Que Dios no lo quiera

No hay mejor seguridad que la humildad o la jodidez

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IMAGÍNESE, nada más imagine que algún loquito atente o haga algo en contra del ex presidente Vicente Fox o que el borrachín de Calderón se caiga y se rompa el cráneo (que Dios no lo quiera) y entonces, la jauría resentida y vengativa, acusaría a AMLO de esos accidentes o muertes tal como lo han venido haciendo por cuestiones de publicidad política y de guerra sucia en Puebla. Así generaron la presión para culpar a Carlos Salinas hasta de ser el chupacabras y coincidiendo en sus visitas desde Irlanda se dieron temblores de tierra en México y se decía que eran su culpa, el caso es que haga lo que haga, ya se chingó. Recuerdo una anécdota de Fidel Castro cuando estuvimos de visita, en una ocasión, con un grupo de funcionarios en Cuba y en la noche, antes de nuestro retorno, apareció el comandante y nos brindó una cena en el Habana Libre, ahí, todos los funcionarios mexicanos pomposos y rígidos como se comportan, escuchaban al jocoso comandante contar algunos de los cuentos anticastristas que se daban en su contra y reía de lleno, los funcionarios no sabían si reír o hacerle al Tío Lolo, en un momento cuando se agotaban aquellos extraordinarios chistes, le pregunté: “Comandante, ¿por qué razón cuenta usted los chistes anticastristas con tanta alegría?” y él, con sus ojos fijos y el puro en sus grandes manos, me dijo: “Mexicano, esto es como los apodos, si te enojas, se te quedan” y es que normalmente los políticos piensan que no deben ser alegres y normalitos frente a la gente y su pomposidad o sus desplantes y gruñones comentarios son los que quedan en la imagen y en el sentir de los demás, por ello, ahora, ha salido una maravillosa caricatura donde explica una señora del pueblo a AMLO: “¿No cree que Fox y Calderón estarían muy seguros en un Reclusorio?” y si como dice AMLO: “El pueblo es sabio y hay que consultarle” pues no estaría de más hacer una consulta sobre esa propuesta.
Claro que, Francisco Garduño, actual encargado del sistema penitenciario y un magnífico funcionario y leal amigo del “Peje”, se las vería duras cumpliendo los caprichitos de Fox e introduciendo a las celdas los tequilas para Calderón o, a lo mejor, le serviría al ex presidente para que se tomara un tiempo de desintoxicación de las muchas pedas que dicen se coloca en el mes, claro que es de envidia mucho de lo que se dice, porque ¿quién al final del día no se toma, cuando menos, un gran mezcal oaxaqueño o un buen tequila de Jalisco? Y si se habla de que en once años el famoso Estado Mayor Presidencial, ya desaparecido, gastó más de ocho mil millones de pesos para cuidar, como nanas y pilmamas, a los funcionarios sus familias y sus cuates, pues a todos nos queda el sentimiento de que si en verdad las cosas son de cambio, pues lo dicho, dicho está, y si se dijo que se terminaban los guardias y protectores a los ex funcionarios pues se debe hacer o que nos pongan a cada uno, cuando menos, un cuico en la esquina a ver si sopla el silbato para llamar la atención en caso de peligro…
El asunto es que hay dos visiones: una, la de los viejos políticos del neoliberalismo que se sienten bien acompañados de sus ayudantes y vigilantes y protectores y, por alguna razón, ellos, saben, los necesitan, y la otra, la de AMLO, que está perfectamente seguro que el pueblo lo cuida y, sí sin duda alguna lo cuidamos, por decir algo, pero ante un atentado sería imposible, así que hay tiempos y movimientos, hace algunos años recuerdo que Luis Donaldo Colosio, hombre salido de las entrañas populares, venido de la constancia y del esfuerzo, no era FIFÍ como don Carlos al que llamaban o apodaban, los “Toficos”, en la UNAM, por aquello de la publicidad del caramelo que decía: “UMMM, Qué ricos…”, no, Luis Donaldo, era producto del esfuerzo y sabía codearse con el pueblo y por ello le molestaba y lo decía, que los guardianes, que al final no guardaron nada, del EMP, lo rodearan y no le dejaran andar entre la gente o que éstos al acompañarlo en las caravanas se pasaran los altos cuando él ya superaba la distancia y ahí, están las consecuencias. También recuerdo que hace algunos años, muchos, un buen día pasé a su casa por un importante político y nos dirigimos rumbo al Club de Golf Campestre Churubusco, por alguna razón, él, aceptó irse en el viejo VW y cuando circulábamos por Tlalpan vi que atrás de nosotros venía el “Chope” Albarrán en su vehículo y con sus ayudantes y le comenté, aquel se quedó rígido y no se movió, vi claramente que el “Chope” Albarrán volteó y se fijó en el viejo carrillo y al llegar al Club, lo primero que le dijo fue: “Qué curioso, Luis, en Tlalpan vi en un viejo carro a un señor que se parecía mucho a ti y, soltamos la carcajada”. También, en otra ocasión, cuando estaba en el Senado, con Javier García Paniagua, salimos y me pidió las llaves de mi carro, era un Renault cuatro, y se subió y comenzó a manejar y cuando llegamos al sitio a dónde íbamos, le pregunté la razón por la que él se empeñó en manejar y me dijo, con sus ocurrencias: “Pues si tú fueras guerrillero, ¿a quién le dispararías primero, en un vehículo?” y yo, le contesté: “pues al que viajara atrás porque sería el riquillo, el otro, es el chofer”, y él se rió socarronamente y pues con esto queremos decir que a lo que mejor le convendría a FOX y a Calderón que se compraran unos mototaxis o taxis destartalados y los manejaran y, seguramente, nadie los pelaría en las calles, porque no hay mejor seguridad que la humildad o la jodidez, se voltea a ver los carros lujosos y con guardaespaldas, a los demás, ni nos pelan …

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