> A Videgaray se le atravesó Trump; a Nuño (salvo que reviva), la CNTE; Meade, a menos que se tratara del PRIAN, como dice AMLO; Beltrones se mantiene en paz

 

Veo el video que el viernes por la mañana tuiteó el secretario de Gobernación y quiero pensar que Diógenes al fin encontró al hombre.

Es lugar común que Andrés Manuel López Obrador no será, ya es, el candidato presidencial de Morena (no para otra cosa construyó su partido); que contra todos los decires, Miguel Mancera lo será del PRD; que por el PAN irá quien sobreviva a la guerra fratricida que libran Margarita Calderón, Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle; que independientes serán Jaime “El Bronco” Rodríguez si los capitales regiomontanos deciden arriesgar su dinero, o Jorge Castañeda si el pueblo mexicano acude en masa a su hogar a suplicarle el sacrificio de gobernarnos, y ¿quién por el PRI-Verde?

Como nunca, la confusión se ha apoderado del priísmo; inclusive, los más experimentados se declaran incapaces de desentrañar el misterio. No exagero si digo que no se atreve a apostar ni siquiera Emilio Gamboa, protagonista en sucesiones desde que Miguel de la Madrid dejó en el camino a don Javier García Paniagua; fue, además, coordinador de la campaña de Francisco Labastida, el héroe invicto que  entregó Los Pinos al PAN.

En el pasado se equivocaba quien quería equivocarse, desde luego, los aspirantes sin posibilidades y sus entusiastas seguidores; el más reciente caso fue el de Manuel Camacho. Ni él ni Marcelo Ebrard captaron las señales que Carlos Salinas envió desde su campaña. Recuerdo a Gamboa recomendarme en las oficinas del aún Presidente electo no perder de vista a Luis Donaldo. “A Carlos se le cae la baba cuando habla de él y de su concepto de lealtad”, me decía.

La situación se dificultó un poco en la era panista. A causa de la orfandad, pues no había un Presidente al que los priístas debieran obedecer, Roberto Madrazo hizo lo que Moreno Valle denuncia hoy que hace Anaya en el PAN: Se agandalló la candidatura desde el liderazgo nacional del PRI.

Asesorado por el genial César Augusto Santiago, Roberto utilizó a Mariano Palacio Alcocer para brincarse los estatutos y hacerlo repetir como  presidente del PRI; así, Arturo Montiel no tuvo oportunidad. Aliado al foxismo, el madracismo lo aniquiló en una de las campañas mediáticas más despiadadas de las últimas décadas, más aún que las enderezadas contra el Presidente Peña Nieto, que ya es mucho decir.

No fue difícil anticipar la candidatura de Enrique Peña Nieto; no hubo duda de su candidatura apenas recuperó los cinturones azul y amarillo que conformaban los municipios más importantes del Estado de México y se hizo del control de la Cámara de Diputados vía la poderosa bancada mexiquense comandada por Francisco Rojas.

Más aún, ejercía influjo y control sobre la mayoría de los medios de comunicación, en especial los electrónicos, que, como se sabe, se mueven veleidosos con el viento. Así como estuvieron con él en la reconquista de Los Pinos, hoy, que su popularidad está en los mínimos y no hay claridad sobre el futuro del PRI, fieles a su naturaleza, atisban el futuro ensañándose con el presente para evitar reclamos de los nuevos triunfadores en caso de que el priísmo entregue el poder y vuelva a ser la tercera fuerza política.

Ya no le ven futuro y así lo tratan.

PEÑA, RETOS; LA NOMECLATURA, DIEZMADA

El Presidente Peña Nieto está obligado a mucho como jefe del Estado mexicano y del gobierno (rescatar al peso frente al dólar, impulsar el crecimiento de la economía, fortalecer la infraestructura, disminuir los índices de pobreza, incrementar la creación de empleos, etcétera), pero como líder del priísmo está obligado, cuando se marche, a entregar el poder a otro militante de su partido; si ocurre lo contrario, como sucedió a Ernesto Zedillo y a Felipe Calderón, la mancha será histórica.

Zedillo supo cubrirse ostentándose como demócrata, pero Felipe no puede explicar aún cómo fue que no pudo hacer por Josefina Vázquez Mota lo que Vicente Fox hizo por él. Poner sólo un “granito de arena”, lo que haya sido éste, pero suficiente para ganar a López Obrador por centésimas de punto.

La nomenclatura del PRI parece diezmada; si Rubén Figueroa estuviese con nosotros hablaría de caballada flaca, pero hay quienes, en especial  los priístas desalentados y encorajinados, aseguran que ni caballada hay.

A la vista, en el gabinete presidencial son muy pocos los que podrían dar la batalla.

Desde luego, Miguel Osorio Chong, cuya supersecretaría apenas le concede unas horas para dormir un poco; como si no bastara, el trabajo se le acumula desde que Luis Miranda pasó a Desarrollo Social y dejó la Subsecretaría; aunque, si las versiones son ciertas, el sucesor de José Antonio Meade, además de administrar las programas asistenciales, se da tiempo para ejercer sus antiguas facultades y obligaciones. Él habría negociado con la CNTE de Chiapas el regreso a clases.

