¿Por qué hasta ahorita?

4T debe estar a la altura del problema migratorio, atenderlo de manera definitiva y ser referente para otros puntos del orbe, como Europa

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El fenómeno migratorio en nuestro país no es un tema nuevo, se ha producido por distintas circunstancias a lo largo de nuestra historia aunque las razones se han mantenido por cuestiones económicas, políticas y sociales.

La migración de nuestro país principalmente motivada por una mejor calidad de vida se ha prácticamente dirigido hacia los EUA. Históricamente comienza durante los años de 1836 y 1853, parte de esta migración fue la secesión de Texas del territorio nacional (1836), el Tratado Guadalupe-Hidalgo (1848), así como la necesidad de mano de obra de las empresas norteamericanas para la construcción de ferrocarriles y otros avances de la época.

Durante el siglo XX, la migración fue fomentada por los EUA, entre 1900 y 1910, más de un millón de mexicanos ingresaron a Estados Unidos en busca de trabajo, acorde con las necesidades del momento, tal es el caso del Programa Bracero (1942-1964), la integración silenciosa (1980-1990), el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1994).

A partir del siglo XXI y de manera tendenciosa, la migración de mexicanos hacia los EUA se ha reducido y la frontera sur comenzó a figurar en los temas de interés de las administraciones pasadas –tanto para el gobierno como para la sociedad-, los crecientes flujos de migrantes centroamericanos ya se veían vislumbrar desde las administraciones panistas, reuniones de alto nivel se llevaron a cabo donde se buscaba regularizar a los migrantes mexicanos asentados en los EUA, el establecimiento de trabajos temporales, fortalecimiento de la seguridad fronteriza y el aumento visas para los ciudadanos mexicanos.

Durante la administración de Vicente Fox, se buscó actualizar la política migratoria y se reconoció el papel de nuestro país como emisor, receptor, tránsito y retorno de migrantes y se acuñó el término de “responsabilidad compartida”.

En años recientes, nuestra frontera sur se ha convertido en un tema relevante para el gobierno debido a que incluye la prioridad de la seguridad nacional, en últimas instancias se ha notado el interés no sólo mexicano sino también estadounidense por fortalecer nuestra porosa frontera con Guatemala y Belice.

La frontera sur, históricamente ha sido un importante flujo de familias centroamericanas primordialmente por los cultivos de caña de azúcar, café y algodón, siendo una migración de carácter temporal.

Durante la década de los ochenta, se llevó a cabo un cambio brusco en los flujos migratorios principalmente derivado de las guerras civiles en El Salvador, Nicaragua y Guatemala. La presencia del gobierno se hizo presente a partir de la década de los noventa pero al contar con una frontera de mil 200 kilómetros con Guatemala y Belice continuaron sin vigilancia y tampoco sin inversión en infraestructura.
Durante los últimos años, el tránsito de migrantes centroamericanos por nuestro país se debió en gran parte por la ayuda de los llamados “polleros”, la “Bestia” el tren que une las fronteras sur y norte en un camino peligroso y posteriormente por los grupos delictivos que diversificaron sus actividades económicas en la región generando el tráfico de personas.

Durante la presente administración, el fenómeno migratorio se ha vuelto de gran relevancia en la agenda de nuestro país, motivado por el incremento de internaciones de centroamericanos con las llamadas “caravanas masivas” y como parte de la seguridad nacional.

En meses recientes, las políticas migratorias se han fortalecido en gran parte por las presiones de los EUA. Las deportaciones y retornos de migrantes han caído en manos de las autoridades mexicanas derivado de los acuerdos del pasado 7 de junio que se tuvieron entre autoridades mexicanas y estadounidenses, parte de esto es el fortalecimiento de las autoridades a través del envío de 6 mil efectivos de la Guardia Nacional (no olvidemos que siguen siendo militares y policía federal con un uniforme distinto) para “contener” el flujo masivo de centroamericanos. De acuerdo a información oficial por parte de la Unidad de Política Migratoria de la Segob, la tendencia en los siguientes meses de detención y deportación de migrantes se verá a la alza con lo cual en la época de austeridad que vive el gobierno no serán suficiente los recursos con los que se cuenta actualmente.

En cifras el número de registros ante el INM de centroamericanos predomina con un 47.9% de hondureños, 26.1% de guatemaltecos, 9.2% de salvadoreños, 4.5% de cubanos y 1.9% de haitianos, de los cuales el mayor número de deportados son hondureños con un 54.5%.
De acuerdo con información del Wilson Center el Protocolo de Protección de Migrantes (Migrant Protection Protocols, por sus siglas en inglés), es una acción del gobierno estadounidense donde los migrantes buscando admisión a los EUA desde México, se regresan a nuestro país para esperar durante el proceso de inmigración al país norteamericano, se le conoce como “Permanecer en México” (Remain in Mexico), obliga el asilo del lado de nuestra frontera. Al momento está política ha retornado más de 11,000 migrantes a tres ciudades fronterizas de nuestro país y bajo los últimos acuerdos derivados de la reunión del Canciller Marcelo Ebrard con el Secretario de Estado Mike Pompeo, se buscará su expansión, incluso permanece bajo la mesa la aceptación de México como “tercer país seguro”.

En la última información que se tiene sobre la percepción de los mexicanos sobre el tema, se nota que una clara mayoría de la población mexicana desea el freno del masivo flujo migratorio y una poca postura empática de la nación ante una creciente crisis humanitaria.
La pregunta permanece: ¿Por qué hasta ahorita?, si bajo un contexto histórico, tendencioso, social, económico y medioambiental los flujos migratorios hacia los EUA no han disminuido en décadas y los desplazamientos de personas cada vez más numerosos y poco organizados son más resistentes a las detenciones bajo el cobijo de los derechos humanos a México le queda el enorme papel de buscar una solución a corto, mediano y largo plazo.

La oportunidad histórica de nuestro país para posicionarse como punta de lanza en materia migratoria se encuentra ahí, la cooperación multilateral, el apoyo de organismos internacionales y regionales y el financiamiento serán clave. La 4T debe estar a la altura del problema y atender de manera definitiva el tema y sea referente para otros puntos del orbe como Europa.

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