‘Ni son todos los que están ni están todos los que son’

Si bien la política es obra de las circunstancias, un político y estadista sagaz debe saber cómo moldearlas a las necesidades de su proyecto

Compartir:
Enrique Peña Nieto. Es ahora o nunca, señor Presidente

La política, obra siempre de las circunstancias, según dicho certero de Adolfo Ruiz Cortines, que algo entendía de estas cosas, debe ser sin duda el motivo de que, en el cuarto año de su mandato como Presidente de la República, Enrique Peña Nieto mantenga intocadas las posiciones de poder de numerosos enemigos, ocultos y no tanto, de su proyecto de cambio y de las reformas estructurales en que ya ha conseguido plasmarlo en el texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. A Peña Nieto le queda aún de frente la ardua tarea de transformar las reformas en instituciones, políticas públicas y realidades tangibles en la vida cotidiana de millones de mexicanos de carne y hueso. De hacerlo en cada entidad federativa, municipio, ciudad, poblado, ejido y ranchería de la vasta e intrincada geografía nacional. Y deberá hacerlo al tiempo que su poder real declina hacia la fecha inexorable en que su sucesor tomará nombre e identidad precisa en la decisión de la mayoría de los votantes, conforme nos acercamos día con día al 1 de diciembre de 2018.

No son  todos los que están. Por eso es hora de ir sacudiendo el frondoso follaje del árbol de la gran burocracia y sus federaciones sindicales, de las organizaciones obreras y campesinas afines al gobierno y subvencionadas por el erario; de los sindicatos magisteriales todavía leales a un liderazgo del pasado, soberbio y criminal; de los contratistas privilegiados por la asignación corrupta de jugosísimos contratos de obra pública y de tantas otras frutas podridas e invadidas de alimañas prontas a apuñalar por la espalda al mandatario que se va. Todo ex presidente ha probado los frutos amargos de la ingratitud y la traición. Peña Nieto no será la excepción y debe saberlo y prevenirlo desde ahora, cuando todavía puede, desarticulando las fuerzas de quienes a la primera oportunidad intentarán desmontar su proyecto y revertir las reformas que, largamente pospuestas, e indispensables para dar a los mexicanos un porvenir de  prosperidad y oportunidades, han afectado sus intereses mezquinos, minoritarios y retrógrados. Peña Nieto tiene todavía tiempo para despejar el horizonte del porvenir de la Patria, pero tiene cada vez menos. Es ahora o nunca, señor Presidente.

No están todos los que son. El Presidente Enrique Peña Nieto y sus leales, los que de verdad han probado serlo en los momentos de crisis, cuando todo parecía derrumbarse y los aduladores cortesanos dejaron de aplaudir y miraban para otro lado, saben que disponen de una amplia reserva de talento y de liderazgos y fuerzas sociales realmente convencidos de la bondad y necesidades de las reformas estructurales impulsadas por él. Destacan entre ellos quienes con fuerza real en el magisterio, han tomado con valentía y determinación la bandera de la reforma educativa, la más trascendente de las que ha emprendido. A estos debería tenerlos más cerca. Abriéndole paso y cuidándole las espaldas.

Para lograr el progreso que el país requiere son necesarios los cimientos de una buena educación. Las carencias de los alumnos de todos los niveles conducen a un estancamiento económico y social. Si dotamos a nuestros alumnos de una sólida primaria, les será más fácil el avance en los próximos niveles. Es muy triste constatar que llegan a todas las universidades alumnos que fallan en actividades tan fundamentales y primarias como es la aritmética, para después  fracasar con  el cálculo y todos los niveles de matemáticas. Urge que sin demora la SCT de  Gerardo Ruiz Esparza ponga en marcha un programa emergente de infraestructura carretera en Oaxaca, Guerrero y Chiapas. En paralelo, es necesario un esfuerzo conjunto de la SHCP de José Antonio Meade Kuribreña y la SEP de Aurelio Nuño Mayer para que, usando los recursos del INEA y el Conalep, pongan a Oaxaca, Guerrero y Chiapas en condiciones de detonar su despegue industrial. Es hora de que dejen de estar los que no son. Y de que estén ya donde les corresponde los que no están aunque sí son. Es verdad, la política es obra de las circunstancias, pero un político y estadista sagaz debe saber cómo moldearlas  a las necesidades de su proyecto.

 

e-Mail: [email protected]

Twitter: @alzati_phd

 

Compartir: