Masiosare ataca y Ebrard lo detiene

Fundamental que no prevalezca furibunda xenofobia racista de inquilino de la Casa Blanca

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Por la fonética de la música del Himno Nacional Mexicano pareciera como si las tres palabras mas si osare, es decir, si se atreviera, fueran una sola, que se lee “masiosare”; este juego de palabras ha sido motivo de confusión, chistes y parodias entre los mexicanos, pues, en este contexto, pareciera como si el Himno Nacional estuviera haciendo referencia a un “extraño enemigo” de nombre Masiosare; pues ahora resulta que ese extraño enemigo sobre el que nos advierte nuestro Himno Nacional usa peluquín rubio y grandes dientes postizos. Dice llamarse Donald Trump y ahora despacha, alternativamente, en la Casa Blanca de la avenida Pensilvania, en Washington D. C., pero, ahora, nuestro impredecible Masiosare Trump nos ha salido con una nueva ocurrencia. Como todos bien sabemos, su dichoso muro fronterizo sigue sin construirse. Y en los tramos en que se ha ido levantando, los mexicanos pobres que habitan en la zona fronteriza se roban, en la noche, la lámina metálica y el alambre de púas que los gringos colocan durante el día. Los aprovechan para techar y resguardar sus míseras e improvisadas viviendas, refugio efímero de quienes sólo están en espera de la ocasión propicia para cruzar hacia “el otro lado”. Su respuesta sorprendente y errática a la frustración que esto debe producirle, acosado por las amenazas de destitución -impeachment- que promueven sus archienemigos demócratas y obsesionado con su reelección, es, ahora, elevar el volumen de su cacofonía retórica contra México. Y al hacerlo agrede a nuestro canciller Marcelo Ebrard Casaubón y busca frustrar sus aspiraciones.

Veamos: En mal momento Donald Trump confirmó lo que todos sabemos, que utiliza a México como Border Patrol (guardia fronteriza), el mismo día en que México fue nombrado en la presidencia Pro Tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Porfirio Muñoz Ledo ya había echado en cara al canciller Marcelo Ebrard Casaubón la indigna tarea migratoria en la política de relaciones exteriores del presidente Andrés Manuel López Obrador, para beneplácito de los vecinos del norte. Dijo Trump: “Estoy usando a México para proteger nuestras fronteras porque los diputados demócratas no cambian los huecos en la política de asilo”. El mandatario también arremetió contra los demócratas, quienes impulsaron un proceso de investigación y juicio político en su contra, y en el cual podría salir destituido del cargo como primer mandatario, y agregó que el gobierno de México destina 27 mil soldados -Guardia Nacional- para tales propósitos. El mandatario aseguró que está usando a México para proteger la frontera sur ante la negativa de los demócratas.

Más que reveladora, la declaración de Masiosare Trump es muy agresiva contra un gobierno de izquierda que con dignidad ha resistido los ataques y las injurias del mandatario estadounidense. Ante esta postura de Masiosare Trump, el presidente López Obrador ha enviado, repetidamente, a Washington al secretario de Relaciones Exteriores, Ebrard Casaubón, con la encomienda de buscar una solución negociada a esta crisis con el menor perjuicio posible para México. Las posturas están claras: Evitar la confrontación y remontar esta crisis es indispensable. Es fundamental que no prevalezca la furibunda xenofobia racista de Masiosare Trump.

La confianza que López Obrador deposita en Ebrard hace crecer su figura, sobre todo ante el escaso lucimiento de muchos otros miembros del gabinete presidencial que -quizá por instrucciones superiores o por excesiva prudencia- ante la tormenta mediática y política desatada por los trágicos acontecimientos en Culiacán, Sinaloa, han optado por desaparecer de la vista pública y lo han dejado solo frente a las embravecidas olas opositoras de políticos y opinadores diversos.

Para tener éxito en su misión, Ebrard Casaubón debe tomar en cuenta el trasfondo político, pues la política estadounidense tiene sus propios enredos, los que se agudizan conforme se aproximan los tiempos electorales. Masiosare Trump quiere reelegirse para un periodo más de cuatro años en la Casa Blanca, pues la ley se lo permite y las encuestas todavía lo favorecen, y liderazgos importantes de su partido lo apoyan. Del otro lado, los demócratas, cuya cabeza más visible y relevante es Nancy Pelosi, lideresa de la mayoría en la Cámara de Representantes, están decididos a impedírselo a cualquier costo. Y hoy, lamentablemente, los intereses de México han quedado atrapados en medio de una confrontación política y electoral estadounidense con el pretexto de los flujos migratorios ilegales

Para concluir, creo que lo más importante es apelar a la sensatez y la prudencia de los actores políticos relevantes del lado mexicano de la dichosa frontera, en especial al Presidente de la República y al canciller Ebrard Casaubón, para que en medio del fragor de la lucha electoral que se avecina en Estados Unidos, ambas partes eviten expresiones y actitudes que puedan contribuir a justificar los excesos retóricos de Masiosare. Y ruego a la Guadalupana y a ese Dios que con su dedo escribió en el cielo “el eterno destino” de nuestra atribulada patria que sólo sean eso: Excesos retóricos. Más nos vale.

 

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