PAN: El relevo generacional funciona

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En agosto del 2015, la pregunta que permeaba en torno al arribo de Ricardo Anaya Cortés a la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) era, si ejercería una gestión independiente o si se quedaría en calidad de “títere” de Gustavo Madero Muñoz y de Rafael Moreno Valle, tutor y padrino político, ante la disyuntiva de construir una nueva etapa de gestión en el  partido político más longevo del país.

El  oriundo de Querétaro, que en el año del 2003  sus inicios en la política, fue derrotado en forma contundente por la maquinaria priísta cuando compitió  a sus 24 años como candidato local por el Distrito 14 de su estado natal, representando a los municipios serranos de Pinal de Amoles y Arroyo Seco. Incursionaba en la  ilusoria, empoderadora y a veces benefactora económica, en que se ha convertido la operación política en México, con una fracaso que se tradujo en una enorme experiencia, y una puerta para acceder a la  edificación oficial, al ser rescatado por el gobernador electo Francisco Garrido Patrón, quien lo ubicó como su secretario particular  y lo impulsó para ser diputado local y dirigente estatal, como una promesa cuya aportación rejuvenecería a un partido anquilosado con el tiempo, que se negaba a dar el salto de superar su ubicación de oposición en el esquema político que dominaba la vida pública del país.

El representante político de Acción Nacional más joven en todos los puestos que ha ostentado, recibía de Madero Muñoz un partido que  perdió la Presidencia de la República en 2012, y las elecciones intermedias de 2015: en un franco declive difícil de revertir.

Una agrupación política dividida y confrontada que los minaba en cada elección, marcados por la derrota sistemática que les impedía traspasar su récord histórico de representación popular, a la que sumaban desprestigios por los escándalos de corrupción llamados “moches”, organizados en San Lázaro sede de la Cámara de Diputados por legisladores afines al grupo maderista.

Un estigma de identificación donde lo alineaban como elemento de vanguardia de la camarilla maderista, que apoyaba cualquier movimiento y proyecto de su líder, al grado de convertirse en dirigente interino por cuatro meses, ante el descontento de un gran sector de los afiliados, principalmente por el grupo antagónico identificado como “calderonistas”.

Ningún cuestionamiento significó para evitar que se convirtiera en incondicional  de  Madero, en la maniobra política orquestada entre septiembre del 2014 y enero del 2015 para obtener una candidatura plurinominal al Congreso y regresar a presidir el PAN.

Anaya Cortés conoce que en política para avanzar hay que saber tomar la medida al “jefe”, y en su corto recorrido de suma de experiencias, se pudo granjear la confianza y reconocimiento para que lo consideraran como un elemento de talento, proyección y sobre todo gobernable.

Gracias a Gustavo Madero, sus méritos de subordinación y su innegable capacidad, llegó a ser coordinador de los diputados del PAN en 2013, y presidente del Congreso durante la LXII Legislatura donde le aprendió enormidades a su contraparte priísta Manlio Fabio Beltrones, a quien siempre le manifestó su reconocimiento y admiración.

Con una apertura de aprendizaje sin límite, con la frescura y energía que detona su edad que lo diferenciaba de los políticos de larga trayectoria o de cepa partidista, los cuales  sumaban más desprestigios que aceptaciones públicas, prosiguió su camino no exento de obstáculos.

Con mesurada actuación sostenida en un equilibrio que le permitía entenderse con la oposición, sin llegar a la prepotencia o avasallamiento. Poco a poco lo fueron proyectando como una figura política nacional a sus 34 años, logrando una de sus metas inmediatas: ganar la dirigencia del blanquiazul en agosto del 2015.

SE SACUDE EL PADRINAZGO

En el entendido de que  la política no se regula por el valor indiscutible que formaliza a la amistad, la cual  compromete, obliga y exige lealtad. Anaya Cortés desde los primeros días al frente de la dirigencia nacional de su partido, demostró la fisonomía que caracterizaría al joven dirigente y su mandato en busca de transformar al PAN.

