¿Por qué nos debe importar Trump?

México completamente insertado en su esfera de influencia; innegable que beneficios o repercusiones de decisiones que toma ponen a pensar a nuestro gobierno en estrategias reactivas o pasivas

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Muchos en ocasiones nos preguntamos ¿por qué nos debe importar lo que haga, diga o piense un presidente extranjero? La respuesta es muy sencilla; es el presidente del país con el PIB más grande del mundo 19.39 trillones de dólares aproximadamente, el mercado más grande del mundo no sólo por lo que exporta, sino por lo que importa del resto del mundo y eso incluye a nuestro país.

En materia política su influencia no es la excepción, cuando en EUA surge una corriente dominante entre los Republicanos o los Demócratas habitualmente su influencia se percibe en otros países propios de su periferia de influencia, particularmente bajo el Ejecutivo, es decir la investidura del Presidente de los Estados Unidos.

Actualmente, los EUA se deben ver como el gran “influencer” en materia política, económica, social y tecnológica. El país que considere que está lejos de su alcance e influencia desconoce el mundo del siglo XXI.

El presidente Donald Trump, con 70 años de edad se ha convertido en la persona más grande y con mayor fortuna económica en asumir el cargo, otro dato relevante es que no cuenta con ninguna experiencia política o burocrática anterior, al ganar las elecciones en una campaña inédita e insólita marcada por decir lo menos en una incorrección política y claroscuros en el manejo de su campaña.

El presidente norteamericano, ha sido uno de los más controvertidos de los últimos tiempos, en definitiva ha roto el paradigma tradicional que se tenía del manejo de la política doméstica e internacional en su país, desde las controvertidas promesas electorales –y que ha ido cumpliendo-, las descalificaciones hacia sus contrincantes políticos, el anuncio del desastre económico que había dejado su antecesor Barack Obama, su poca paciencia hacia los medios de comunicación, su manera de manejar el gobierno a modo, el muro fronterizo con México, su particular o carencia de protocolo en actividades propias de la investidura presidencial, su manera de tratar a visitantes y representantes extranjeros, su retórica política xenófoba, racista, misógina y no podemos dejar de mencionar sus temas favoritos: Los migrantes y México.

La manera en que plantea y expresa sus controvertidas ideas ha roto otro paradigma, se le ha denominado el primer presidente “tuitero” en la historia de su país, en la mayoría de los casos, sus pensamientos y formas de actuar los expresa a través de esta red social, saltándose todo tipo de comunicación oficial y protocolos que anteriormente los gobiernos solían emitir una vez redactados, ratificados y firmados por el ejecutivo norteamericano de la mano de sus redactores oficiales y guiados con un propósito de simplemente comunicar acciones del gobierno en algún tema en particular.

Temas sensibles como el migratorio han generado gran preocupación en la comunidad internacional y nuestro país, dado que es una especie de “luz verde” para actuar en contra de los derechos humanos, separando familias enteras, eliminando un mejor futuro a los “dreamers” y declarando que todos son simplemente iguales –en particular- nuestros connacionales que en reiteradas veces ha mencionado que son violadores, asesinos, ladrones de empleo y demás descalificativos.

¿Y qué tiene que ver esto con nosotros los mexicanos que somos una nación libre y soberana? Nosotros estamos completamente insertados en su esfera de influencia y es innegable que los beneficios o repercusiones de decisiones que toma el poder ejecutivo norteamericano ponen a pensar en estrategias reactivas o pasivas a nuestro gobierno.

Por dar un par de ejemplos, cuando sus asesores le advirtieron de la tarea faraónica que era levantar físicamente un muro de concreto con una distancia de 3.145 km entre ambos países, utilizó la amenaza de colocar aranceles a nuestro país, si nuestro gobierno no buscaba una solución al problema migratorio derivado de las caravanas migrantes. El presidente López Obrador buscó una estrategia conjunta con el Canciller Marcelo Ebrard para evitar la imposición de dichos aranceles, generando un viaje relámpago a los EUA para hablar del tema y acordando que para evitar la imposición arancelaria debíamos frenar la migración desde nuestras fronteras.

