Pemex, AMLO y el crecimiento

Panorama sigue siendo incierto

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Petróleos Mexicanos a concentrarse

El gran reto del presidente Andrés Manuel López Obrador es admitir que la economía creció apenas 2% en 2018, la tasa más baja desde 2013, y, sin demora, convencer a los mercados, y a los inversionistas, de que, bajo su guía, esto puede mejorar, pero no puede dejar pasar mucho tiempo sin anunciar nuevas políticas y medidas si desea ver mejores resultados a corto y mediano plazos.

Se apuntan motivos para algo de optimismo. En el Informe sobre la Situación y Perspectiva de la Economía Mundial de las Naciones Unidas para 2019, la ONU mantiene una expectativa de crecimiento de 2.1% para el PIB de México, apoyada en la lucha contra el robo de gasolinas de López Obrador, que se defiende.

“Yo tengo otras cifras”, afirma. En respuesta a las previsiones del FMI, López Obrador afirmó que con base en sus propias cifras e indicadores, como el tipo de cambio, que ha recuperado fortaleza frente al dólar, México sorprenderá con un crecimiento superior a 2 por ciento. “Veo muy bien el impacto de estas acciones (en materia económica); se han visto bien en el mercado internacional, con inversionistas extranjeros; cada quien tiene su manera de medirlo”, dijo.

En el Presupuesto de Egresos presentado por el equipo económico de López Obrador el 15 de diciembre de 2018, las expectativas fueron más conservadoras. En el documento se proyecta un crecimiento del PIB de entre 1.5% y 2.5% para este año.

En México, algunos bancos apoyaron el pronóstico optimista de AMLO tras la firma del T-MEC por los poderes ejecutivos de México, Estados Unidos y Canadá; en octubre pasado, la compañía de servicios financieros BBVA Bancomer proyectó un crecimiento de 2%, de acuerdo con declaraciones de su director general, Eduardo Osuna. El 16 de diciembre, un día después de la presentación del Presupuesto de Egresos, Gabriel Casillas, director general de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte, calificó como creíble la proyección de 2% que prometió el Ejecutivo mexicano. Tras más de seis meses, las instituciones financieras han vuelto a revisar sus previsiones y han hecho nuevos ajustes hacia abajo; 2019 comenzó con bastante turbulencia.

Ya estamos en septiembre y el panorama sigue siendo incierto. El crecimiento no llega, pero no olvidemos que López Obrador trae un as bajo la manga, en el lenguaje de los tahúres adeptos al póker. Es un as petrolero y está en Tabasco, su tierra natal y su base política de origen. Hace cerca de dos años, Petróleos Mexicanos (Pemex) hizo un anuncio muy importante para la economía de México; según Carlos Treviño, entonces director de la empresa subsidiaria Pemex Exploración y Producción Primaria, se descubrieron al menos siete pozos petroleros en aguas del Golfo de México.

En los campos Manik 101-A y Mulahc-1, muy cerca de las costas de Tabasco, se encuentran los yacimientos, cuya reserva es de aproximadamente 180 millones de barriles de petróleo crudo equivalente. Por un lado, Manik podría aumentar las producciones petroleras en un estimado de 10 mil y 15 mil barriles por día, mientras que Mulach podría aportar entre 20 mil y 30 mil. Al respecto, el entonces secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, declaró que el descubrimiento era uno de los 10 hallazgos en aguas someras más importantes del mundo en los últimos 15 años.

Con esto, la industria de hidrocarburos podría recuperarse de los actuales niveles de producción, de solamente 1.82 millones de barriles por día (MBD), para intentar alcanzar, de nuevo, los 3.4 millones que se producían en 2004. Se trata de siete yacimientos en dos áreas: Manik (2 yacimientos) y Mulach (5), ubicados frente a las costas de Tabasco, que aportarían una reserva por 180 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, sin embargo, resultarán insuficientes para las necesidades de producción del país, coincidieron expertos consultados por El Financiero

Pemex deberá concentrarse en el que es el décimo hallazgo más importante en los últimos 15 años.

Como puede verse, los nuevos campos petroleros son viables, aunque no sin dificultades para financiarlos sanamente y concluirlos en los tiempos previstos. Estos proyectos y sus sinergias son el as bajo la manga con el que, con sagacidad y valentía, el presidente Andrés Manuel López Obrador confía en sorprender a sus persistentes y poderosos detractores, y alcanzar el crecimiento que México necesita sin demora. Yo, desde esta tribuna, sinceramente le deseo que la suerte lo acompañe. Por el bien de México.

 

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