Una actitud comprometida con los objetivos más que con las personas, rompiendo los moldes de formación que dieron origen a su gremio político, y que desde 1939 uno de sus principales forjadores Manuel Gómez Morín  la plasmara como una filosofía y un actuar que  pugnaban porque perdurara en el tiempo, cifrado en los siguientes conceptos: “Nuestro propósito no es el de ganar una elección, sino el del luchar por una verdadera transformación de México. Hay que dar la batalla sin otro interés, sin resentimientos y sin malicia, sin apetito y sin odio, sin otro compromiso que deliberar en la verdad, resolver en conciencia y acatar con lealtad la decisión a que lleguemos por los caminos que libremente hemos aceptado. No olvidemos que nuestro deber es permanente, no una lucha de un día, sino brega de eternidad”.

Una agrupación que al seguir “ideas más que hombres”, se diferenciaba de los demás partidos ya que se constituía y  conformaba por doctrinas no por ideólogos.

Un gremio cuyo objetivo era crear ciudadanía antes que militancia, como sentenciara uno de sus grandes exponentes Carlos Castillo Peraza que, siempre manifestaba con orgullo panista: “La ciudadanía, no es tener credencial de elector, sino virtud que se ejerce, es cumplir con su parte en la comunidad”.

Una asociación cuya locución política-filosófica de  Felipe Calderón Hinojosa en su época de presidente  del partido sentenciara, vaticinando: “Hay que ganar el gobierno, sin perder el partido”.

Dejando atrás historia, doctrina,  filosofía y principios, con la firme posición de legitimarse y sacudirse la tutela que le querían imponer y aplicar, rompe con Gustavo Madero  y sus allegados más  impresentables como Jorge Luis Preciado Rodríguez, Jorge Villalobos Seáñez y Luis Alberto Villarreal García, confluyendo paralelamente en la construcción de sus alianzas internas,  impulsando a Roberto Gil Zuarth para presidir el Senado de la República, y a Marko Cortés Mendoza para coordinador a los diputados panistas en el Congreso de la Unión, destruyendo la aspiración por esta posición en su estrategia para llegar al 2018 de Gustavo Madero, en una gesta identificada políticamente como un “parricidio” para su principal promotor.

Al exterior de su partido, en forma abrupta e inesperada, se distanció del priísmo, y lógicamente del peñismo, retomando el fenómeno de la “corrupción” como  su discurso de combate e identificación política.

RESULTADOS INESPERADOS

Una verdad que reconoce el mismo Anaya Cortés es que, los resultados obtenidos no fueron los que se planificaron para la contienda electoral del pasado 5 de junio.

En  su relato de los hechos señaló: “estábamos esperanzados pero nos sorprendió la magnitud del triunfo. No habíamos fijado la meta de ganar más de tres estados, algo que nunca había logrado el PAN y fuimos mucho más allá, los datos avalan que fue un triunfo histórico”.

Una victoria legítima que fue sustentada y conformada sustancialmente por componentes externos que fueron difíciles de predecir su detonación, pero que ya se identificaban como factores de descomposición en una sociedad que ya no tolera malos gobernantes y sus valores intrínsecos de corrupción que arrastran en todo su acontecer, de los que no pueden y no quiere sustraerse, magnificándolos en forma escandalosa en muchos casos.

Esa corrupción que lastimó, molestó, perjudicó e indignó, que ha seguido latente y en grado progresivo, sin que se avizoren posiciones de su combate y acotación, generando una impunidad que la ciudadanía ya no estuvo dispuesta a soportar, trasladando su hartazgo hacia el partido en el poder, desaprobando la figura y gestión presidencial, y un fuerte rechazo a los gobiernos locales, convirtiéndose en una crisis de credibilidad que generó un voto de castigo.

A toda esta descomposición se sumó el descaro del enriquecimiento ilegítimo de unos cuantos en el poder,  observado por una sociedad participativa que desenmascaró el actuar  burdo y hasta ofensivo de estas actitudes que no tuvieron límites, produciendo  desfalcos a la finanzas públicas que acabaron por repercutir en el bienestar de la ciudadanía, y la reprobación de los electores acompañado de su clamor de aplicación de justicia.