La estrategia no se hizo esperar y se envió a miles de efectivos de la Guardia Nacional a la frontera sur para tener orden en el paso migratorio y reducir los flujos de los migrantes centroamericanos, otro acuerdo –no de facto- es el convertirnos en tercer país seguro, si bien México ha rechazado oficialmente esta postura, en la práctica tenemos a miles de hermanos centroamericanos esperando en puntos fronterizos en el norte y sur de nuestro país esperando respuesta de las autoridades norteamericanas para permitir su internación bajo el esquema de asilo-refugio o en situación de vulnerabilidad, respuesta que en la mayoría de los casos será negativa y México tendrá que enfrentarse a un nuevo paradigma: la internación permanente de miles de extranjeros de Centroamérica en distintos Estados de la República y en situación de vulnerabilidad para lo cual no existe a la fecha un esquema migratorio para retornar a sus países de origen o dar trabajo temporal y residencia en nuestro país.

Otro esquema que ha generado controversia en nuestro país es el del proyecto con Centroamérica “Sembrando vida”, ya que es un programa a mediano y largo plazo, que evitará en el futuro un incremento en el flujo de migrantes Centroamericanos pero que en este momento ya genera carga al presupuesto del gobierno federal y la estancia de miles de centroamericanos que ya se encuentran en nuestro país.

Otro factor relevante es en materia económica, se dice que cuando a EUA le da un estornudo a nosotros nos da pulmonía y no es para menos la preocupación, durante la administración actual el crecimiento económico en lo que va del año ha registrado una baja en comparación con otros años. Las calificadoras norteamericanas como Standard & Poor’s o Fitch Ratings han bajado la perspectiva en la nota soberana en materia económica a nuestro país.

El tema comercial no se queda sin reserva, derivado de la guerra comercial entre EUA y México, nuestro país se ha convertido en el mayor exportador de bienes y servicios a la nación norteamericana, tenemos una situación positiva que las empresas mexicanas deberán buscar nuevas oportunidades para fijar nuestra posición comercial como socio estratégico y generar la necesidad de los EUA de importar una mayor cantidad de productos mexicanos.

Un punto relevante es el manejo de los medios de comunicación, la retórica que maneja el presidente Trump, sin duda, en nuestro país generó el rompimiento del esquema tradicional de comunicación del gobierno federal con los ciudadanos, es decir, el presidente López Obrador al mantener su esquema de las “mañaneras” y el lenguaje coloquial que maneja como prensa fifí, “Comandante Borolas” o acusar a los ladrones con sus mamacitas; son la influencia norteamericana de mantener un acercamiento con la base electoral y los ciudadanos cansados del arcaico sistema de comunicación presidencial que se había mantenido por décadas.

Sin duda, el presidente Trump ha venido para crear un nuevo paradigma del manejo y comunicación del gobierno no sólo con los ciudadanos de su país, el efecto se siente en todos los rincones del mundo pero en México más ya que en estos momentos en que se encuentra en búsqueda de su relección por la presidencia 2020, para lo que el presidente es simple coyuntura política, para nosotros es un efecto real que puede afectar prácticamente cualquier punto en la agenda de nuestro país. El gobierno de la 4T, deberá mantener una visión clara y analítica sobre los temas que se mantienen en la agenda y los que pueden ser moneda de cambio para el presidente Trump, como la seguridad fronteriza, el control del ingreso de armas a nuestro país o el endurecimiento de requisitos para el trámite de visas a ciudadanos mexicanos pueden ser de las muchas estrategias que tiene el presidente estadounidense para ejercer su voluntad y presionar a nuestro gobierno para actuar no en favor de los intereses nacionales sino del país vecino del norte.

 

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