jubilaciones, cuyas negociaciones serán recordadas por tres prórrogas consecutivas, algo que nunca había ocurrido en la relación empresa-sindicato.

A manera de comparación, recordemos que la reciente negociación del Contrato Colectivo de trabajo rompió todas las marcas; todo fue sentarse, jugar con cartas abiertas, ponerse de acuerdo y firmar. ¿Fácil? No, conocimiento del tema, números claros, defensa férrea de una y otra posición buena voluntad, nacionalismo y a otro cosa.

Nadie puede vaticinar lo que Pemex estará viviendo el año próximo porque el ambiente político necesariamente incidirá en su vida interna a causa de que no termina por ser una empresa autónoma como lo previó la Reforma Energética.

Pero el sindicato está acostumbrado a vivir todo tipo de vicisitudes políticas y ocurrencias gubernamentales.

En tiempos de Ernesto Zedillo, cuando el gobierno quiso deshacerse de la petroquímica, el sindicato resistió no obstante ser abrumado con ofrecimientos económicos y posiciones políticas de alta envergadura; después vinieron las administraciones panistas y el uso del llamado ‘Pemexgate’ para intentar la destrucción del  sindicato, tomar su control, encarcelar a sus dirigentes y convertir a la empresa en un gigantesco negocio de la nueva clase política dirigente.

Hablando de ironías, lo fue que al final de sus mandatos, tanto Fox como Calderón reconocieran la lealtad de los petroleros y de su líder al país y a Pemex. No terminaron siendo amigos, pero en más de una ocasión hicieron público su agradecimiento porque a pesar de las circunstancias, de las diferencias políticas insalvables, del daño que ocasionaron al gremio y a la dirigencia a través de persecuciones y campañas mediáticas millonarias, se impuso la realidad.

 

UN LÍDER COMPROMETIDO Y CUMPLIDOR

Romero Deschamps necesita un biógrafo. No poseo esas dotes, pero lo he observado en labores sindicales durante décadas. Si coincides con su concepto de lealtad y amistad es fácil penetrar su coraza, si es lo contrario te quedarás por encima, con lo fácil, las leyendas negras que sus enemigos, los políticos de derecha e izquierda, y los intereses en torno a la empresa, le han construido.

Es cierto, cuando fue electo por primera ocasión para dirigir al Sindicato Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, se encontró con que la “extraordinaria historia de combatividad y lucha a favor de los trabajadores y sus familias” que había distinguido a la organización, sólo era eso, historia; la realidad era otra bien diferente: “el oprobioso saqueo a la hacienda sindical”.

Un recorrido por todas las secciones le bastó para encontrar “saqueo, negligencia y desatención…, por ejemplo, una prestación tan relevante como la asignación de vivienda llevaba años sin ser atendida, engañando a los trabajadores al ofrecerles tan sólo la aportación financiera sin dotarlos de la verdadera prestación, que es la entrega de una casa”.

A partir de lo que vio, se prometió a sí mismo dedicar energía y vida a recomponer la organización sindical, defender los intereses de los trabajadores y respaldar todo lo que ayude a fortalecer a la empresa.

Evidentemente lo ha logrado. Empezó en 1993 y sólo para contrastar, registremos que durante su liderazgo se han entregado 25 mil casas a los trabajadores de todas las secciones.

En la ceremonia del anuncio de la continuidad de su liderazgo hasta 2024, en la que estuvieron el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete, el director de Pemex, Carlos Treviño, y el director Corporativo en Administración, Marco Antonio Murillo, el líder recordó a los secretarios generales que “a través del tiempo casi nos acostumbramos a vivir con penurias cuando los presupuestos mermaron y la astringencia financiera se convirtió en una constante. También los ataques, denostaciones y vituperios se convirtieron en una constante; eso sí, que quede claro, sólo para los de afuera. Porque al interior de nuestra Organización tenemos absolutamente claro que todo lo que se ha podido conseguir es gracias a nuestra persistente batalla con razones y argumentos, sumada a la unidad que hemos mantenido, pese a quien le pese.

“Hemos conseguido mantener la estabilidad de nuestros ingresos y aún mejoras significativas.

“Hemos conseguido que nuestras prestaciones sigan siendo un sólido apoyo para todo jefe de familia.

“Hemos construido un eficaz sentido de responsabilidad entre los trabajadores que hoy es piedra angular de nuestra estabilidad”.

Romero Deschamps hizo un recuento somero de logros fundamentales: “Hemos conseguido, y tal vez ya no lo recuerden, recuperar nuestro alcance salarial al incrementar la cuota de salario tabulado que durante muchos años permaneció por debajo del salario mínimo.

“Hemos, asimismo, ampliado de muy importante manera el abanico de satisfactores al sumar al salario y atención médica una gran gama de oportunidades deportivas, culturales, artísticas y recreativas a disposición de trabajadores y sus familias.

“Pero sobre todo, hemos conseguido con el respaldo de todos, lo más significativo: que a pesar de los procesos tan complicados que se han vivido en los últimos años, como son la caída en los precios del Petróleo, el desplome de la producción de crudo o los duros ajustes presupuestales que Pemex ha llevado a cabo, no hemos sufrido por nuestra estabilidad laboral; esto es, no hemos tenido un solo despido como producto de estas circunstancias.

“Y creo… sinceramente, que no lo tendremos”.

Se dice fácil: no ha habido un solo despido de trabajadores y, como dice Romero Deschamps, no lo habrá.

 

LA GARANTÍA DE LA TRANQUILIDAD

Las negociaciones no han sido fáciles. Lo dijo el Director General Carlos Treviño: “No han sido todos momentos fáciles y gratos, debo decirles, pero siempre hemos logrado cumplir los dos objetivos que ambos perseguíamos, hemos sido capaces de alinear esos objetivos que en cualquier proceso de negociación es un gran reto.

“Siempre he celebrado esta gran capacidad del Senador para poder mantenerse muy firme alineando los objetivos de los Trabajadores de Petróleos Mexicanos y de la Empresa. Es un trabajo, no siempre sencillo, pero sí, siempre muy grato, porque al final en todas las negociaciones que hemos llevado a cabo, que han sido varias, hemos logrado obtener el mejor resultado para todos”.

Treviño fue emotivo al resumir el pensamiento general de los asistentes al evento: “Líder, me es sumamente grato, sería difícil enumerar o decir tantas palabras de este sentimiento tan grato, positivo, emocionado que tengo de saber que vas a ser líder del Sindicato, sobre todo tranquilidad  por la continuidad de este Sindicato por los próximos seis años, te felicito… te deseo el mayor éxito del mundo”.

Lo dicho, Carlos necesita un biógrafo no un reportero. En seis años, si estamos aquí, quizá iniciemos un ensayo de biografía. El oficio me ha permitido observar al sindicato petrolero muy de cerca, incluso por dentro, desde finales de los años 70s. Lo que ha vivido Romero Deschamps, como recordó el secretario Navarrete, llenaría varios volúmenes, pero habrá que esperar a que transcurra el año próximo en que concluirá su actual mandato y los seis que le seguirán, porque habrá muchas más batallas que librar, algunas cruenta.

No hay duda, conforme a la síntesis del secretario Navarrete, vendrán más duras y más maduras y más adversidades que Romero Deschamps afrontará con la misma gallardía y dignidad que hasta hoy, con “lealtad, resilencia, temple e inteligencia”; pero también, apegado a lo dicho por el director Treviño, defenderá los intereses de los trabajadores y de la empresa.

Y para concluir con palabras de Romero Deschamps: persistiendo en las batallas “con razones y argumentos, sumada a la unidad que hemos mantenido (los trabajadores), pese a quien le pese”.

Así, es fácil entender por qué los petroleros le confiaron su conducción por seis años más.

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