Otro factor inconmensurable que determinó éste actuar fue sin duda, la violencia incontenible que se sigue padeciendo, y en algunos sectores recrudeciéndose, sin que se aprecie la mínima contención, sumando muertes día con día en total impunidad por casi todo el territorio nacional.

El narcotráfico fue otro benefactor para generar la propuesta de alternancia en los votantes, ya que aprecia que poco o casi nada se ha logrado por contenerlo, menos erradicarlo, percatándose que sigue corrompiendo a las autoridades e inundando todos los sectores económicos del país,  siendo lo más lamentable de esta actividad ilícita que está enviciando a la juventud y niñez mexicana, porque lamentablemente nuestro país ya no es solamente el paso de la droga, sino ya somos consumidores.

Las finanzas públicas fueron otro detonador para orientar el cambio,  la falta de crecimiento económico que se refleja día a día en los bolsillos de los mexicanos, lo sienten estacionario desde hace varios años. Apreciaciones que generaron desconfianza e incredulidad sobre si se maneja bien nuestra economía, porque no se siente.

Ante todo este entorno externo, no se puede restar méritos a la gestión de Ricardo Anaya, porque las estrategias se evalúan por los resultados y los resultados obtenidos el 5 de junio anterior son más que enunciativos. Son contundentes, ya que gobernarán el 60 por ciento de la población, en 11 Estados de la República, conformando una plataforma que nunca había tenido Acción Nacional de cara a una contienda presidencial.

RELEVO GENERACIONAL

Señalaba Carlos Castillo Peraza: “Somos una fuerza, porque hemos creído en la democracia y la hemos practicado. Somos una fuerza  porque somos partido político, no academia, no horda, ni grupo de presión, ni fábrica de insolencias”.

Legados partidistas que ha evolucionado el llamado “joven maravilla”, como le apodan sus correligionarios, convirtiéndolas en acciones pragmáticas y hasta oportunista, donde el fin justifica los medios

Sus logros lo empoderan y lo perfilan para convertirse en un líder que sus últimos exponentes no lograron construir, y por ese pasaje transitaron figuras como: Germán Martínez Cázares, César Nava Vázquez, Cecilia Romero Castillo y Gustavo Madero Muñoz, nombrados en la época de la alternancia panista en la Presidencia de la República (2000-2012), quienes sólo sumaron magros triunfos, y una adición sistemática de derrotas y descalabros, que situaron al partido en la tercera posición dentro del espectro político mexicano.

Quizá  mención aparte debiera recibir Manuel Espino Barrientos, que junto a él, se les  puede acreditar el mérito de haber derrotado a la maquinaria priísta.

El primero, indirectamente junto Vicente Fox Quesada en el año 2000, y Anaya arrebatándoles reductos de gobierno que nunca habían transitado por la alternancia, propiciándoles la peor derrota en su larga estadía en el poder.

Bajo su mandato nunca pensó que derrotaría al experimentado Beltrones, y que proyectaría a su partido a un momento que ya lo identifican como “histórico”, cuando sus opositores esperaban su tropiezo para arrebatarle la presidencia del partido.

Su alianza Anti-PRI  con el ex líder perredista Agustín Basave Benítez, tan defenestrada en uno y otro partido por parte de sus correligionarios. Denostada por analistas políticos por ser dos corrientes políticas de polos opuestos (izquierda-derecha), cuestionando esa unión por estar orientada más a la ganancia del voto en disputa, el combate en grupo contra el poderío priísta, que construir una directriz ideológica que hiciera converger los intereses de ambas corrientes.

Consecuencia: la alianza rindió  frutos más para los panistas que para los perredistas, que acallaron las voces que las criticaron y cuestionaron.

En esta amalgama de intereses políticos, pudo sortear y redondear una participación electoral que le permitió recorrer el país y ganar notoriedad. Ya que identificar, constatar y palpar la realidad del territorio mexicano, es invaluable para conformar con acierto políticas públicas a nivel nacional.

Recorridos  que apuntaló con su campaña mediática que generó el descontento e inconformidad de muchos, donde se hizo presente su imagen y voz en un millón 771, 884 spots en radio y televisión, superando  con un porcentaje elevado a Andrés Manuel López Obrador que ha aprovechado este resquicio electoral para promocionarse sin medida.

Con el enorme reto a cuestas de posicionar a su partido, sorteando tierras movedizas internas, con la inexperiencia de capitanear una elección  de  trascendencia y  una agrupación en decadencia con futuro incierto.

Con alianzas atípicas, una campaña proselitista contra la corrupción que le acreditaba al PRI, capitalizado el descrédito presidencial y de gran parte de su gobierno.

Teniendo la fortuna de sumar a una sociedad que salió a castigar por una crisis de credibilidad. Se conjuntaron factores irreductibles que le permitieron a Ricardo Anaya convertirse en el máximo ganador, contener a sus opositores de partido que se aprestaban a derrumbarlo, y obtener una segunda oportunidad que les ofrece el electorado de convertirse en la alternativa democrática del país como él la identifica.

EL 2018

Difícil no creer que tiene en la mira la candidatura presidencial por su partido para el 2018. Los hechos y méritos lo acreditan.

Como decía Jesús Reyes Heroles: “tuvo la visión de conocer lo que era importante, la habilidad para impulsarlo y el carácter para defenderlo” y hoy, vive su momento político, aunque en su horizonte se cruzarán sin duda Margarita Zavala Gómez del Campo y Rafael Moreno Valle, como fuertes opositores para obtener la candidatura de su partido.

Anaya forma parte de una nueva generación que facilita, aunque no asegura. Lo miran como parte de la nueva incubación  de políticos de las que se tienen muchas esperanzas que hagan un buen trabajo.

Algunos politólogos lo señalan como el sujeto a seguir, para una contienda donde se dirimirá la presidencia del 2018 entre dos candidatos, y uno de ellos es López Obrador.

Tiene un perfil fresco,  discurso conciliador, con habilidades políticas perfectibles que le han permitido reconfigurar su figura política.

Depende de las alianzas para seguir participando con posibilidades de triunfo, porque el priísmo ha demostrado que se reconstruye después de la adversidad, y se apresta a dar la batalla, conservando una maquinaria electoral experimentada, que si la capitanea una figura ajena al estigma que rechaza la sociedad, será un contendiente a vencer.

Se equivoca en enfrentar al PRI tan abrupta y abiertamente, cuando en un futuro próximo podrá requerir de su alianza, encontrando más similitudes de actuación política con ellos, que con una izquierda fragmentada y sin rumbo, que tarde o temprano acabarán alineándose en torno de López Obrador.

Tiene presente que la sociedad ha cambiado en la manera de evaluar a sus políticos. Que hoy en día, se enfrentan a un electorado que ya no tolera las ineficiencias y corrupción.

Que la captación del voto es volátil, voluble y de fácil decisión para cambiar su preferencia de  una elección a otra.

Por lo que  la gobernanza en turno, significa más que ostentar el puesto obtenido en las urnas. Nombramientos que tendrán que justificar y dignificar con eficiencia, capacidad, transparencia y compromiso social, algo que nuestros políticos no estaban acostumbrados.

Su cambio generacional está presente en el PAN para el recorrido hacia 2018, donde todavía tendrá que sortear muchos obstáculos donde en primera instancia tendrá que lograr conciliar la unidad en su partido. Cumplir en el tiempo los compromisos de recomposición anunciados en la nueva era de gobernar panista. Fincar las alianzas significativas que le den fuerza electoral, pero sobre todo, buscar reconciliar a la ciudadanía con la política, en un divorcio que hoy está presente, y los principales  causantes son:  corrupción, inseguridad e impunidad.

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