Fuera de Osorio Chong, el Presidente Peña Nieto no parece contar con más cartas.

Luis Videgaray desapareció arrastrado por el tsunami Donald Trump, pero incluso si permaneciera en Hacienda, difícilmente saldría avante en la lucha por la Presidencia debido al trabajo que realizó recaudando y ajustando, y reajustando, el presupuesto, y por su personal estilo de ofrecerse antipático y sobrado.

Aurelio Nuño arrancó en la Secretaría de Educación Pública con una vigorosa campaña de promoción mediática que lo colocó, en automático, como el rostro fresco que necesitaban el gobierno y el PRI, pero  la CNTE se ha interpuesto en su camino; más aún, ahora que los profesores han regresado a clases en Oaxaca y Chiapas, es perceptible la intención de convencer a la opinión pública de que el milagro ocurrió pese al responsable de la educación.

Aurelio integró con Osorio y Videgaray la Triada que, es consenso, rodeaba, hasta la asfixia, al Presidente. De hecho, se daba por descontado que Nuño sólo era extensión del ex secretario de Hacienda; hoy, por razones obvias, ya no existe el tutelaje, si alguna vez se dio.

Con la CNTE en paz temporal, quien sea el que lo haya conseguido y, como dice el clásico, “haiga sido como haiga sido”, Aurelio tiene una nueva oportunidad, a menos que los profesores traicionen el compromiso adquirido con Miranda y, después de cobrar, abandonen una vez más las aulas para regresar a las calles y carreteras, y vandalizar edificios públicos.

Claudia Ruiz Massieu estaba emocionada ante la posibilidad de enfrentar a la señora Calderón, pero después de su reconocimiento de que decisiones trascendentales de su área, como la invitación a Donald Trump, se toman ignorando a la Secretaría de Relaciones Exteriores, lo único digno que le quedaba era renunciar y no conformarse con palidecer cuando la pusieron al tanto, pero ahí sigue.

Es todo un misterio en dónde estará José Antonio Meade cuando cumpla 50 años en 2019. Si nos atenemos a su trayectoria, 5 secretarías en 5 años, lo normal es que los celebre en Los Pinos, semicoronando su carrera política como Presidente, porque la coronación real ocurriría si en 2024, al concluir el sexenio, consiguiera el sueño dorado de algunos ex presidentes mexicanos, como Luis Echeverría, la Secretaría General de la ONU.

Pero al margen de las bromas, si lo realmente importante para el PRI y el PAN es evitar que López Obrador convierta en granja orweliana a la República, Meade sería el candidato perfecto de lo que Andrés Manuel llama el PRIAN.

…Y A FALTA DE SPOTS

La cruda realidad es que el Presidente Peña Nieto tiene muy poco para escoger. No cuenta con los gobernadores que se fueron, algunos con riesgo de enfrentar a los jueces, ni con los que permanecen y pronto abandonarán sus cómodas oficinas. El Senado y la Cámara de Diputados forman un vasto yermo.

Fuera del gobierno y de los mandos directivos del PRI, Manlio Fabio Beltrones se mantiene en paz, si hacer movimiento alguno que denote si tiene o no intenciones de participar.

Lo único que hay, descontando al presidente del CEN priísta, Enrique Ochoa Reza, que parece perdido en su tarea de 100 días para conocer el PRI y que lo conozcan los priístas, es lo que podría ser el autodestape de Osorio Chong.

En un tuit del viernes pasado, omitiendo su nombramiento, el secretario de Gobernación  nos dice que “México es la razón para trabajar juntos”.

El video muestra una serie de imágenes en las que no faltan el mariachi, el ballet folclórico, jóvenes levantando el índice en señal de triunfo, puños anónimos haciendo un círculo, la consabida pirámide precortesiana, campesinos trabajando el maguey y en la recolección de verduras, un grupo de ciudadanos marchando en paz y, al final del video, un círculo partido en dos que muestra en el hemisferio derecho 3 tonos diferentes de verde y en el izquierdo 3 franjas que van del rojo al morado al centro, enmarcadas por 2 ángulos rectos con hipotenusa circular en blanco que por más que se le busque, en nada sugieren marca partidista alguna.

El inusual tuit, que requirió producción en el video, sugiere a quienes buscamos señales en todo que, impedido de comprar tiempo en televisión o radio y en prensa escrita, Miguel inició su propia carrera por la candidatura utilizando las redes sociales para competir con el “Napoleón” orwelliano y el Joven Maravilla del PAN, que usan en su personal provecho los spots de Morena y el PAN.

Y conociendo la lealtad del secretario de Gobernación al Presidente Peña Nieto, supongo que lo hizo con autorización.

Así que es probable que Diógenes encontró al hombre.

Compartir: