Pasta de Conchos, nueva esperanza

Impartición de justicia parece estarse moviendo

Compartir:

La impartición de justicia parece estarse moviendo. Los casos: Rosario Robles, la “casa blanca”, Ayotzinapa y Pasta de Conchos parecen ser los que iniciarán una nueva época de nuestro sistema judicial. La expectativa nacional es optimista, nadie quiere pensar que se repita lo que en ocasiones anteriores cuando se iniciaban los sexenios utilizando uno o dos casos relevantes como una especie de catarsis de la ira popular y se llevaban a juicio, o al menos se publicitaban, sin que, al final de cuentas, la justicia resarciera el daño a la nación. Son recordados los relativos a Carlos Salinas que metió a la cárcel a Joaquín Galicia “La Quina”; Zedillo que encerró a Raúl Salinas de Gortari; Fox dejó escapar al “Chapo” Guzmán de Puente Grande; Calderón se fue en blanco pero sacó el Ejército a las calles; Peña Nieto mandó a la cárcel a Elba Esther Gordillo a Santa Martha Acatitla (aunque el mayor tiempo lo pasó en el hospital y en su domicilio). De estas y otras noticias se ocupó la prensa. Tuvieron interés público inmediato y, después los judicializados se perdieron en la memoria y algunos gozan ya de libertad.

Para abrir éste sexenio, entre los casos más dramáticos que no han podido borrarse de la memoria pública están Pasta de Conchos y Ayotzinapa. El primero, donde pierden la vida 63 trabajadores de una mina ubicada en la región carbonífera de Coahuila. La lucha y demanda de justicia se mantuvo por la persistencia de la asociación “Familia Pasta de Conchos” que, desde el 19 de febrero de 2006, busca a sus seres queridos y sin cejar, continúa celebrando mensualmente una misa en la puerta de la empresa Grupo Minero México de Germán Larrea en la Colonia Polanco, que inició Raúl Vera Obispo de Saltillo y que continuaron otros sacerdotes jesuitas y dominicos, de la mano de grupos que se solidarizaron. A la fecha no desisten en continuar con las familias que pueden llegar a la Ciudad de México, para exigir que se haga justicia pese a las influencias de la empresa y el sindicato que  aunque existe, no fue capaz de lograr el rescate de los cuerpos de los mineros.

Ya en estos momentos se ha avanzado por parte de la Secretaría del Trabajo, para recopilar la información e iniciar el planteamiento de la estrategia para llegar al túnel de gran profundidad y sacar los restos humanos, a la vez que tener elementos de diagnóstico para conocer las causas del suceso. La estancia de 65 mineros en actividad subterránea y la explosión u origen del desprendimiento no se han podido determinar pero, lo cierto es que, en las primeras visitas que se hicieron donde tuve la oportunidad de participar, era claro que no había la protección del ademe del túnel, ni la cuerda de salvación para salir del mismo en una emergencia, por lo que se deduce que, habiéndose dado algún derrumbe sin protección de maderos o vigas de acero que lo detuvieran, las consecuencias serían como ocurrió, que los trabajadores quedaran sepultados.

Así entonces, contando con la documentación en la que se consigna que en las juntas de seguridad industrial en la que participaba el sindicato, la empresa y la Secretará del Trabajo, se había advertido la falta de protección del ademe en la mayor parte del túnel y la ausencia de equipo de protección y sobrevivencia que son reglamentarios en éste tipo de trabajo. No obstante ello, los mineros que habían sido contratados mediante outsourcing (General de Hulla S. A.) y que, sin embargo cotizaban en el sindicato, estaban expuestos a riesgos más que posibles, dadas las condiciones en las que laboraban todos los días y todas las jornadas. La inminencia de un accidente era clara y por tal motivo se podría considerar un crimen por omisión de la que no puede ser excluida la responsabilidad de la empresa y el sindicato.

En estos días ya se reunieron en torno a la Mina ingenieros especialistas y expertos en rescate en yacimientos de carbón de China, Alemania, Australia y Estados Unidos, así como del Sistema Geológico Mexicano que visitaron la región carbonífera para diseñar el operativo necesario a fin de rescatar a los mártires de Pasta de Conchos. La coordinación del trabajo de 23 expertos, tanto mexicanos como extranjeros, estará en manos de la Secretaría del Trabajo que, a su vez, se integrará con el Colectivo Familia Pasta de Conchos y su vocera Cristina Auerbach. Ambas contarán con la asesoría de mineros veteranos y familiares de las víctimas que viven y han sufrido el drama en su propia existencia.

No puede sino reconocerse la fuerza de voluntad y la gran capacidad que la pulsación del dolor ha dado al colectivo, para lograr que por fin  se aclare un hecho de tal trascendencia y de tan tremendas consecuencias, acabando con la impunidad que a su vez genera repeticiones semejantes en otros sitios y con otras víctimas, pero así como Pasta de Conchos movió a la opinión pública nacional para lograr el inicio de un rompimiento del olvido de la justicia, éste ejemplo pudo haber sido el motor que también movió a los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa que mantienen viva la flama de la esperanza y del recuerdo de sus hijos para evitar que la injusticia siga prevaleciendo. En el origen de ello está la obra “Eureka” de doña Rosario Ibarra que sigue diciendo: “vivos los llevaron, vivos los queremos”.

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...